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Marvel comics y la guerra de Irak

[Este artículo es del año 2005. Salió publicado en la efímera revista argentina Virus, en ese mismo año. Aunque sea un poco viejo, igual me pareció muy interesante releerlo]

SI ME MANDAN A IRAK, YO VOY CONTENTO…

Por FERNANDO ARIEL GARCIA

Apoyando abiertamente la política imperialista llevada adelante por la Casa Blanca, Marvel volvió a colaborar con la administración Bush jr. al producir la novela gráfica “Combat zone: True tales of G.I’s in Iraq”, guionada por el periodista Karl Zinsmeister, vocero oficial de los “halcones” del pentágono.

Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, Marvel viene presentando una serie de cómics apoyando las políticas de corte imperialista de la Casa Blanca. Ahí están la famosa aventura del Hombre Araña ambientada minutos después de la caída de las Torres Gemelas; los números especiales dedicados a policías, bomberos y rescatistas, la aparición de Bin Laden en las páginas del Capitán América y la posterior presencia del Centinela de la Libertad en la cárcel de Guantánamo.
Pero con el lanzamiento de la novela gráfica Combat Zone: True Tales of G.I’s in Iraq el 6 de julio, la editorial ha jugado su carta más ambiciosa en el proceso de concientización que lleva adelante junto con el Pentágono. Dejando atrás la categoría de ficción, las historietas que componen el album recrean, con pretensión documental, tres meses en la vida cotidiana del Escuadrón Aéreo 82 del Ejército norteamericano acantonado en las afueras de una ciudad iraquí mantenida en el anonimato por razones de seguridad nacional.

Por supuesto, las Fuerzas Armadas están lejos de mostrarse como una maquinaria colonial invasora. En el cómic, los Estados Unidos son “la Única y Verdadera Esperanza. – según anotó el sitio web Comic Book Resources- Todos aquellos que disientan o se opongan a su actual línea de pensamiento son sólo basura diabólica; y por lo tanto el mundo estaría mejor sin ellos”. El cerebro por detrás de la historia es el periodista Karl Zinmeister, autor del libro Boots on the Ground: A month with the 82nd Airbone in the Battle for Iraq, una de las fuentes utilizadas para la redacción de los guiones.

Zinmeister no es una pluma neutral, más bien todo lo contrario. Como editor en jefe de la revista American Enterprise Magazine, órgano interno de The American Enterprise Institute (AEI), representa uno de los think tanks neoconservadores ligados a la industria petrolera y la Casa Blanca, o sea los dueños intelectuales del plan para apropiarse de los recursos energéticos no renovables de Irak a través de la ocupación militar de su territorio. Entre los miembros del AEI se encuentran el vicepresidente Dick Cheney y su esposa Lynnie; Paul Wolfowitz, ex subsecretario de Defensa y actual presidente del Banco Mundial; y Lee Raymond (gerente de la petrolera Exxon).
La naturaleza propagandística de Combat Zone produjo discrepancias internas entre Marvel y los dibujantes originalmente convocados por la editorial. Según trascendidos, artistas de primera línea habrían abandonado el proyecto al conocer el legajo de Zinmeister, iniciando una campaña contra la edición del cómic. A raíz de este rechazo generalizado por parte de guionistas, dibujantes, libreros y lectores, Marvel se vio forzada a transformar su propuesta original, una miniserie de cinco entregas quincenales orientada al circuito de comiquerías, en un tomo de 120 páginas (totalmente ilustradas por Dan Jurgens) destinado a las grandes cadenas de librerías.

“Nuestra nación está en guerra- escribió Zinsmeister - Cientos de miles de nuestros vecinos, amigos y conciudadanos están en peligro en suelo extranjero. Ellos despiertan cada día, visten sus uniformes y cascos y se lanzan a peligrosas misiones cuyo suceso o fracaso podría llegar a afectar la vida de millones de personas. Algunos de esos norteamericanos morirán. Y lo están haciendo por mi seguridad y la tuya”.
Por las dudas, Combat Zone no incluye imágenes de marines muertos, o de sus féretros prolijamente cubiertos por la bandera azul, roja y blanca.
De eso no se habla.

Fuente: Revista VIRUS, Agosto de 2005, Ed. Perfil
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