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Mangos, tunas y lychee, con sello de Taiwan

Mangos, tunas y lychee, con sello de Taiwan



José Cheng llegó hace 27 años de ese país, y desde hace siete produce frutas exóticas en Laguna Naineck, al norte de la provincia




FORMOSA.-Vino hace 27 años a la Argentina desde Taiwan. Hace siete se radicó en Laguna Naineck, al norte de la provincia, en el departamento Pilcomayo, en las proximidades del Parque Nacional del mismo nombre. Era jugador de fútbol y por una fractura tuvo que abandonar.

Pero José Cheng eligió este país porque le gusta el campo y la naturaleza. Sus familiares son en su mayoría médicos. "Yo soy el unico apasionado por la producción", comentó a LA NACION en un castellano todavía precario. De todos modos, es muy locuaz y busca el modo de presentar a quien se acerque a él o a su establecimiento los frutos de su esfuerzo.

"Tengo pies de mango y de guayaba, llamada también la frutas del dragón. Están también las tunas. Con tamaño diferente son comestibles las rojas y las amarillas. Traje desde Taiwan ramas para injertar", relató este trabajador, que llamó la atención de todos cuando en las exposiciones que se realizaron dentro y fuera de la provincia presentó un zapallo de 50 kilogamos de peso.


GUAYABA

Cheng se instaló con "Frutasia", su establecimiento, que intenta sintetizar en ese nombre las características de su producción, en Laguna Naineck, a 140 kilómetros de esta ciudad, a la vera de la ruta 86, en las cercanías de la frontera con el Paraguay y el acceso al Parque Nacional Río Pilcomayo.
Cultivos exóticos







AGRONEGOCIOS: FRUTOS EXOTICOS EN FORMOSA

Carambola china, y a los mangos







El caso de Frutasia, de Sian Yue Cheng. 100 hectáreas en Naick Neck, Formosa. Mango, lychee y carambola, entre otras frutas.










Atrás quedaron los tiempos en que el gusto gastronómico de los argentinos pasaba en exclusiva por el asado, el pan, el tomate, la lechuga, y los "sagrados" fideos de la Nona, una fija de los domingos. Por estos días, la comida étnica está de moda en nuestro país, al menos entre los consumidores de alto nivel adquisitivo. Y esta demanda creciente y bastante insatisfecha, hace que lo étnico también llegue al campo y genere negocios para nada convencionales.

Frutasia es uno de estos emprendimientos innovadores, el más grande de la Argentina dedicado a la producción y comercialización de frutas exóticas. Se encuentra en la provincia de Formosa, en la localidad de Naick Neck, dónde produce, en un campo de 100 hectáreas, frutos provenientes de lugares como Singapur, Taiwán, Islas Fidji, China, India, Nueva Zelandia y otros países asiáticos.

Allí, a 150 kilómetros de la capital formoseña, sobre la ruta 86 en un paraje denominado Isla Puen, colindante con el parque nacional Pilcomayo, están Sian Yue Cheng (José, para los amigos) y su familia, acompañados por Jorge Kao y Walter Orbe. Hace cinco años se largaron a cultivar mango, guayaba, papaya, lychee, star fruit (fruta estrella o carambola), dragon fruit (tuna cabeza de dragón), maracujá, sandía sin semilla, lima y jack fruit.

La "niña bonita" de la firma es el mango. "Tenemos 40 hectáreas en producción y estamos sacando 30.000 cajones de 10 kilos cada uno, por los que recibimos un precio de 25 pesos por kilo. Todo llega a Buenos Aires, a las verdulerías, hoteles y restaurants. Pero en tres años queremos llegar a los 200.000 cajones de producción, sólo de mango", comentó Cheng a Clarín Rural.

"El año que viene vamos a empezar a exportar. Tenemos pedidos de Japón, Taiwán, Alemania, Francia, España y Suiza. También queremos empezar a elaborar jugos y dulces. Pero sólo Taiwán nos pide 50 toneladas de jugo por mes. Todavía no tenemos escala suficiente para pensar en abastecer esa demanda...", reflexionó Cheng, quién hace 25 años vino de su Taiwán natal y se radicó en la Argentina. No es casualidad que haya elegido Formosa, este mismo nombre le pusieron los portugueses a Taiwán hace unos siglos atrás.

Con una inversión total que rondó los 500.000 dólares, se largó Frutasia. Inicialmente como empresa productora de diversos cultivos (choclos, zapallos, mangos, mandarinas, bambú, plantas, etc.) hasta hace cinco años atrás, para luego pasarse de lleno al negocio de los frutos exóticos. "La mal llamada viveza criolla les hizo pasar muy malos momentos al matrimonio Cheng, y con más fracasos que éxitos seguían produciendo frutos de primerísima línea y calidad", comentó a Clarín Rural Walter Orbe, gerente comercial de la firma.

"Este año nuestra empresa sacará su primer cosecha en cantidades considerables. Cinco años tardaron las plantas en entrar en plena producción. Las primeras cosechas, desde hace un par de años a hoy, se utilizaron principalmente para testear diferentes mercados de consumo", explicó Orbe, quién comentó que en octubre estarán recibiendo la visita de representantes de la cadena de supermercados Jumbo, con el que están desarrollando una alianza comercial para la venta de los productos frescos en temporada y todos los derivados durante el resto del año: dulces, frutas en almíbar, chutney, jaleas y mermeladas con un estilo bien artesanal y preparados "con energía solar". Para lograrlo, armaron otra alianza estratégica con una pequeña empresa productora de dulces de la zona.




FRUTO DE LA CARAMBOLA


La gente de Frutasia también está abrochando un convenio con Productos Naturales Gra, una empresa que abastece a los mejores restaurants, hoteles, cruceros, servicios de cattering, gourmet TV y a los principales chef de la Argentina. "Con ellos estamos acordando un convenio de mutuos beneficios para la puesta en marcha de esta primera gran producción. Nosotros no tenemos la suficiente estructura para cumplir en tiempo y forma con la demanda que ya estamos teniendo, y a ellos les resulta muy conveniente salir con su marca en estos productos...", explicó Orbe.

En cuanto a lo productivo, comentó que las plantas madre se las trae desde el exterior y se las injerta con especies que estén adaptadas a la zona. Lo que también se hace, año tras año, es ir mejorando y haciendo que evolucione el fruto, en tamaño y calidad. "Una vez conseguido el standard de calidad deseado lo comenzamos a reproducir y luego encaramos la producción en forma extensiva", destacó.

Para que los lectores no se pierdan con tanto nombre exótico, podemos decir que el mango está reconocido en la actualidad como uno de los 3 ó 4 frutos tropicales más finos. A la guayaba se la denomina "la fruta reina" por ser la mas completa en nutrientes: Vitaminas, proteínas, sales minerales y oligoelementos. En tanto, la papaya es una fruta con propiedades digestivas, con alto contenido de papaína, una enzima proteolítica, con capacidad para digerir las proteínas de los alimentos. Por su parte, el lychee es un fruto que mide 2,5 cm de diámetro, ovoide, y es una buena fuente de vitamina C y potasio. Y en cuanto al dragon fruit, la principal zona de producción es Vietnam y los más fuertes consumidores están en Hong Kong, Singapur y Taiwán, y también se exporta a los mercados europeos. La carambola, conocida popularmente como "fruta estrella" también es un fruto muy cotizado en los mercados internacionales. Y el jack fruit es enorme y llega a pesar hasta 40 kilos, siendo las más grande entre los frutos de árbol, con una pulpa similar a la piña y cubierta de pinches por fuera.
tiene una quinta de 120 hectáreas propia y otras dos de 20 hectáreas, cada una en sociedad con productores de Santa Fe y Córdoba.

Cheng habla primero de sus principales cultivos: mango de oro, sin fibra; carambola; tuna, lychee, mamón y maracuyá, frutas del Asia que son aconsejables para mejorar la salud de las personas. Como las carambolas, llamadas también frutas estrella, consumidas por los diabéticos, quienes reconocen que les hace disminuir el exceso de glucosa en el organismo.

Cheng también cultiva lychee, tambien llamada lichi y leechee, una fruta de las regiones cálidas de todo el mundo y de cierta similitud con el madroño, con sabor dulce muy agradable.

A los resultados actualizados de su trabajo Cheng los verá en diciembre, mes en el que aguarda realizar las cosechas conjuntas de todas estas variedades características de Tailandia, Taiwan, Singapur,Nueva Zelanda, China y las islas Fiji.

"Aquí en Formosa se dan los factores ideales para cultivar, porque cuenta con una tierra apta y perfecta para el cultivo, que ofrece la alternativa de conocer y el placer de probar nuestros frutos exóticos", contó José Cheng.

"La principal de las frutas que cultivo es el mango, con características parecidas a las del mamón en la pulpa. El mango carece de fibras y su 95 por ciento es aprovechable, ya que el carozo solamente abarca el 5 por ciento del fruto. Tengo 40 hectáreas y para fines de año se obtendrán unas veinte más", dijo Cheng.

En este ciclo, el productor piensa obtener 40.000 cajones de esta fruta, cada uno de los cuales pesa 10 kilogramos. En dos o tres años, proyecta lograr unos 200.000 cajones. Cada cajón contiene unas siete frutas, que se venden a 25 pesos.

En este momento, Cheng está tramitando para poder importar nuevamente semilla de China para cultivar el mango de oro, que tiene un peso promedio por unidad de un kilogramo.

Cheng coloca su producción en el Mercado Central de Buenos Aires, donde dispone de instalaciones propias, y tambien en las cadenas de supermercados Jumbo y Disco, cuyo propietario acaba de visitarlo en Naineck, con el propósito de cerrar acuerdos para comprarle toda la producción.




RAMBUTÁN



Además, el productor tiene en proyecto reunir la cantidad necesaria de producción como para exportar a países de la Unión Europea, sobre todo Francia e Italia, donde se utilizan estas frutas para la elaboración de jugos concentrados.

También quiere producir 30.000 kilogramos de lychees.




Para el avance hacia el mercado extranjero, Cheng estima que falta por lo menos unos tres años.

Para aprovechar del todo sus cultivos, con los mangos que tienen manchas elabora jugos en sus predios de Pilcomayo: "Acabamos de hacer gestiones para traer maquinarias de China a fin de elaborar jugos de mango, aunque esta linea de producción recien la estariamos habilitando en un par de años más", comentó.

"Tenemos algunos problemas de agua para lograr buenos jugos. La de nuestra zona es un poco salada, razon por la cual vamos a hacer perforaciones, ya que en las napas subterráneas se asegura que hay agua dulce, ideal para esa fabricación", precisó.

A este jugo se lo utiliza mucho por su altísimo contenido de calcio. Para remitirlo al comercio nacional o extranjero, se preparan tambores de 200 litros de capacidad.

"También tenemos zapallos, y de acuerdo con la variedad, hemos logrado cultivarlos con dimensiones inusuales, en algunos casos hasta de 40 kilogramos, aunque la existencia actual ronda entre los 15 y 20 kilos por las precarias lluvias estacionales de junio y julio. Si hay agua pueden llegar a tener hasta 50 kilogramos", indicó Cheng, quien asegura que el zapallo es útil para los hipertensos, porque su consumo les ayuda a disminuir la presión arterial, sobre todo el que crece a partir de las semillas traídas desde China.

Cheng se caracteriza por ser un productor exigente. Dice que respeta a su personal, pero quiere verlo en actividad permanente. Solamente les da media hora de descanso, 15 minutos por la mañana, para que se refresquen con un "tereré" y otros 15 por la tarde."Quien tome vino no trabaja más conmigo", dijo Cheng, tajante.

Y dijo que una de las cosas que más lo complace es saber que lo que antes los grandes supermercados del país, el Hotel Hilton y hasta el Mercado Central de Buenos Aires debían importar de Brasil, ahora los pueden hallar en Formosa.


Dos firmas asentadas en la provincia apuntalan al cultivo de frutos exóticos



La diversificación llegó también al campo de la fruticultura en esta provincia con el cultivo de frutos procedentes de Singapur, Nueva Zelanda, Taiwan, las islas Fidji y de China.
Formosa - El pionero en esta iniciativa es el taiwanés José Cheng, propietario de “Frutasia”, un proyecto que desarrolla en Isla Puén, localidad ubicada a 144 kilómetros de la capital provincial, en las proximidades del riacho El Porteño cuya reactivación le permitirá ampliar las áreas de cultivo y al mismo tiempo lograr mayor cantidad y calidad en los finales de cosecha.

A esta producción se le suma ahora la multinacional Hathor Agropecuaria instalada en General Belgrano que inició la experiencia con las primeras 5 hectáreas de una planta a la que se le debe tener paciencia ya que hay que aguardar entre cuatro y cinco años hasta que el árbol evolucione y comience a fructificar.

Cheng hace siete años comenzó a experimentar con litchí y dispone en la actualidad de un total de 15 hectáreas sembradas, aunque solamente en 5 de ellas se logran los mejores rendimientos por una cuestión de antigüedad.

La prolongada sequía hizo que solamente cosechara en 2006 un total de 500 kilogramos, que se vende a razón de 25 a 30 pesos por cada uno de ellos en el mercado central de Buenos Aires, en el barrio Chino o en las grandes cadenas de supermercados, como Jumbo y Norte.

“Con agua suficiente, que es la que ya está llegando por la reactivación de El Porteño, para este año que se inicia pienso conseguir por lo menos 30.000 kilos”, anticipa entusiasmado.

Riego por goteo.

Por su parte, el ingeniero Ezequiel Beltramone, de Hathor, reveló que esta “frutilla de árbol”, como se la llama en el Paraguay, podrá ser comercializada en 2009 como fruto fresco para ser consumida en ensaladas de frutas, licuados o como fruta desecada."Hemos implantado unos mil plantines bajo riego por goteo", contó para explicar que el litchí es un árbol que se conoce desde tiempos milenarios, y que llega a alcanzar una altura que fluctúa entre los diez y doce metros alcanzando desarrollos favorables en las zonas subtropicales como la de Formosa.

Beltramone confirmó además que dentro de la programación de la multinacional Hathor-que cuenta con 1.000 hectáreas de las cuales aún no ha utilizado un tercio- figura el cultivo de carambolas y de rambután. En el primer caso, se trata de una fruta dulce, rica en potasio aunque con un bajo aporte de sodio lo que la convierte en predilecta de los enfermos diabéticos, hipertensos y cardíacos.

Mientras que el rambután " es de la familia de las sapindáceas al igual que el litchí y se lo conoce como el "litchí peludo" aunque también como "mamón chino", dijo Beltramone.

"Es muy jugosa y dulce....tiene una especie de verruga", relata por su parte Cheng, quien aspira a incrementar las áreas de siembra de litchí ya que acaba de recibir un pedido de España para el envío, como mínimo, de 30.000 kilogramos.

Rindes.

"Pretendo llegar a las 30 hectáreas para que fructifiquen para 2010", planifica el taiwanés quien sorprende al hablar de los rendimientos de la planta: "permite cosechas durante 150 años".

Cheng sabe que la competencia crece y por eso pidió a un proveedor internacional semillas de mamón de la China y de sandías sin semillas.

En ambos casos, cada kilogramo cuesta 1.500 dólares. "Pero en el caso del mamón, voy a sembrar unas 30 hectáreas para conseguir entre 40.000 y 50.000 kilogramos por cada una de ellas", se entusiasma.

Mientras tanto, comercializa los rendimientos de 40 hectáreas de mango de oro. En el Mercado Central y en otras bocas de expendio importantes de Buenos Aires le están pagando 35 pesos cada cajón de 10 kilogramos que totalizan 70 unidades.

Tanto Hathor como Frutasia tienen otros planes productivos, los empresarios llegan para realizar transacciones y hay agua abundante y garantida para los 365 días del año aportada por las obras de reactivación del riacho El Porteño que fue ponderada y bienvenida porque incentiva las ideas y proyectos de los empresarios frutícolas radicados en Formosa.

Fuente: La Mañana de Formosa








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"Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas."
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