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¡Mamita, la que se viene!

Juan Manuel de Rosas gobernó en su momento con las facultades extraordinarias, exigencia que puso para la restauración del orden que, entonces, era una verdadera pesadilla para las “desunidas provincias del Rio de la Plata”.



No creo que sea necesario aclarar que no pretendo, como lo hace el historiador, escritor y psiquiatra oficial Pacho O’Donell, caer en una visión “militante” de la historia.

No obstante y `para sorpresa de los argentinos la ficción, muchas veces supera la realidad, y ayer Cristina extendió estas facultades extraordinarias, LA SUMA DEL PODER al rol de la justicia de los EEUU, al anunciar, por cadena nacional, lo siguiente:

Un cambio unilateral de los contratos que se firmaron a propósito de los canjes del 2005 y 2010, que establecieron con meridiana claridad a que jurisdicción se deberían someter los potenciales diferendos que esas situaciones contractuales podían acarrear;

Reconoció, en forma indirecta que no era la famosa clausula RUFO la que nos impedía arreglar con los “Holdouts”, sino que lisa y llanamente, con o sin sentencia, su gobierno no quería pagarles, al menos algo distinto a los bonistas reestructurados;

Como consecuencia, y sin necesidad que mediara determinación judicial por parte del Juez Griesa, se tiro alocadamente al desacato, figura penal que, existiendo en el pasado en nuestro Código Penal, Carlos Menem hizo derogar.

Un contrato o una clausula de un contrato, una vez firmado para modificarse se requiere la concurrencia de todas las partes involucradas, pues en este caso nuestra Presidenta Restauradora, lo hizo bajo su propia voluntad, justificando que, Argentina había pagado y el Juez Griesa no le permitía a los bonistas cobrar.



No tomo en consideración nuestra exitosa abogada que, el pago se perfecciona cuando el destinatario del mismo lo hace efectivo, es decir cobra.

Despidió sin miramiento alguno al Banco de New York elegido para formalizar los pagos, también en una flagrante modificación de los términos del contrato y, rápidamente designo al Banco Nación y uno de sus apéndices “Nación Fidecomiso” para que, aquel que “voluntariamente” aceptara estos engendros pudiera cobrar sus cuotas, sea de cupones de interés, PBI o capital.

Como si esto no fuera poco, y aludiendo a su vocación de honrar el 100% de la deuda, invito a los “Fondos Buitres” a que si quieren cobrar también lo hagan en Nación Fidecomisos, en las mismas condiciones que lo harán los que ingresaron al canje.

Me pregunto ¿para qué fueron a juicio?, juicio que alguien perdió y no necesariamente jurídicamente, se entiende.

Luego de historiar el origen de la deuda y de hacer su tradicional propaganda, acudió al “Relato” que dice que este gobierno y el de su esposo, claro está, han vendido pagando la deuda que otros han contraído y mientras se discute en el congreso leyes de dudosa constitucionalidad, denomino a esto “seguridad jurídica”, tema que a ella la “constipa mucho”.

Por lo tanto, CFK le puso orden (restauro) al desorden jurídico avieso que una sentencia judicial estadounidense, en todas sus instancias de apelación, había confirmado.

Valor de la tarea: nos colocamos formalmente en default, no con los buitres, sino con los que creyeron, les cambiamos la jurisdicción, no cumplimos una sentencia judicial firme y para reafirmarlo le hemos dicho a los beneficiarios de la sentencia: “vos cobras como yo quiero o, pelito para la vieja”.

Por otro lado, Daniel Scioli dice que ver lluvia de dólares sobre nuestra economía, seguramente el candidato presidencial tiene el mismo asesor de Maduro, con la diferencia que este ultimo ve pajaritos.

Tengo 67 años de edad y, en ese periodo viví: desdoblamientos cambiarios (Lanusse), Rodrigazo (Isabelita Martinez), dos hiperinflaciones (Alfonsín y Menem), dos defaults y un desacato a la justicia de uno de los países más poderosos de la tierra.

Naci bajo el signo monetario “pesos moneda nacional” y no sé si me moriré con el “peso”, luego de haber transitado el peso 18.188 y el original “Austral”.

Ricardo Arriazu, lucido y genial economista argentino dijo una vez: “la Argentina es el laboratorio económico más fabuloso del mundo, acá todo se puede hacer, la única desgracia es que nosotros tenemos que vivir en ella”, cuanta verdad, a la que agregaría y lo que deberemos ver y vivir.

Vivir porque esto no es gratuito, en absoluto, necesitamos importar para hacer funcionar a la industria y al mismo campo, necesitamos exportar para acceder a las divisas que hoy nadie nos prestara, y allí se generan los empleos, nos “manducamos un superávit energético” y el gas y el petróleo hay que importarlo y, la consigna será “primero ponete”, antes de que nos descarguen un solo litro o metro cubico.



Por lo tanto de ahora en mas habrá pesos para todas y todos y, a diferencia de los venezolanos, tendremos con que limpiarnos el culo.
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