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Megan Fox, mucho más que una cara bonita








Megan Fox, mucho más que una cara bonita
Megan Fox, la protagonista de Tortugas Ninja y de Transformers, se ha convertido en un ícono de sensualidad. Pero, lejos de los rankings de belleza, hay talento. Y curiosidades.






Transformada. Megan declaró que de chica no era linda, ni era precisamente la señorita con la que los chicos aspiraban salir. En una entrevista contó que usaba ortodoncia, se teñía el pelo de color naranja y era solitaria. Después llegaría la revancha y acabaría convirtiéndose en la número uno en los rankings de mujeres más lindas del planeta. Las publicaciones frívolas destacan que, además de su belleza exhuberante, Megan tiene ese no sé qué, una cosa rara que hace que su mirada hipnotice, que sus movimientos se asemejen a los de un felino y que cualquier trapo que se ponga encima le quede bien. Esos rankings son útiles para saber hacia dónde no hay que apuntar los dardos: las chicas de los rankings nunca son de verdad.



Pulgares arriba. Alguien, por alguna extraña razón, se fijó que Megan Fox tiene pulgares raros. O sea, tiene como los deditos gordos medio cortos. "Teóricamente", eso es un detalle para destacar en una mujer tan linda. No existen las personas sin defectos, pero sí las personas que se acercan a la perfección según el canon occidental de la belleza. Ese es el caso de Megan. Tal vez sería necesario revisar ese canon, porque si ella no es "perfecta", cabe preguntarse qué queda para el resto de los mortales que no sólo no estamos en el canon, sino que de casualidad que estamos en occidente. La actriz asume que no le gustan sus manos pero lleva sus pulgares con dignidad, aunque los paparazzi se empeñen en hacer zoom. Allá ellos.



Diosa mal. Más que en sus dedos, bien vale enfocarse en sus tatuajes. Hay cientos de fotos de los dibujos y palabras que la actriz lleva en la piel, pero sin dudas el más llamativo era uno de la cara de Marilyn Monroe, que parecía dibujado por un niño de 10 años en pleno ataque de estornudos. Los tatuajes siempre le dieron un halo de rebeldía. Sin embargo, hace dos años, ella decidió quitarse a Marilyn de la piel y no sólo eso: se convirtió en una militante anti-tatuaje que le recomienda a las madres que no dejen que sus hijos se graben el cuerpo. Ilustrada o no, ella tiene una piel de muñeca, pelo de propaganda de shampoo, una mirada que hierve y un cuerpo para el infarto, que justifican que tenga un millón de seguidores en Twitter y 52 millones en su Facebook. Imaginar lo que escribe leído con su voz... Me gusta.

Diabólica tentación. Hubo una época de oro del cine de terror en la que empezó a cobrar fuerza el rol de la vampireza como representación paradigmática de erotismo y sensualidad. Se trataba de mujeres pálidas de mirada fría y sonrisas pícaras que podían mandarte al cajón de un mordisco. En la película de 2009, Diabólica tentación, Megan encarna a una estudiante de secundaria poseída por un ente diabólico. El espíritu chocarrero la obliga a darle muertes horribles a todos los varones que la rondan, incluido el novio de su coprotagonista, Amanda Seyfried. La peli no fue aclamada por la crítica, pero consiguió instalar a Megan como una vampireza del nuevo siglo. Aquel personaje que parecía disuelto en el tiempo volvió vivir con ella.




Tortugas ninja. Megan estaba embarazada de tres meses cuando terminó de filmar Tortugas Ninja, eso no le impidió encarar el agotador trabajo de repetir una y otra vez las escenas (las tortugas en realidad son actores con trajes llenos de puntitos de colores para que después les pongan cara y cuerpo de reptil -sí, las tortugas son de la familia de los reptiles-.). Su rol puede considerarse un cliché (la clásica cara bonita que pone peso en la balanza de la promoción y la venta de la película), pero no hay que perder de vista que la chica, endiabladamente hermosa, es, ante todo, una actriz de fuste. Ha encarado con dignidad supina cuanto rol pavote le han dado los directores que usan a las mujeres bonitas como la cara del afiche. Ella deja todo en la cancha.










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