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Mani y morcilla, ¿Que hago?

Si a tu hermana le gusta la morcilla de carne, dejala.
MIRA QUÉ DE GRASA TIENE, PERO QUÉ PROTEINA LACTEA.

Científicos descubrieron que esta oleaginosa es buena para la salud por sus propiedades antioxidantes. Es económica y contiene importantes vitaminas y minerales; 50 gramos aportan al organismo el 24% de las proteínas necesarias y reducen el colesterol en la sangre. 

 

El maní o cacahuate posee tantas propiedades beneficiosas para la salud como la fresa. De acuerdo con un estudio realizado por científicos de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, el maní es altamente rico en antioxidantes necesarios para proteger al organismo de padecimientos asociados a las enfermedades coronarias o al cáncer. 

En cuanto a la presencia de antioxidantes el maní es tan beneficioso como la fresa, e incluso más que la zanahoria o la manzana, según el estudio. Además de antioxidantes (también presentes en otras frutas secas como nueces, almendras, y avellanas) el maní contiene altos niveles de proteínas y de grasas monoinsaturadas, que tienden a reducir el colesterol en la sangre. 

Los resultados sorprendieron al grupo de investigadores. Los especialistas a cargo del equipo, expresarón: Esperábamos un alto contenido de antioxidantes en el maní, pero quedamos altamente sorprendidos cuando comprobamos que el nivel era similar al de frutas como la fresa. 

Con pequeñas cantidades de esta oleaginosa el organismo obtiene casi la mitad de las 13 vitaminas que requiere el organismo, como la E, B1, B2, B3 y B6. Los nutricionistas recomiendan consumir diariamente 50 gramos de maní, cantidad que aporta al organismo el 24% de las proteínas requeridas. 

También contiene minerales muy importantes para el cuerpo. Entre los más significativos están el potasio, sodio, hierro, calcio, magnesio, flúor, zinc, cobre y selenio, porque colaboran en la conformación ósea, funciones del cerebro, formación de dientes sanos, y principalmente en la prevención de agentes anticancerígenos. 

COMPOSICION 

 

Vitaminas: Contiene vitaminas E, B1, B2, B3 y B6, además de folatos, fundamentales en la formación del tubo neural de los embriones. 
Fibra: Mejora la digestión y reduce el colesterol que obstruye las venas y las arterias. 
Minerales: Potasio, sodio, hierro, calcio, magnesio, flúor, zinc, cobre y selenio. 
Grasas insaturadas: Ácido oleico y linoleico, benéficas para la salud cardiovascular y el funcionamiento del cerebro. 

MAS BENEFICIOS 

Los nutricionistas afirman que la carga protéica del maní produce sensación de saciedad, por lo que lo recomiendan en las dietas. Además, contiene grasas insaturadas que son fuente importante de vitaminas liposolubles. 

A su vez la riboflavina lo hace útil en los procesos de respiración de la células de la piel, las uñas y el cabello, y la niacina (vitamina B3) lo convierte en un ingrediente vital para el fortalecimiento muscular. 

Esto sin contar que contiene vitamina A y E, por lo que se le atribuyen funciones antioxidantes y de regeneración celular. 

El maní es una fuente indiscutible de minerales, en especial calcio, fósforo y magnesio, vitales para el crecimiento y desarrollo osteomuscular. Especialmente rico en fósforo, pues una porción de 50 gramos aporta el 13.6% del requerimiento diario de este mineral y también aporta hierro en un 100% de las necisadades diarias. 

De ahí que se le considere una alternativa saludable para personas con anemia o convalecientes y para mujeres embarazadas. 

Aunque no en gran proporción también contiene fibra (tres gramos por cada cien), importante para las funciones digestivas y el barrido del colesterol LDL(malo). 

PARA PREVENIR 

 

De su composición nutricional se puede concluir que el maní contribuye a la prevención de males como osteoporosis y los calambres, afirman los expertos. 

Este alimento que crece en pequeñas vainas bajo la tierra (por eso se llama nuez de tierra) puede ser tambien un ingrediente regulador en la dieta de las personas con diabetes o hipoglicemia. 

Puede tambien usarse en pacientes dislipidémicos, con desórdenes en los niveles de grasas y el colesterol aumentado. 

Consulte con su médico de confianza sobre el tema. 

 

CUALIDADES

La morcilla es un alimento de elevado valor calórico. El contenido en proteína y grasa procede mayoritariamente de sus ingredientes de origen animal (manteca y sangre de cerdo) aunque también contribuyan, en bastante menor proporción, los ingredientes vegetales. El contenido glucídico, procede de los componentes vegetales (arroz y cebolla). La combinación de las materias primas, de origen animal y vegetal, permite obtener una complementariedad proteica consiguiendo así un aporte adecuado de aminoácidos esenciales para el organismo humano, es decir, una proteína de mejor calidad.
Características organolépticas: de sabor soso con un final picante, pero ligero que permanece en las papilas, además el uso de la "cebolla Horcal", de gusto suave, es el ingrediente diferenciador de la morcilla de Burgos. La textura es suave y uniforme, aunque variará, dependiendo de si el arroz es o no precocido.
El aroma lo condiciona las especias utilizadas para su elaboración.

PROBLEMAS, FORTALEZAS Y PERSPECTIVAS

El tamaño reducido y la dispersión de las industrias y fabricantes menores, al margen de las ventajas de selección o control de la materia prima y el carácter semiartesanal del producto, elevan los costes de producción y generan contrastes perjudiciales de calidad o tipo. La comercialización es, quizá, por el carácter atomizado desde la misma producción, la faceta más deficiente y problemática.
La calidad se basa sobre todo en la selección de la materia prima, cuyo bajo precio permite un buen nivel sin costes excesivos. El tipo de mercado local y comarcal ha creado una clientela exigente, manteniendo alto el nivel, lo que constituye uno de los puntos fuertes del producto. Pese al parecido con la morcilla de Valladolid, algo más seca, la de Burgos destaca con distancia entre las morcillas de arroz
españolas. De hecho, en entidad y prestigio, sólo se le acerca la morcilla asturiana (sin arroz, muy grasa, semicurada y ahumada), más apropiada por su carácter jugoso para los cocidos y potajes -en especial la fabada-, pero bastante limitada en otras preparaciones.
Ante el auge creciente de la demanda de estos productos, se debe valorar la estructura de la producción, los procesos y medios técnicos, y valorar las posibilidades que tiene cada producto en un futuro próximo, en función de las tendencias del mercado.