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Los pecados de las mujeres de hoy



size=12]Las mujeres, aquel complemento que desde los inicios, ha acompañado al hombre. Vive hoy una etapa de cambios. Ellas están cambiando y lamentablemente lo están haciendo para mal. Quiero avisar de antemano que realizo este post, para dar una visión panorámica de la situación actual de las mujeres y de los pecados que la acompañan. Lo hago no con fines machistas ni discriminantes, solamente quieros describir una realidad que nos afecta a todos. Sin más preámbulos comenzamos:

La vanidad


Este es quizás el rasgo más distintivo que toda mujer guarda directa e indirectamente. Toda fémina en su vida ha utilizado, de alguna u otra manera, este pecado para impresionar a los hombres, buscar reconocimiento u opacar a otras. ¿Cuántas mujeres hoy día tienen el afán de lucir bellas? No es malo querer verse bien. No es delito tener un vestido nuevo, unos zapatos lujosos, y un bonito peinado. El pecado está en ir más allá de los límites.



Los peinados ostentosos, los adornos de oro, los vestidos lujosos, el maquillaje exagerado, lo que provocan es vanidad. Cada día que pasa, los seres humanos somos cada vez más vanidosos, en especial las mujeres. Las cualidades morales de una mujer, muchas veces no son tan apreciadas como su posición o su belleza física. Esto ha llevado a algunas a obsesionarse con su figura, adoptando hábitos que si bien ayudan a moldear su cuerpo, pueden ser la causa de graves enfermedades. Sin duda alguna, el culto al cuerpo y una alimentación inadecuada, influyen para que una persona deje de gozar una buena salud. Las enfermedades más comunes derivadas de la obsesión por tener una buena figura, son la bulimia y la anorexia.


Uno pensaría que en el ámbito cristiano esto no se da
, pero lamentablemente muchas cristianas no reflejan a Dios. Les gusta lucir su cuerpo, sus curvas, sus joyas, etc. y esto las lleva a ser mujeres carnales. Sin embargo, cuando una mujer sabe y está consiente de lo que realmente produce belleza en ella, entonces comienza a limpiar su interior.

El materialismo


Las mujeres son materialistas actualmente en exceso, y dejan de ser mujer en el hogar, cambian su tiempo en andar fuera de casa y conseguir dinero, lujos, y algo más que guste exceder, contratan trabajadoras domésticas, y siempre pensando en llevar a sus hijos a diferentes actividades, con tal de no tenerlos cerca educándolos ellas mismas, ni atender a sus maridos. La pregunta es, ¿vamos por buen camino?

La mujer ha sido materialista desde épocas remotas, pero hoy en día se nota más por la influencia tan fuerte de los medios de comunicación. La mayoría de las mujeres que son materialistas, tienen esa actitud debido a que en su familia no les inculcaron el hacer el bien, el ser una persona sencilla, es decir, los valores morales que llevan la felicidad a las personas.



El materialismo en la mujer está muy relacionado con el feminismo, puesto que a raíz de este movimiento la mujer se ha liberado. Pero esta libertad no sólo es en cuanto a que pueda tener las mismas oportunidades que el hombre, sino que se hicieron libres de los valores, es decir, casi ya no tienen valores o casi ya no los practican. La mujer, en su afán por ser más libre y tener la igualdad de oportunidades y derechos que los hombres, busca lo material en lugar de basarse en algo más espiritual, moral o ético. El materialismo es una corriente ideológica que plantea que no existe otra cosa real o verdadera que no sea la materia, lo material. El materialismo en la mujer se debe a la escasez de valores que hemos venido teniendo desde años anteriores por la poca práctica de los mismos y por tanto bombardeo de los medios de comunicación masiva, que se enfocan a la parte comercial o consumista de alguna idea o producto.



Las jóvenes de hoy en día son muy materialistas y por ello, últimamente los hombres han dejado de confiar y creer en ellas, puesto que lo primero que les interesa (aunque no a todas) es si el joven tiene un carro, dinero y si es bello o popular, etc. Todo esto llevan a las mujeres a que se operen, realizándose cirugías plásticas innecesarias, que en algunos casos las dejan deformes o les cuestan la vida, o que tenga problemas tanto físicos como psicológicos que también llegan a afectar a la gente que las rodea.



La eterna competencia con otras mujeres



¿Sabías que las mujeres se ponen bellas mas para impresionar a otras mujeres, que a los hombres mismos? Las mujeres compiten entre sí en todos los ámbitos de la vida. Buscan atraer la atención y elogios. Tratan de vestir elegantemente y tener un cuerpo mejor formado, que otras. La competencia encubierta es una forma de agresión indirecta que muchas mujeres llevan a la práctica cuando se sienten amenazadas por otra mujer. La tendencia de las mujeres de relacionarse o unirse con otras, es un factor complicado cuando los sentimientos competitivos surgen.



Las mujeres compiten entre ellas en una lucha feroz, su deseo de aplastar a la otra no tiene límites, hacen todo lo que está disponible, la insultan, le echan indirectas y hablan detrás de ella. A una mujer puede caerle bien su amiga, pero de todas formas se sentirá celosa cuando a ésta la promuevan, alaben, animen, piropeen, etc. Ella probablemente admite las habilidades de presentación de su amiga, pero a la vez sentirse amenazada por la popularidad de la misma persona.



La competencia encubierta tiende a existir en ciertas situaciones, por ejemplo, cuando dos mujeres están compitiendo por un ascenso, una promoción o un reconocimiento en el trabajo.

El feminismo y el dominio sobre los hombres



El feminismo moderno es un movimiento agresivo que busca alcanzar completa igualdad para los sexos dentro de la sociedad. La base de este movimiento es la convicción de que los hombres han suprimido y maltratado a las mujeres por mucho tiempo. El feminismo niega la superioridad masculina, tanto en el entorno profesional como en el personal, afirmando que esta dominación masculina sobre la mujer, surge de los estereotipos relacionados con el sexo. Uno encuentra declaraciones negativas similares sobre los hombres entre las teólogas feministas más influyentes. El dominio femenino ha influenciado profundamente, y a veces controlado, los sectores social y espiritual de la vida humana. Los resultados desafortunados de esto son claramente evidentes en las familias, las congregaciones y el gobierno.



Esta ideología trae destrucción a la organización familiar
, provocando holgazanería e inactividad en los hombres, lo que permite a las mujeres dominar y controlar; para luego, despreciar y aborrecer por ello a los mismos. Cada vez es mayor el número de hombres que se quedan en el hogar mientras la mujer sale a trabajar. No hablamos de complemento al ingreso familiar, sino de una dependencia ya del varón a lo que la mujer provea. El hombre está para proporcionar seguridad espiritual y bienestar material para su familia. Si no puede o no desea hacerlo, está en problemas con Dios y la sociedad. La vida del esposo se convierte, entonces, en una serie de negativas silenciosas pero furiosas por haber sido envuelto.


En casa, él hace muecas de dolor bajo la mirada orgullosa de ella, por su lengua maliciosa, sus arrebatos emocionales y sus chantajes en la intimidad. Cada vez más él se refugia en el periódico, sueño, alcohol, televisor, adulterio o alguna otra área fuera del hogar, procurando encontrar el aprecio y la satisfacción que necesita. Las niñas criadas en este tipo de atmósfera crecerán con los mismos deseos de manipular las vidas de aquellos hombres que las rodean.



Para concluir, las solución que puede tener el problema de las mujeres de hoy en día, es que se promuevan los valores morales en la escuela, trabajos y en la sociedad en general, a partir de la familia, pues es el núcleo de la sociedad.


Además, los padres de familia deben practicar dichos valores, para que sus hijos e hijas, al ver este buen ejemplo, también lo hagan.


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