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Los olvidados de los 70

Las víctimas civiles del terrorismo guerrillero de los 70


La idea del post no es hacer política
En contra de dictadores y guerrilleros. A favor del reconocimiento de todas las victimas
Los comentarios que no refieran al tema serán eliminados. Eviten el forobardo



Después de leer el libro "Los otros muertos", de Carlos Manfroni y Victoria Villarruel, decidi investigar y publicar la historia de Juan Eduardo Barrios
El libro nos demuestra que organizaciones armadas, atacararon a la poblacion civil y que muchos de quienes participaron de aquellos atentados, no sólo cuentan con impunidad absoluta, sino que además aparecen ante la política actual como moralmente irreprochables y hasta se consideran jueces del resto de la sociedad[
La siguiente historia es de una de las tantas víctimas mortales del terrorismo en la Argentina. Familias a las que la Historia y la política de Derechos Humanos les han dado la espalda. Juan Eduardo Barrios es solo uno de los olvidados de los setenta...


Un auto se detiene frente a la sucursal del Banco de la Provincia en calle Caaguazú 3356. La terrorista montonera Estela Inés Oesterheld ('Marcela') se asoma por la ventana con una metralleta y dispara una ráfaga al Cabo 1º Herculano Ojeda, de custodia en la puerta. Luego baja, le roba la pistola y la UZI, derrama una lata de nafta sobre el cuerpo y le prende fuego ante las miradas horrorizadas de los peatones; entre ellos, una señora con su hijito de 3 años comprando un helado en un kiosko. La terrorista sube al coche conducido por su marido y montonero Raúl Oscar Mórtola ('el vasco') y dispara otra ráfaga que hiere a dos peatones y mata al niño con un balazo en el estómago.

En la Argentina de los setenta cosas de este tipo sucedían a diario. Un chiquito de tres años todavía con el helado en la mano; su madre dando alaridos; el cuerpo del policía, aún vivo, ardiendo. Mucha gente cuerpo a tierra y dos peatones gravemente heridos: Ramón Echeverría y Carlos Ravazzani. El chiquito asesinado se llamaba Juan Eduardo Barrios. Su padre era un obrero metalúrgico que después de trabajar en la fábrica hacía changas para aumentar el salario. Juancito era el único hijo, y el mundo se les vino encima sin que ninguna Asociación derecho-humanista les visitara. Juancito era un daño colateral de la justa lucha armada por el socialismo. Uno más entre cientos de muertos y heridos anónimos que la Historia políticamente correcta, es decir, la escrita por la izquierda, no incluye en su perversa Memoria o "Relato".

Montoneros reivindicó la "operación". Seguramente, esa noche la 'joven idealista' durmió satisfecha por cumplir con su deber revolucionario. Y es probable que sus jefes la ascendieran por "ejecutar a un enemigo y recuperar armas para el pueblo', pues era lo habitual en las operaciones de "desarme" de policías en paradas o custodias estáticas.
"Lástima lo del pibito... pero así es la guerra contra el imperialismo, ¿viste?"

Ocho días después, el 14 de diciembre de 1977, los dos asesinos de Juancito y el Cabo 1º Herculano Ojeda fueron localizados por las fuerzas del Estado en Longchamps, Provincia de Buenos Aires. Raúl Mórtola logró escapar herido del tiroteo, pero murió a las pocas cuadras. La Oesterheld fue capturada una hora después al llegar a la casa. La sacaron a la calle, la pusieron contra una pared y la fusilaron.

Anteriormente ya habían corrido igual suerte sus otras hermanas: Beatriz Marta (05.76), Diana Irene (08.76), Marina (11.76); y su padre Héctor en 04.77. Todos ellos, terroristas montoneros. El Estado argentino indemnizó a la viuda y madre con 1.120.000 Dólares, y sus nombres son honrados en el Parque de la Memoria como desaparecidos por lo que llaman... ¡Terrorismo de Estado!

Fue un 6 de diciembre de 1977, un día tan anónimo para la Historia como la muerte de este chiquito inaprensible, desaparecido de la vida. Porque no pudo Ser, no dejó una biografía, ni un nombre en los listados de la infame Conadep. Sólo un rostro que la mala calidad de la fotografía torna fantasmagórico.

Testimonio del padre



“Ay!!” fue lo único dijo Juan Barrios en brazos de su mamá cuando una bala “revolucionaria” le perforó los intestinos. Juan Barrios nunca supo de revoluciones ni de terroristas… solo del amor de sus padres quefueron a pagar una cuenta al banco.
“Nunca nadie nos llamó”, susurra Clotildo Barrios entre lágrimas. “…a mí se fueron las ganas de todo. No quería levantarme a las 5 de la mañana para ir a trabajar, no le encontraba sentido a nada...” Todo esto dice Clotildo Barrios, de éste lado del océano y con la voz quebrada de dolor.
Rubén Mórtola y Estela Oesterheld cayeron en combate en 1.977. Sus cuerpos fueron entregados a sus familias, y Martín, el hijo de ambos, fue entregado a su abuela. Así y todo, sus nombres están en el Parque de la Memoria mintiéndolos desaparecidos, y homenajeando la barbarie asesina de ambos.
Clotildo Barrios, solo, sigue luchando contra esos enormes “molinos del miento”.
Cada vez que olvidamos a las Víctimas del terrorismo de Argentina… las volvemos a matar.

Acerca de Estela Inés Oesterheld



El sitio desaparecidos.org la cuenta entre las desaparecidas, y cuenta una parte de su historia

Estela era la hija del famoso historietista Héctor Oesterheld. Era de ascendencia alemana. Estaba casada con Raúl Mortola y tenía un hijo de tres años. Militaban en Montoneros.
Fueron asesinados el 14/7/77 por una patota de civil que había allanado su vivienda. Raúl fue herido de disparo al llegar a su casa, y murió a las pocas cuadras. Estela llegó a eso de una hora después, y fue fusilada frente a un negocio cercano, fue llevada por un vecino al hospital Lucio Menéndez de la localidad de Adrogué, donde murió. Los responsables se llevaron al hijo de la pareja y se lo presentaron a su abuelo Héctor, quien para entonces estaba detenido-desaparecido, dentro de un C.C.D. De allí el chico le fue llevado a su abuela Elsa.
Su padre y sus tres hermanas, Diana, Marina y Beatriz también fueron desaparecidos o asesinados. La pareja que vivía con los Mortola, Marta Noemí Martínez López y José Martínez, también fueron detenidos-desaparecidos.

Hoy cuenta con su nombre en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado



En la Argentina actual, terroristas como la Oesterheld son ministras, embajadoras, juezas, intendentes y activistas del CELS o Amnistía Internacional. Y si fueron ejecutadas, seguro que tienen una calle a su nombre; y que sus madres que las malparieron se pasean los jueves por Plaza de Mayo con un pañal en la cabeza y 224.000 Dólares en el bolsillo. Con un poco de suerte, hasta puede que a sus "hijitos" e "hijitas" les dediquen una película apologética, como a Norma Arrostito.
Para Juancito y otros niños asesinados por sus cachorros terroristas, las comediantas Madres de Plaza de Mayo que justifican y aplauden sus crímenes de Lesa Humanidad nunca gritarán ¡Ni Olvido ni Perdón. Juicio y Castigo a los culpables!

El gobierno actual y su política de Derechos Humanos



62º Fería del Libro de Frankfurt, octubre 2010. La actual presidenta y ex montonera Cristina Fernández de Kirchner cede el micrófono a la viuda Elsa Sánchez de Oesterheld, quien pidió no bajar la guardia en la defensa de... los Derechos Humanos.
En la primera fila aplaudían el terrorista Juan Gelman (Teniente del Ejército Montonero y Secretario de Prensa del Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero), y el farsante "indigenista" Osvaldo Bayer, también invitados a integrar la millonaria comitiva.




Que todos los muertos y desaparecidos, a manos de Guerrilleros y del Estado sean reconocidos. Que el NUNCA MAS sea para todos iguales.
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