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Me aburro, ¿qué hago?




Si estás leyendo este post porque te identificas con esta frase: Me aburro, ¿qué hago?, debe haber una pequeña parte de ti que no desea aburrirse. Esto es algo muy importante, pues cuando te aburres es como si se te hubiese escapado toda capacidad para despertar tu voluntad. La vida parece haber perdido su animación y no consigues recuperarla. Es como me comentó una mujer en la consulta:

“Me aburro, ¿qué hago? Todo carece de color; en el mejor de los casos es blanco y negro. No quiero nada porque en cuanto pienso que puedo querer algo, decido que no puedo obtenerlo o que no sirve para nada”.


Te adelanto, nada más empezar, que el mejor antídoto para el aburrimiento es el compromiso de vivir en la pasión del presente, con todas sus incertidumbres, posibilidades y esperanzas. No hay ninguna alfombra mágica que te lleve, sino que debes ir paso a paso. La pregunta cae ahora por su propio peso: ¿Estás comprometido? Puedes contestar más tarde, no hay prisa.
Entiendo, apreciado lector, que no hace falta establecer la diferencia entre una reacción auténtica ante algo aburrido y un manto permanente de aburrimiento vital. Este post se centrará en esto último, en lugar de hacerlo en los momentáneos asomos de aburrimiento que todos experimentamos en respuesta a un acontecimiento aburrido.


Causas del aburrimiento


Y mi madre me enseñó, cuando era niño: Confesar que te aburres significa que no tienes recursos interiores. Concluyo ahora que no tengo recursos interiores pues me aburro enormemente (John Berryman).
Según el poeta John Berryman, el aburrimiento obedece a una falta de recursos interiores. Hoy en día, no pensamos que el aburrimiento signifique una auténtica falta de recursos interiores, sino que tiene que ver con que el acceso a estos recursos se ha bloqueado. Estos bloqueos pueden obedecer a:


  • Creencias restrictivas. Las creencias restrictivas recortan nuestras posibilidades y nos impulsan a repetir lo que ya ha sucedido. Cuando nuestras creencias nos limitan pueden hacer que nos aburramos y nos sintamos insatisfechos con nuestra vida. La insatisfacción constituye un precursor clave del aburrimiento.
  • Valores confusos o contradictorios entre sí. La segunda causa más profunda del aburrimiento es un contradictorio y/o confuso sistema de valores propio. Los valores determinan nuestras metas y, sin metas, la vida carece de interés.
  • Deseos ocultos. A veces, y por diversas razones, conseguimos ocultarnos muy bien los deseos a nosotros mismos. El problema es que los deseos ocultos forman también parte de nosotros mismos y al bloquearlos impedimos que nos transmitan su energía. Con deseos, la vida es divertida; sin ellos, resulta sosa y aburrida. Si lo que deseamos es inalcanzable, tendremos que buscar una alternativa razonablemente satisfactoria.
  • Causas físicas como el agotamiento o el exceso de trabajo. Una de las cosas que bloquean y, por lo tanto, provocan aburrimiento es sencillamente el cansancio: trabajar demasiado y estar sometido a un estrés constante tiene algo que ver con lo que digo. Si estás demasiado cansado para participar en una actividad interesante, quizás creas estar aburrido.


En nuestra experiencia como psicólogos, vemos en las terapias que, a veces, el aburrimiento precede a la depresión y hay quienes describen una ligera depresión como un rato de aburrimiento. Esto indica un distanciamiento de la vida y una falta de compromiso. Si éste es tu caso, posiblemente te convenga aprender a evitar que el aburrimiento se convierta en una depresión con todas las de la ley.


Cómo poner fin al “¿Me aburro, qué hago?”


Romper con el aburrimiento requiere varias etapas. Pueden darse en cualquier orden y son las siguientes:


  • Volver a verte de nuevo como una persona interesante. Esto es fundamental, porque a menudo las personas aburridas lo que están es aburridas de sí mismas. Conviene hacer cosas que mejoren tu autoestima.
  • Entender las causas profundas de tu aburrimiento. Esto se consigue mediante el trabajo interior. Si eres consciente de las causas profundas y las reconoces ante mismo, habrás recorrido la mitad del camino para aliviar tu aburrimiento.
  • Construir un sistema de valores propios. Si tus valores son confusos y/o contradictorios, te invito a clarificarlos.


Transformar el aburrimiento representa volver a conectarte con los recursos interiores y las pasiones de las que te has distanciado.


Nuestro equipo de psicólogos especialistas en Valencia te ayuda a detectar las causas y a romper con tu aburrimiento vital. Nosotros sí que estamos comprometidos con tu bienestar y por eso no nos aburrimos nunca.  ¡Llámanos! ¡Te ayudamos! También Terapia Online. Puedes pinchar aquí para saber más sobre el funcionamiento de la Terapia Online en nuestro centro de psicología.






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