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Megapost AC Milan

La Associazione Calcio Milan, conocido también como AC Milan, es un club de fútbol italiano de la ciudad de Milán, en la región de la Lombardía. Fue fundado el 16 de diciembre de 1899 por el inglés Sir Alfred Edwards y actualmente juega en la Serie A de Italia.



Es uno de los clubes de mayor prestigio en el mundo, siendo, además, el conjunto europeo y del mundo con mayor número de trofeos internacionales oficiales (dieciocho en total), habiendo ganado siete veces la Liga de Campeones de la UEFA (en once finales disputadas), además de haberse adjudicado en cinco ocasiones la Supercopa de Europa, en dos la Recopa de Europa, en tres la Copa Intercontinental y en una la Copa Mundial de Clubes.


Nombre completo Associazione Calcio Milan S.p.A
Apodo(s) Rossoneri, Il Diavolo
Fundación 16 de diciembre de 1899
Estadio Giuseppe Meazza
Milán, Italia
Capacidad 85.700
Inauguración 19 de septiembre de 1926
Presidente italiano Silvio Berlusconi
Entrenador italiano Carlo Ancelotti
Liga Serie A
2006-07 4º



El origen de la Sociedad

En un día lluvioso, en vísperas del inicio del siglo XX, los ingleses Alfred Edwards y Herbert Kilpin, junto a un grupo de amigos y tras llegar a un acuerdo con unos empresarios, fundaron el día 16 de diciembre de 1899, el Milan Cricket and Football Club, pero la publicación del nombre no se dio a conocer si no hasta el lunes 18 de aquel mes, en un artículo del diario La Gazzetta dello Sport. Las primeras oficinas de las cuales dispuso el club estaban ubicadas en la Fiaschetteria Toscana de la Vía Berchet en Milán. Edwards, bastante conocido en la alta sociedad de Milán, fue el primer presidente electo del club.


Conformado por deportistas milaneses e ingleses, el club se inició como una sociedad en donde, inicialmente, se incluía una sección dedicada al cricket (manejada por Edward Berra) y otra sección destinada exclusivamente al fútbol (manejada por David Allison). El club requería a sus socios una cuota anual de 20 liras (0,1 centavos). La idea que enseguida caló entre otros emigrantes así como entre los jóvenes italianos que habían estudiado en Inglaterra. Al contrario del cricket, el fútbol era visto con reservas por parte de la clase alta de Italia, no obstante, con el tiempo se convirtió en el deporte preferido por todo el país.

Para enero de 1900, Edwards inscribió al equipo en la, por entonces, FIF (hoy FIGC) (Federazione Italiana del Football). Desde aquel momento, el club comenzó a adquirir una mayor popularidad y prestigio.

El primer partido oficial lo disputó ante el Torino, el 15 de abril de 1900 donde los rossoneri cayeron por 0:3. Ese mismo mes, el equipo conquistó el primer trofeo en la historia del club, la Medaglia del Re (Medalla del Rey), tras vencer 2:0 a la Juventus y el cual fue entregado por el Rey Humberto I.


Para 1901 y con tan solo dos años de creación, el Milan (de la mano Kilpin quienen se desempeñaba como entrenador y jugador del equipo) conquistaba, un 5 de mayo, su primer campeonato italiano, luego de vencer al Genoa por 3:0 (con una tripletta de Kilpin) y romper la hegemonía del cuadro genovés.

En 1902, el Milan conquistó la última edición de la Medaglia del Re, por lo que se quedó, siendo el tercer año consecutivo en el que la ganaba, con el trofeo en propiedad


En 1906 y luego de igualar con la Juventus en puntos al finalizar el Girone Finale, se tuvo que disputar un partido de desempate. Al concluir este con una igualdad sin goles y dado que por entonces, no se definía por penales, la FIF designó el campo neutro del U.S. Milanese para disputar el segundo partido, pero al quedar este en Milán, se desataron las protestas del cuadro bianconeri, los cuales renunciaron a jugar, por lo que el título fue asignado al Milan.

El equipo volvió a coronarse campeón al año siguiente (1907) tras vencer al Torino de Andrea Doria. Además, logró adjudicarse la prestigiosa Palla Dapples, por tercer año consecutivo.

Para 1908 y tras unas disputas por la inclusión de jugadores extranjeros en el plantel, 43 miembros se marginaron del club y formaron el clásico rival del Milan, el Internazionale Football Club o Inter de Milán. El Milan se convirtió en el club insignia de los trabajadores y sindicalistas, mientras que el Inter de Milán era el representante de la clase alta.

Periodo de entreguerras (1919-1946)

Durante aquellos años, el Milan no tuvo un desempeño sobresaliente en el campeonato nacional, aunque contó con grandes jugadores como el delantero belga, Louis Van Hege (quien marcó 97 goles en 88 partidos disputados, logrando un promedio de 1.1 tantos por encuentro), Aldo Boffi (capocannoniere en tres ocasiones con el Milan y autor de 136 tantos en nueve temporadas con la maglia rossonera), Riccardo Carapellese, Gino Cappello y el uruguayo Ettore Puricelli (Testina d'oro), entre otros.

Uno de los hechos que marcaron la historia de la sociedad, fue el de la inauguración del estadio San Siro en el año de 1926 inspirado en la arquitectura de los estadios ingleses.

En 1916 el club obtuvo la Copa Federal, un trofeo no oficial que había reemplazado, por entonces, al campeonato nacional, el cual se encontraba suspendido a raíz de la Primera Guerra Mundial.

Ya en 1919, el club cambió su denominación de Milan Football and Cricket Club a Milan Football Club, pero en 1938 y debido a que los orígenes ingleses de Milan no gozaban de gran estima por parte de los miembros del movimiento fascista italiano, el nombre pasó a ser Associazione Calcio Milano. Ese mismo año, el Milan disputó la Copa Mitropa, que fue la primera gran copa internacional de clubes[2] , quedando eliminado en primera ronda.

En 1940, Umberto Trabattoni fue nombrado Presidente del club, puesto que no abandonó hasta 1954. La denominación del club fue abandonada una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, para retornar a la antigua designación pero conservando las siglas A.C.. Es así como surge, en 1946, la actual denominación de Associazione Calcio Milan. En este punto, Italia comenzó un largo y doloroso período de reconstrucción postguerra y el fútbol, como sucedió con el resto del país, renacía a medida que se eliminaba el legado fascista.


El renacer del club

Luego de vivir un período de más de cuarenta años sin obtener un título, el Milan empezaba a escribir una nueva historia que repercutió totalmente en la imagen que se crearía en torno al club, tanto en Italia como en Europa.


El tridente sueco

Para la temporada de 1949/50, en una época donde los clubes italianos estaban restringidos a un máximo de cinco extranjeros, el Milan contrató a los jugadores suecos Gunnar Nordahl (Il pompierone), Gunnar Gren (Il professore) y Nils Liedholm (La stella venuta dal nord), quienes formaron un trío ofensivo conocido como el GreNoLi[3] . A ellos se le sumaban otros jugadores como Lorenzo Buffon, Renzo Burini, Carlo Annovazzi, Omero Tognon y Arturo Silvestri (Sandokan); en un equipo que hizo historia, dominando buena parte del campeonato italiano durante aquellos años y llegando a disputar una final de la, por entonces, Copa de Campeones. En la squadra dirigida por Lajos Czeizler (futuro entrenador de la Selección italiana en la Copa Mundial de Suiza '54), Gren y Liedholm eran los creativos en el medio campo mientras que Nordahl era un peligroso delantero que con 210 anotaciones en 257 partidos y un promedio de 0.81 goles por encuentro, se convirtió en el máximo goleador en la historia de la sociedad. A lo largo de aquella campaña, el equipo marcó 118 goles (siendo muy recordado el 7:1 a la Juventus) en 38 partidos, teniendo un promedio de más de tres tantos por partido (cifras comparables Il Grande Torino de Valentino Mazzola). Ese año, Nordhal alcanzó 35 anotaciones, que lo situaban como capocannoniere del equipo (logro que se adjudicó también en 1951, 1953, 1954 y 1955). El cuadro rossonero logró la segunda ubicación en aquella campaña.



En la temporada de 1950/51, el Milan conquistó por cuarta vez la Serie A italiana, con apenas un punto de ventaja sobre el Inter de Milán, consiguiendo un total de 108 goles en el proceso. Fue el primero de los cuatro títulos que se ganaron a lo largo de la década de los '50. En esa misma temporada, se obtuvo la Copa Latina (venciendo por 5:0 al Lille francés en la final), la cual, antes de la introducción de la Copa de Campeones, era la segunda competición más importante a nivel de clubes en Europa[4] .

Para la campaña de 1951/52 y con los refuerzos de Amleto Frignani y Pietro Grosso, el Milan vuelve a disputar el scudetto, finalizando en en la segunda posición y con Nordhal como segunda goleador con 26 tantos.


En la temporada de 1952/53, Francesco Zagatti y Celestino Celio son incluidos a una plantilla que disputó junto a la Juventus y al Inter, el título de aquella campaña, que una vez más, dejó un saldo positivo en el aspecto ofensivo (con Nordhal como capocannoniere con 26 tantos), pero enfatizando también la solidez defensiva. Con Mario Sperone como nuevo director técnico, el Milan finalizó en la tercera ubicación. Aquella temporada, significó la última del GreNoLi, al ser Gunnar Gren traspasado a la Fiorentina.


Con los mismos protagonistas de la campaña anterior, más los refuerzos de Mario Bergamaschi, Eros Beraldo, Alberto Piccinini y del danés Leschly Sorensen; el Milan volvió a finalizar en al tercer ubicación, teniendo a Nordhal como capocannoniere por segundo año consecutivo, al anotar 23 tantos. Al final de la campaña, Umberto Trabattoni dejó la presidencia del Milan, luego de catorce temporadas al mando della società.




Andrea Rizzoli y la consolidación del club



Para la campaña de 1954/55, Andrea Rizzoli asumió como nuevo presidente del club en lugar de Umberto Trabattoni, trayendo consigo un ciclo de éxitos que culminaron en la obtención de la Copa de Campeones de 1963. Tras la desvinculación en la temporada pasada de Gren, el club unió a sus filas a Cesare Maldini (procedente del Triestina), Amos Mariani y (luego de haber disputado la Copa del Mundo de Suiza '54) al delantero uruguayo Juan Alberto Schiaffino (procedente de Peñarol), un mítico integrante de su selección campeona del mundo en la Copa del Mundo de 1950, en el histórico Maracanazo. Schiaffino, se transmormó en una pieza clave del equipo y uno de sus emblemas a futuro. De la mano del entrenador uruguayo Ettore Puricelli (jugador del Milan entre 1954 y 1949), el cuadro lombardo conquistó su quinto título de liga, con cuatro puntos de ventaja sobre el Udinese, su más cercano escolta. Al final de aquella campaña se retiró Arturo Silvestri, luego de 158 partidos disputados y siete goles con la maglia rossonera.

En la temporada siguiente (1955/56) y en el ámbito local, el equipo finalizó en la segunda ubicación tras la Fiorentina. Durante esta campaña, participó en la primera edición de la, por entonces, Copa de Campeones (siendo, en consecuencia, el primer club italiano en disputar dicha competición). Luego de sortear al Saarbrucken y al Rapid Viena (por marcadores globales de 7:5 y 8:3 respectivamente), disputó las semifinales ante el Real Madrid español, contra quien cayó eliminado por un global de 4:5 (2:4 en Madrid y 2:1 en Milán). Aquel equipo no se quedó con las manos vacías y tras una nueva participación en la Copa Latina y luego de vencer por 4:2 al Benfica, logró imponerse en la final al Athletic Bilbao por 3:1. Aquella fue al penúltima edición de la Copa Latina, justamente, al entrar en vigencia la Copa de Campeones.

Luego de reforzar al equipo con el delantero Carlo Galli (autor de más de cien goles con el Milan) en la temporada de 1956/57, el equipo logró conquistar el sexto scudetto de la sociedad, tras superar por seis y siete unidades a la Fiorentina y Lazio, respectivamente. Durante aquella campaña, se destacaron los delanteros italianos Gastone Bean y el propio Galli, los cuales suplían el hueco dejado por Nordhal (quien se había integrado a la Roma).

A pesar de tener un desempeño irregular en la liga para la temporada de 1957/58 (donde había logrado ubicarse entre los tres primeros desde la temporada de 1946/47), logró llegar a su primera final en la Copa de Campeones (al mando de Gipo Viani), donde cayó ante el Real Madrid por un resultado final de 2:3. En un disputado duelo, el equipo llegó a estar dos veces arriba en el marcador, gracias a los goles de Schiaffino y del argentino Ernesto Grillo. Pero a pesar del esfuerzo y de llevar el partido a tiempo extra, un gol en el minuto '107 cerró aquella final. Al terminar la campaña, Amos Mariano fue contratado por el Napoli.

En el albor de una nueva temporada (1958/59), llegó al equipo el aporte ofensivo de José Altafini (delantero brasileño, campeón del Mundo con su selección en la Copa Mundial de Suecia '58) y la seguridad del líbero Sandro Salvadore. Sumados al equipo finalista de la anterior edición de la Copa de Campeones, el Milan cerró los años '50 ganando su séptimo campeonato (tras de un apasionante cara a cara con la Fiorentina) y el cuarto de aquella década.



En la temporada de 1959/60, fue contratado el meta Giorgio Ghezzi en lugar del Lorenzo Buffon, quien había pasado a las filas del Genoa. En otra participación internacional, el equipo quedó eliminado en la primera ronda de la Copa de Campeones ante el Barcelona. En la lucha por el scudetto, acabó en la tercera ubicación. Al final de la temporada, Bean fue transferido al Genoa, mientras que Schiaffino (luego de disputar 171 partidos oficiales y contribuir con 60 tantos) fue conratado por la Roma.



Para la siguiente campaña (1960/61), el Milan fichó a Paolo Barison, Mario David y a la promesa del fútbol italiano, Gianni Rivera (Il Bambino d´Oro), quien se convirtió en uno de los estandartes históricos del club, en una operación en la que el club pagó 60 millones de liras al Alessandria. El equipo disputó palmo a palmo el título con la Juventus, a quien venció en ambos cotejos (3:1 de local y 4:3 de visita), pero finalmente quedó en la segunda ubicación. Al final de aquella temporada, se despidió del club Carlo Gialli, mientras que Nils Liedholm finalizó su carrera como jugador, tras doce temporadas y 89 goles en el Milan.


El primer período de Rocco (1961-1963)



Para la temporada de 1961/62, el Milan contrató al legendario Nereo Rocco como nuevo director técnico del equipo, siendo uno de los principales difusores del célebre catenaccio y el primero en aplicarlo en Italia. Rocco gozó, además, de mucho aprecio por parte de los tifosi rossoneri (considerado por los mismos aficionados como el mejor entrenador del club del siglo XX ) y de sus propios jugadores. Con una escuadra compuesta de jugadores de la talla de Rivera, Cesare Maldini, Giovanni Trapattoni y sumados al debut en Serie A de Giovanni Lodetti (juvenil del Milan que se transformó en una pieza fundamental en el once titular del equipo de Rocco ) y las contrataciones de Gino Pivatelli y del brasileño Dino Sani; el Milan se consagró, en aquella temporada, como campeón de Italia por octava ocasión en su historia.

En la campaña de 1962/63 y tras la ida de Sandro Salvadore a la Juventus y la contratación de Bruno Mora; el equipo conquistó la Copa de Campeones luego de derrotar en la final (disputada en el mítico estadio de Wembley) al Benfica portugués y luego de estar abajo en el marcador tras un gol de Eusébio, llegó a la remontada y la obtención del torneo, de la mano de dos goles de Altafini (alineando en el partido final a Giorgio Ghezzi; Mario David, Cesare Maldini, Mario Trebbi; Víctor Benítez, Giovanni Trapattoni; Gino Pivatelli, Dino Sani, José Altafini, Gianni Rivera y Bruno Mora). Al final de la temporada, Andrea Rizzoli dejó la presidencia del club, luego de 9 temporadas en las que se inauguró el centro deportivo Milanello en 1963, además de la obtención, siempre bajo su mandato, de cuatro scudetti, una Copa Latina y una Copa de Campeones. En el campeonato italiano, el equipo finalizó en la tercera ubicación. Al término de la temporada, Nereo Rocco dimitió como director técnico del equipo, haciéndose cargo del Torino, mientras que Pivatelli se retiró del fútbol.


De Liedholm a Silvestri (1963-1967)

El Milan dio inicio a la temporada de 1963/64, con la asignación de Felice Riva como nuevo presidente del Milan y la contratación de Nils Liedholm en el cargo de director técnico y del brasileño Amarildo (proveniente del Botafogo y campeón con su país en la Copa Mundial de Chile '62). El cuadro rossonero disputó la final de la Copa Intercontinental (instaurada en 1960), en la que cayó ante el Santos de Pelé. En esa final, el Milan empezó ganando por 4:2, pero en el partido de vuelta perdieron por idéntico marcador en el Estadio Maracaná, y en un partido de desempate el equipo de O Rei ganó el título por la mínima diferencia. También se disputó la Copa de Campeones (en condición de campeón vigente), donde se llegó hasta cuartos de final, cayendo ante el Real Madrid. El equipo perdió por 1:4 en España, pero quedando a un gol de lograr la hazaña en el partido de ida (donde los rossoneri se impusieron por 2:0). Durante el campeonato local, el Milan volvió a finalizar en el tercer puesto, a tres unidades del Inter y el Bologna (siendo este último el campeón). Una vez finalizada la temporada, Dino Sani retornó a Brasil para jugar por el Corinthians.

Durante la temporada de 1964/65, el Milan disputó palmo a palmo el título con el Inter de Helenio Herrera, finalizando en la segunda ubicación. Al final de aquella campaña, José Altafini y Mario David pasaron a las filas del Napoli y la Sampdoria respectivamente, mientras que Giorgio Ghezzi se retiró del futbol, luego de seis temporadas en el cuadro lombardo.



En la siguiente campaña (1965/66) y a pesar del gran conjunto con el que se contaba, entre los que destacaban los refuerzos de Angelo Sormani (il Pelè bianco) y Karl-Heinz Schnellinger (Volkswagen), el equipo culminó en la séptimo ubicación. Al final de la temporada, Cesare Maldini pasó a las filas del Torino.



En la temporada de 1966/67 y tras la dimisión de Liedholm como entrenador del Milan, el cargo recayó en el ex jugador rossonero, Arturo Silvestri. A ello se sumaron las contrataciones de Angelo Anquilletti y de Roberto Rosato, dando inicio a la segunda estela de títulos de aquella década. A pesar de finalizar en el octavo puesto de la liga italiana, el equipo conquistó la primera Copa de Italia della società. En un tramo donde eliminó a la Juventus en tiempo suplementario, por un marcador final de 2:1, el cuadro lombardo disputó la final ante el Padova (que había eliminado al Inter), el 14 de junio de 1967 en el Olímpico de Roma, logrando imponerse por la cuenta mínima, gracias a un tanto de Amarildo (en la que fue su última temporada en el Milan) en el cuarto minuto del tiempo complementario.

La conquista de la La Stella d’Oro

Tras la desvinculación de Nereo Rocco del equipo, luego dos períodos de un total de de ocho temporadas como entrenador del Milan, el presidente Albino Buticchi asignó a Gustavo Giagnoni como nuevo director técnico para la temporada de 1973/74. El equipo disputó la primera edición de la Supercopa de Europa donde fue derrotado por el Ajax de Johann Cruyff (el cual, por entonces, dominaba Europa), luego de haber ganado 1:0 en Milán y caer por 0:6 en Amsterdam. Durante aquella campaña se logró alcanzar una nueva final de la Recopa de Europa, dejando al Borussia Monchengladbach alemán (estandarte del fútbol teutón en los '70 junto al Bayern Munich) en semifinales, por un global de 2:1 (2:0 en casa y 0:1 de visita). A pesar de ello, el equipo cayó en la final ante el sorprendente 1.FC Magdeburg (de la antigua RDA) por 0:2. Para el final de la campaña y luego de 284 partidos con el Milan a lo largo de nueve temporadas, Schnellinger se despidió del club para retornar a Alemania, mientras que Sogliano se retiró del fútbol.


Para la temporada de 1974/75 y con la consolidación de Aldo Madera (conocido como Maldera III) en la titularidad del equipo, la llegada del portero Enrico Albertosi (cedido del Cagliari) y el arribo de Aldo Bet; el cuadro rossonero acabó quinto en la liga, con lo que accedió a disputar la Copa de la UEFA. En la Copa de Italia se siguió destacando superando al Inter de Milán y a la Juventus en la liguilla de semifinales, por lo que consiguió llegar a la final, la cual se disputó el 28 de junio en el estadio Olímpico de Roma, donde el equipo no pudo doblegar a la Fiorentina, ante la cual cayó por 2:3 (sin poder contar con el trabajo de Gianni Rivera).



Dando inicio a la temporada de 1975/76, finalizó la presidencia de Buticchi, siendo Bruno Pardi (a quien lo reemplazó Vittorio Duina al final de temporada) el nuevo timonel de la sociedad. El equipo alcanzó un meritorio tercer puesto en la liga y arribó a cuartos de final de la Copa de la UEFA, en la cual cayó contra el Club Brujas de belga por un global de 2:3 (0:2 de visita y 2:1 en condición de local).


A pesar de las contrataciones de Fabio Capello y el debut en Serie A de Fulvio Collovati (formado en el equipo juvenil del Milan), el equipo sufrió la perdida de Romeo Benetti y Luciano Chiarugi, dos elementos fundamentales en el esquema. El Milan tuvo un irregular desempeño en el campeonato durante la temporada de 1976/77, lo cual lo tuvo a las puertas de perder la categoría. Debido a una serie de 17 empates, solo 3 victorias y el dejar al equipo (tras la antepenúltima jornada y luego de caer por 0:2 ante el Torino) en puestos de descenso, el entrenador Giuseppe Marchioro, fue reemplazado por Nereo Rocco. Para la antepenúltima jornada, el Milan recibió al Catanzaro, un rival directo por la lucha de la permanencia. El equipo logró imponerse por un marcador final de 3:2, no sin antes sufrir, tras de ir en ventaja por 3:0. Tras ganarle al Cesena por 2:0 (con una doppietta de Gianni Rivera), el club lograba mantenerse en la máxima categoría. A pesar de los pormenores, Il Diavolo accedió a una nueva final de la Copa de Italia donde lo esperaba el Inter de Milán, al cual derrotó por 2:0, adjudicandose el trofeo por cuarta vez en su historia. El equipo también tuvo una destacada participación en la Copa de la UEFA, llegando hasta la tercera ronda, donde cayó ante el Athletic de Bilbao (por un global de 4:5, a raíz de un 1:4 en España y un 3:1 en Italia), pero estando a un gol de forzar la prórroga en el partido de vuelta disputado en San Siro.



Para la campaña de 1977/78, Nils Liedholm asumió como nuevo director técnico del equipo y con refuerzos de jugadores como Roberto Antonelli y Ruben Buriani, el Milan finalizó en una meritoria cuarta ubicación y otorgándole al equipo un nuevo aire de renovación, que se veía reflejado en el juego ofensivo que planteaba el sueco. El equipo también disputó, por cuarta ocasión, la Recopa de Europa, donde quedó eliminado en primera ronda ante el Betis español, por un global de 2:3 (0:2 en España y 2:1 en Milán). El 23 de abril de 1978, en la victoria por 2:1 sobre el Hellas Verona, debutó en Serie A Franco Baresi, futuro abanderado y capitán del Milan. Al final de la temporada, Sabadini se unió a las filas del Catanzaro.


La temporada de 1978/79, cerraba la década de los setenta, la cual significó el retiro de Gianni Rivera (quien disputó 650 partidos y concretó 160 goles con el Milan)[8] y la conquista del décimo título de liga (Lo Scudetto della Stella). Con los refuerzos de Walter Novellino (proveniente del Perugia) y de Stefano Chiodi (procedente del Bologna), Liedholm armó un cuadro competitivo que ejercía su filosofía de fútbol ofensivo, plasmado en su esquema con una única punta (Chiodi) que era abastecida por el constante peligro que ejercían a sus espaldas jugadores como Maldera, Novellino, Antonelli y Bigon. La escuadra de Liedholm comenzó de gran manera el campeonato, ganando nueve de los diez puntos posibles tras las primeras cinco jornadas disputadas. Para el girone di ritorno, el equipo no soltó la punta y gracias a un empate del Perugia (su único escolta y quien terminó sin conocer derrotas) en la penúltima jornada, se consagraba como campeón de Italia por décima ocasión en su historia. Fue a partir de ese trofeo que el Milan incorporó a su camisa la Stella d’Oro (estrella de oro al mérito deportivo). En el ambito europeo, el equipo logró situarse nuevamente en la tercera fase de la Copa de la UEFA, donde quedó eliminado ante el Manchester City inglés, luego de empatar a dos tantos en Italia y perder por 0:3 en Inglaterra.



Los años difíciles (1980-1986)

Después de terminar terceros en la temporada de 1979/80 y de quedar eliminados en primera ronda de la Copa de Campeones (frente al Porto, tras empatar sin goles en la ida y caer por 0:1 en Milán), el presidente del club rossonero, Felice Colombo, entre otros dirigentes del club, estuvo involucrado en el denominado Totonero. Después de su respectivo juicio (en el que Colombo y el portero del club, Enrico Albertosi, fueron sancionados de por vida) el Milan (entre otros clubes como la Lazio, el Avellino y el Bologna) descendió a la Serie B del fútbol italiano.

Para la temporada subsiguiente (1980/81), la escuadra lograba el ascenso a la Serie A tras terminar en la primera posición del campeonato, con Roberto Antonelli como capocannoniere del torneo y bajo la presidencia de Gaetano Morazzoni. En la Copa de Italia, el equipo no pasó la primera fase, donde pudo enfrentar al Inter de Milán, ante el cual perdió por la mínima.

En la temporada de 1981/82, con Giuseppe Farina como presidente del club y tras una desafortunada campaña, el club regresó nuevamente a la Serie B.


Bajo la guía de entrenador Ilario Castagner (en la temporada de 1982/83), el Milan logró ser promovido a la Serie A (tras terminar en la primera ubicación), gracias, en gran medida, a las grandes actuaciones de Mauro Tassotti (siendo capitán) y Alberigo Evani, dos futuras estrellas de la sociedad.

En una temporada de transición (1983/84), al Milan llegaron Filippo Galli (quien jugó hasta 1997, disputando 217 partidos con la maglia rossonera) y Luciano Spinosi, entre otros refuerzos, con los cuales, el equipo se ubicó en la octava posición.


Farina se empeñó en construir una escuadra competitiva, contratando a Nils Liedholm (luego de sus sobresalientes resultados al mando de la Roma ) como entrenador y fichando a jugadores como Pietro Paolo Virdis (quien fue una pieza clave en el resurgimiento del club), Mark Hateley (Attila), Ray Wilkins (Butch) y Agostino Di Bartolomei. Así se daba inicio a la temporada de 1984/85, donde el equipo logró un meritorio quinto puesto que le daba acceso a disputar la Copa de la UEFA. En la Copa de Italia y luego de eliminar a la Juventus y al Inter (en cuartos de final y semifinal, respectivamente), disputó la final ante la Sampdoria, ante la cual cayó por un global de 1:3. El 20 de enero de aquella temporada, debutó ante el Udinese, Paolo Maldini (uno de los máximos emblemas en la historia del Milan).


Para la siguiente campaña (1985/86), el Milan contrató a Paolo Rossi (Balón de Oro en 1982) quien formó un tridente junto a Virdis y Hateley. A pesar de ello, el quipo no lograba destacarse en el campeonato local. La sorpresiva eliminación en la tercera ronda de la Copa de la UEFA, ante el Waregem belga, desencadenó en la dimisión de Farina como presidente del club.

La reconstrucción del club y la reconquista de Europa


Tras la salida de Farina, el Milan fue adquirido el 20 de febrero de 1986, por Silvio Berlusconi, convirtiéndose, ya para el 24 de marzo de aquel año, en el vigésimo primer presidente de la sociedad. Además de dotarlo de recursos económicos, Berlusconi implantó una nueva mentalidad en el equipo, con el fin de formar una equipo competitivo. El equipo finalizó la temporada de 1985/86 en la séptima posición.


En la temporada de 1986/87, la squadra rossonera iniciaba el recambio, con la llegada de jugadores como Roberto Donadoni, Daniele Massaro, Giuseppe Galderisi, Dario Bonetti y el portero Giovanni Galli; todos ellos bajo la tutela del histórico Niels Liedholm. Tras un difícil inicio, el sueco fue reemplazado por Fabio Capello (campeón como jugador en el Milan de la Copa Italia en el '77 y del décimo scudetto en el '79 ). El joven entrenador logró levantar al equipo hasta la quinta casilla (teniendo a Pietro Paolo Virdis como capocannoniere con 17 tantos), por lo que igualaba en puntos con la Sampdoria. El cupo a la Copa UEFA tuvo que decidirse en un único partido disputado en Torino, que el equipo rossonero se adjudicó por la mínima diferencia en el tiempo suplementario. Al final de la temporada, el equipo logró adjudicarse la tercera edición del Mundialito de Clubes.


Los inmortales de Sacchi (1987-1991)


Para la temporada de 1987/88, el Milan estrenó al prometedor Arrigo Sacchi (ex Parma) como nuevo entrenador del equipo, quien profesaba un fútbol total basado en un pressing continuo, la conquista de los espacios dentro del campo, una defensa en zona, un notable manejo de la táctica del fuera de juego y un gran número de jugadores polivalentes que suplían a los delanteros. El método de Sacchi era ante todo impresionante por la sensación de bloque colectivo que desprendía. Todos los jugadores se desplazaban en cojunto y al mismo tiempo en la dirección del balón, bajaban y subían, no solamente todos juntos, sino permaneciendo a la misma distancia unos de otros, sin perder más de un metro. Era una máquina de una eficacia temible, que emularían luego muchos otros equipos. Sacchi también contó con un grupo de primer orden al disponer, en una sólida defensa, de la guía del capitán Franco Baresi, sumado a Paolo Maldini, Alessandro Costacurta y Mauro Tassotti. El resto de los estratos del campo, incluían la solvencia del meta Giovanni Galli, un férreo mediocampo compuesto por Roberto Donadoni, Angelo Colombo y Carlo Ancelotti; a lo que se sumaba el ataque de talentos como Marco van Basten y Ruud Gullit, quienes desplegaban su juego en la compañía del instinto goleador de Pietro Paolo Virdis. Con Van Basten lesionado y perdiéndose prácticamente toda la temporada, el Milan concentraba sus fuerzas en el torneo local (luego de quedar eliminado en la segunda ronda de la Copa de la UEFA frente al Espanyol por un global de 0:2), disputándolo ante el Napoli de Maradona. La victoria en el San Siro ante el campeón italiano por 4:1, marcaría el inicio de una apasionante remontada en la tabla de posiciones de la squadra rossonera. A sólo tres jornadas del término del campeonato y con el Napoli aventajando al Milan por una unidad, el cuadro de Sacchi visitaba el Stadio San Paolo donde el equipo logró imponerse por 2:3, situándose como exclusivo líder. Luego del empate 1:1 contra el Como en la última jornada, el Milan conquistó su undécimo scudetto. Fue en esa liga donde nació el grupo y la denominación de Gli Immortali di Sacchi (los inmortales de Sacchi) , además de dar inicio a uno de los períodos más gloriosos en la historia del club.
Marco van Basten, jugador del Milan entre 1987 y 1995, donde fue una de las piezas en la consecución del Scudetto, la Copa de Europa y la Copa Intercontinental, además de ser escogido como el mejor jugador de Europa y del Mundo.



En la sucesiva temporada (1988/89), se configuró el legendario trío neerlandés (a casi cuarenta años del célebre GreNoLi) con el arrivo de Frank Rijkaard, en reemplazo del argentino Claudio Borghi. El Milan daba inicio a la campaña disputando la recién instaurada Supercopa de Italia (la cual enfrenta a los ganadores del Scudetto y la Copa de Italia) ante la Sampdoria en el Giuseppe Meazza. Luego de ir abajo en el marcador, logró imponerse por 3:1 gracias a los tantos de Graziano Mannari, Rijkaard y Van Basten. El equipo volvió a disputar la Copa de Campeones, donde en la segunda ronda se enfrentó al Estrella Roja de Belgrado. Luego de igualar 1:1 en Milán, la squadra de Sacchi se vio en desventaja de 0:1, además de tener que disputar el resto del partido con un hombre menos (tras la expulsión de Virdis). A estas alturas, el partido tuvo que suspenderse momentáneamente a causa de una densa neblina, pero tras la reanudación, el cuadro rossonero logró igualar el marcador y forzar los penales, donde finalmente se impuso por 4:2. En cuartos de final se enfrentó al Werder Bremen alemán, al cual eliminó en una muy cerrada eliminatoria, luego de igualar sin goles en Alemania y sentenciar todo tras un 1:0 en San Siro. La semifinal la disputó ante el Real Madrid, donde igualíó en España (en un partido que lo tuvo como claro dominador y donde le anularon un legítimo gol) por 1:1 gracias a la contundecia goleadora de Van Basten. La definición se cerró gracias al memorable 5:0 en Milán. Esa victoria situó al Milan en la final que se disputó en el Camp Nou y frente al temible equipo rumano del Steaua Bucarest (campeones de Europa en 1986). La victoria contundente (magistral a nivel tanto táctico como técnico) de 4:0 dejó en evidencia el vistoso juego del equipo y las grandes individualidades que poseía, al ser Gullit y Van Basten (con una doppietta de cada uno) quienes concretasen los goles que le otorgaban al Milan, su tercera Copa de Campeones y su sexto título a nivel internacional. En el campeonato local, el equipo acabó en la tercera ubicación.



Al igual que la temporada anterior, el club siguió encantando a Europa y al mundo con grandes actuaciones. La temporada de 1989/90, lo vio coronarse con la obtención de la primera Supercopa de Europa tras batir, con un único gol de Alberigo Evani en la ida (luego de igualar 1:1 en España), al Barcelona. A ello se le sumó la conquista de la segunda Copa Intercontinental, tras vencer al Atlético Nacional de Colombia, en Tokio (Japón). En un disputado partido con ambos conjuntos jugando con una gran cautela y finalizando empate sin goles en el tiempo regular, el encuentro se definió en el minuto 118', tras un gol de tiro libre de Evani. El resto de la campaña tuvo a un Milan a un paso de conseguir el considerado trebol (La obtención del Campeonato, la Copa Nacional y la Copa de Campeones). El título de liga (con Van Basten como máximo goleador del torneo con 19 tantos) lo disputó palmo a palmo con el Napoli, cediendo la punta (compartida) a una jornada del termino. En la Copa Italia, el Milan eliminó en semifinales al Napoli, tras empatar sin goles en Milán y vencer gracias a los tantos de Massaro y Van Basten, por 3:1 en la ida. De esta manera accedió a nueva final, la cual perdió por un global de 0:1 ante la Juventus. En el frente internacional, la squadra revalidó el título de campeón de Europa, luego de un complejo tramo. Para la segunda ronda, el equipo volvió a enfrentar al Real Madrid, al cual eliminó luego de imponerse por 2:0 en Italia y resistir un 0:1 en la ida. La llave de semifinales la disputó ante el Bayern Munich, al que derrotó por 1:0 en el San Siro y gracias a un gol vital de visitante, el equipo pudo sortear el 1:2 en contra en Alemania. De esta manera, el Milan accedió a su quinta final de la Copa de Campeones, la cual tuvo lugar en Viena, el 23 de mayo de 1990 y frente al Benfica. Gracias a una líneas organizadas y un solitario gol de Frank Rijkard al minuto 23' del tiempo complementario, el Milan añadió a sus vitrinas su cuarta orejona.



En la temporada de 1990/91 y tras la ida de Giovanni Galli al Napoli, el equipo se estrenó con la obtención de la segunda Supercopa de Europa, al derrotar a la Sampdoria por 2:0 en el San Siro (con goles de Gullit y Van Basten), luego de haber logrado igualar 1:1 en la ida (gracias a un gol de Evani). Los dirigidos por Sacchi, tambíen revalidaron la Copa Intercontinental, luego de vencer claramente al Olimpia de Paraguay por 3:0, gracias a dos goles de Rijkaard (minutos 43' y 65') y uno de Giovanni Stroppa (minuto 61'). En la Liga de Campeones, la squadra rossonera disputó los cuartos de final ante el Olympique de Marsella. En el partido de vuelta y tras igualar 1:1 en Italia, el equipo se econtraba en desventaja de 0:1, cuando a pocos minutos del final, uno de los reflectores del estadio se apago. El Milan no volvió al campo en forma de protesta, una vez solucionado el problema técnico, por lo que se le imposibilitó la participación en Europa al año siguiente. En el campeonato local, el equipo acabó en la segunda ubicación tras la Sampdoria. Al final de la campaña, Arrigo Sacchi dimitió como entrenador para hacerse cargo de La Nazionale con lo que el Milan iniciaba una nueva etapa al mando, una vez más, de Fabio Capello.


Los invencibles de Capello (1991-1996)


A lo largo de toda la temporada de 1991/92 y durante toda su carrera en el Milan, el entrenador friulano fue reconocido por sus dotes de gran motivador y por el de desarrollar un estricto trabajo con sus pupilos. Enfocandose en la obtención del campeonato de liga (el duodécimo de la Sociedad), Capello y el equipo lograrían su cometido en un campeonato récord, que les valió el apodo de Gli Invincibili (los invencibles) . Con el registro de 56 puntos y sin conocer la derrota en aquel campeonato, el Milan se transformó en el segundo equipo italiano en terminar de manera invicta el campeonato (junto al Perugia de 1979) y el primero en ganarlo, manteniendo la imbatibilidad durante todo el proceso. Aquel conjunto obtuvo un total de 74 tantos (una media de 2 por partido), concretando algunos memorables partidos para el club, como el 5:0 al Napoli, el 5:1 a la Sampdoria (defensora del título) o el 8:2 al Foggia (el equipo revelación de aquella temporada). En el contexto individual, el Milan destacó al adjudicarse Van Basten (por segunda ocasión en su carrera) el título de capocannoniere con 25 goles.
1993, año de la obtención del décimotercer scudetto del Milan.


Luego de la obtención del scudetto récord, el Milan posaba sus ojos en Europa, pero sin dejar de lado otro suceso a nivel local. Durante la campaña de 1992/93, la sociedad adquirió, para el mercado estival, jugadores de calibre como el internacional francés Jean-Pierre Papin (Balón de Oro en 1991), el croata Žvonimir Boban, el serbio Dejan Savićević, y los italianos Stefano Eranio y Gianluigi Lentini. La temporada prosiguió la marcha triunfal del Milan de Capello al conquistar la segunda Supercopa de Italia, luego de vencer al Parma por 2:1, en un partido que comenzó con Van Basten concretando el primer desequilibrio y con Daniele Massaro finiquitando el duelo (a 20 minutos del término), luego del transitorio 1:1. En el campeonato de liga, el Milan logró extender a 58 los partidos sin conocer derrotas en la Serie A, toda una marca a nivel local y uno de los invictos más prolongadas en el plano internacional. Repitiendo el solido camino (con emocionantes partidos como el 7:3 a la Fiorentina o el 5:4 al Pescara) del torneo precedente, el Milan mantuvo el liderazgo y el control del campeonato desde la primera jornada, culminando con el bicampeonato y la obtención del decimotercer scudetto. Lamentablemente para el club y luego de trece jornadas, la plantilla perdió a Van Basten a causa de sus persistentes problemas físicos. Operado en Bélgica, el cigno di Utrecht se reencontraría con el grupo luego de cinco meses de recuperación. En el campo continental de la Copa de Campeones (renombrada esa temporada como Liga de Campeones de la UEFA), Il Diavolo se confirmaba como una muy sólida escuadra al vencer sus diez partidos disputados, marcar 23 tantos y ver vencida su valla en tan sólo una ocasión. El equipo finalizó primero de su grupo (teniendo de rivales al Goteborg, al PSV y al Porto) y accedió a disputar su sexta final, en un partido jugado en el Olympiastadion de Múnich ante el Olympique de Marsella. Contra todos los pronósticos, el equipo cayó por la cuenta mínima ante el cuadro francés. Aquel partido significó la última aparición en un campo de juego del gran Marco van Basten.

Celebración tras la obtención del décimo cuarto scudetto en 1994.


En la temporada de 1993/94, el Milan cambió nombres, como el del trío neerlandés (al ser Gullit y Rijkaard traspasados y Van Basten estar cerca del retiro por una serie de infortunios), Alberigo Evani (luego de trece años con el club, fue cedido a la Sampdoria) y Gianluigi Lentini (víctima de un grave accidente automovilístico, quedó fuera del equipo por el resto de la campaña). Durante el mercado de fichajes, la plantilla acopló a jugadores como Brian Laudrup, Florin Răducioiu, Christian Panucci y (a mitad de la temporada) Marcel Desailly. Marco Simone se convirtió en un titular indiscutible y determinante en los resultados junto a Jean-Pierre Papin. En el inicio de la temporada, el Milan se adjudicó un nuevo trofeo al revalidar la Supercopa de Italia, luego de vencer (en una final jugada en Washington, Estados Unidos) al Torino, con un único gol de Marco Simone a los cuatro minutos del primer tiempo. Liderando el campeonato local, el equipo disputó la Copa Intercontinetal, el 12 de diciembre de 1993, en reemplazo del Olympique de Marseille, a raíz de los casos de corrupción ocurridos en el seno del club francés. Aquella final, jugada contra el Sao Paulo de Brasil, lo vio dos veces en desventaja, pero logrando igualar las acciones (Massaro al minuto 48' y Papin al 81'), aunque finalmente y a cuatro minutos del término, el equipo acabó cayendo por 2:3, en una disputada final. Para enero y febrero del año siguiente, el equipo participó (también por el caso de corrupción del Olympique de Marseille) en la Supercopa de Europa, la cual perdió ante el Parma, luego de ganar por 1:0 en la ida (gol de Papin) y de caer por 0:2 en San Siro (con un gol en el quinto minuto del tiempo suplementario). En el campo local, el Milan lograría establecer un dominio en la Serie A, al conseguir el decimocuarto scudetto de la sociedad y el tercero de manera consecutiva (a dos jornadas del termino del campeonato). Aquel torneo trajo números récord como la imbatibilidad del portero Sebastiano Rossi (929 minutos sin recibir un gol en la Serie A) y la cifra de goles en contra (15 en 34 jornadas). El prolífico año se cerraría en el plano europeo, al arribar invicto, a la tercera final de manera consecutiva de la Liga de Campeones (la séptima en la historia de Il Diavolo). El partido disputado en Atenas, el 18 de mayo de 1994, lo midió ante el Barcelona (el denominado Dream Team de Johann Cruyff). Sin ser considerado como favorito, el Milan jugó la que puede considerarse como la mejor final disputada por la sociedad en la Liga de Campeones. Con una doppietta de Massaro, un extraordinario gol de Savićević y la lápida de Desailly, los rossoneri lograron imponerse por un categórico 4:0. Así consiguieron llevar a Italia, la quinta orejona del club y el duodécimo trofeo a nivel internacional.



La era Capello continuaba en la senda del éxito al iniciar la temporada de 1994/95 con la obtención, en agosto, de la Supercopa de Italia (la cuarta del club y la tercera de manera consecutiva), en un partido disputado en el San Siro, donde el Milan se impuso a la Sampdoria por 4:3 en penales, luego de empatar 1:1 en el tiempo regular y suplementario (con un gol de Gullit que igualaba el marcador a siete minutos del término de los noventa minutos). En un campeonato algo irregular, el equipo finalizó en la cuarta ubicación, pero no sin antes disputar la Copa Intercontinental (la cual perdió sorpresivamente por 2:0 ante Vélez Sársfield de Argentina) y conquistar, en febrero del año siguiente, la tercer Supercopa de Europa de la sociedad y el decimo tercer torneo a nivel internacional. Aquel trofeo lo obtuvo ante el Arsenal, al que, luego de empatar sin goles en Inglaterra, se venció por 2:0 en Milán, tras sendos goles de de Boban y Massaro (al minuto 41' y 67', respectivamente). En la Liga de Campeones, el equipo tuvo un duro escollo (en la fase de grupos) ante el Ajax, perdiendo ambos partidos ante el cuadro neerlandés. Los dirigidos por Capello, lograron imponerse a los demás rivales, pero teniendo que disputar sus dos últimos partidos de local en el grupo, en un campo neutro de la ciudad de Trieste, tras un incidente en la victoria del equipo por 3:0 ante el Austria Salzburgo, en San Siro. Al Milan se le panalizó con dos puntos, por lo que se clasificó gracias a la diferencia de goles (luego de totalizar cinco unidades). En cuartos de final se midió al Benfica, al cual eliminó por un global de 2:0 (2:0 en Milán e igualdad sin goles en Lisboa), accediendo a semifinales donde logró dejar en el camino al Paris Saint-Germain, tras lograr ganar por 1:0 en la ida y finiquitar en el San Siro tras imponerse por 2:0. De esta manera, el Milan accedió a disputar su quinta final en siete años y la tercera de manera consecutiva. El partido decisivo tuvo lugar en Viena, el 24 de mayo de 1995 y ante el Ajax, donde, en una muy disputada final, el equipo cayó tras un único gol de Patrick Kluivert, a cinco minutos del término del tiempo regular.

La temporada de 1995/96, la última del ciclo de Capello y del decennio d'oro del Milan, dio inicio con la llegada de Il Codino Roberto Baggio (Balón de Oro en 1993) y del atacante liberiano, George Weah (proveniente del Paris Saint-Germain). Bajo la guía de Big George (autor de once goles), Baggio y Marco Simone, el Milan logró establecerse en la punta con una comoda ventaja de ocho puntos sobre la Juventus, en un campeonato plenamente dominado por la squadra rossonera, conquistando así, el decimoquinto título de liga de la sociedad. En la Copa UEFA y luego de un sólido camino, el equipo cayó en cuartos de final por 0:3 ante el Girondins de Bordeaux (en Francia), luego de haber ganado por 2:0 en el partido de ida disputado en el San Siro.








El inicio de una nueva Era

El Milan inició la temporada 1996/97 al mando del uruguayo Oscar Tabárez, quien fichó a jugadores como Christophe Dugarry, Edgar Davids, Michael Reiziger, Pietro Vierchowod, entre otros. El primer torneo en el que compitió fue la Supercopa de Italia (siendo la quinta vez que la disputaba) la cual perdió 1:2 ante la Fiorentina. En la Liga de Campeones, el equipo acabó eliminado, en la fase de grupos tras perder 2:1 ante el Rosenborg. Tabarez fue reemplazado por Arrigo Sacchi, quien no pudo revertir la suerte del equipo que terminó en la undécima posición. Al final de la temporada, se despidieron los históricos Franco Baresi (retirando el dorsal número 6 en su honor) y Mauro Tassotti.

En la temporada 1997/98 Fabio Capello tomó las riendas del equipo. Entre las contrataciones que solicitó y los dirigentes consiguieron estaban jugadores como Christian Ziege, Ibrahim Ba, Patrick Kluivert, Giampiero Maini, Massimo Taibi, Winston Bogarde, Maurizio Ganz, Jesper Blomqvist, Steinar Nilsen, Andreas Andersson y Leonardo. A pesar de ello el equipo acabó en la decima casilla de la Serie A. En la Copa de Italia (torneo donde se destacó el 5:0 al Inter de Milán en cuartos de final), logró acceder a la final, la cual perdió ante la Lazio por un marcador global de 2:3.




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De Zaccheroni a Cesare Maldini (1998-2001)


En la temporada 1998/99, el Milan puso en las manos de Alberto Zaccheroni su esperanza de un repunte en un año de gran carga simbólica al tratarse del centenario de la asociación. Con un juego ofensivo, un inusitado módulo 3-4-3 y los fichajes de jugadores como Oliver Bierhoff, Roberto Ayala, Luigi Sala, Bruno N'Gotty, Federico Giunti, Andrés Guglielminpietro y Thomas Helveg; Zaccheroni, Zac para los tifosis, daba inició a una temporada que tenía contemplada una plaza a la Liga de Campeones. Hacia el final de la campaña, el equipo logró una racha de seis victorias consecutivas lo que lo dejó en la primera ubicación, por delante de la Lazio, dirigida entonces por Sven-Göran Eriksson. La definición se resolvió en la última jornada, donde Milan logró su séptima victoria en línea al imponerse 2:1 sobre Perugia en condición de visitante por lo que el cuadro rossonero obtuvo su decimosexto scudetto.


La temporada de 1999/00 se iniciaba con la adquisición del ucraniano Andriy Shevchenko (procedente del Dimano de Kiev) y el duelo por la Supercopa de Italia, el cual se perdió por un marcador de 1:2, ante el Parma. El retorno al ámbito internacional, finalizó con la eliminación en fase de grupos de la Liga de Campeones, al perder por 2:3 ante el Galatasaray de Turquía. El equipo concluyó cuarto en la liga, por lo que accedió a disputar la fase previa de la Liga de Campeones.


En agosto, el Milan comenzó la temporada del 2000/01 ganando la llave eliminatoria ante el Dinamo Zagreb gracias a un 6:1 global, pero al caer eliminado en la (por entonces) segunda fase grupos y en vista de una hipotética final en su estadio, Zaccheroni era sustituído por Cesare Maldini. El equipo finalizó en la sexta ubicación, por lo que accedió a disputar la Copa de la UEFA. La histórica goleada 6:0 al Inter de Milán, es el suceso más recordado de aquella temporada.


El ciclo de Ancelotti (2001-Presente)

Para el inicio de la temporada 2001/02 y con Carlo Ancelotti como nuevo director técnico, el Milan fichó a jugadores como Manuel Rui Costa, Filippo Inzaghi, Andrea Pirlo, Cristian Brocchi y Martin Laursen. Durante la campaña el equipo logró el cuarto puesto (que daba acceso a la fase previa de la Liga de Campeones) en la liga y posteriormente llegó hasta semifinales de la Copa de la UEFA, donde fue eliminado por el Borussia Dortmund, luego de caer por 0:4 en Alemania y de ganar por 3:1 en el San Siro.



En la temporada 2002/03 el Milan alcanzó la final de la Liga de Campeones, en una trayectoria que lo vio dejar en el camino a equipos como el Ajax (en un infartante partido de vuelta resuelto en el último minuto) en cuartos de final y al Inter de Milán en semifinal. El partido decisivo tuvo como marco al estadio Old Trafford y a la Juventus como rival, siendo la primera final disputada entre equipos italianos en esta competición. El cuadro rossonero se impuso por penales 3:2 luego de un empate sin goles. El ucraniano Andriy Shevchenko fue el encargado de ejecutar el penal decisivo que le otorgaba al Milan su sexta Liga de Campeones. Tres días después de la gloria europea, el Milan disputó (en el estadio San Siro) el partido de vuelta en la final de la Copa de Italia, ante la Roma (a la cual había vencido por 4:1 en la ida). A pesar de verse abajo por dos goles en el marcador, el descuento de Rivaldo otorgaba una mayor tranquilidad al cuadro milanés. El marcador no se movía y para el tercer minuto de descuento, cuando los dados ya estaban echados, Filippo Inzaghi igualó el encuentro para el 2:2 definitivo. De esta manera, el Milan se consagraba por quinta vez como campeón de la Copa de Italia.

Ya en el inicio de la temporada 2003/04 y tras el arrivo de la joven promesa brasileña Kaká, junto al también brasileño Cafú y el italiano Giuseppe Pancaro, el Milan disputó la Supercopa de Europa frente al Porto sobre el cual se impuso gracias a un solitario gol de Andriy Shevchenko, añadiendo así a sus vitrinas, su cuarta Supercopa Europea y el decimoquinto trofeo internacional. Para el epílogo del 2003, se disputó la Copa Intercontinental, ante Boca Juniors de Argentina, perdiendo la final en definición por penales. Luego de un repunte en la liga, logró establecerse en la punta con relativa comodidad la cual no soltó, conquistando su decimoséptima liga a dos jornadas del término.

En la temporada 2004/05 logró su quinta Supercopa de Italia al vencer a la Lazio por 3:0 (con una tripleta de Andriy Shevchenko). En el marco internacional, alcanzaba su décima final de la Liga de Campeones venciendo en el camino a escuadras como el Inter (en octavos de final y ganando ambos cotejos), el Manchester United (en cuartos) y el PSV (en semifinales y gracias a un gol clave en los últimos minutos de Massimo Ambrosini en el partido de ida). Disputando su segunda final en tres años, cayó en definición por penales ante el Liverpool luego de empatar 3:3.


En la temporada del 2005/06, sigue siendo protagonista del campeonato local y la Liga de Campeones, llegando en esta última a semifinales, tras vencer (en dramáticos partidos de vuelta en el San Siro) al Bayern Munich (en octavos de final y gracias a un categórico 4:1) y al Olympique de Lyon (en cuartos de final y resolviendo la eliminatoria en los últimos minutos). Cayó, en la que fue una disputada semifinal, ante el Barcelona por un marcador global de 0:1.



Tras el denominado Moggigate, donde recibió sanciones luego de haber pedido jueces de línea internacionales tras las polémicas sufridas en el partido ante el Siena (derrota de 1:2 con fallos arbitrales que le costaron al club rossonero el título). El Milan dio inicio a la liga 2006/07 con una penalización de 15 puntos (la cual se redujo a ocho) y de 44 en la temporada anterior (2005/06), lo que se tradujo en fichajes de bajo perfil. La situación se agravó aun más, tras la salida de Andriy Shevchenko del club. A pesar de los contratiempos, logró disputar la Liga de Campeones, donde se dio inicio a una campaña épica la cual emprendió desde cero, partiendo por eliminar (en la tercera fase previa) al Estrella Roja de Belgrado (luego de ganar 1:0 en el San Siro y 2:1 en la ida), con lo que accedió a la fase grupos. Durante el resto del torneo, logró dejar en el camino a equipos como el Celtic (en octavos de final), el Bayern Munich (en cuartos de final) y el Manchester United (en semifinales). Tras aquel largo tramo, el equipo accedió a su undécima final en esta competición. El duelo decisivo (jugado en Atenas) lo tuvo, una vez más, cara a cara frente al Liverpool, sobre el cual se impuso por 2:1 gracias a los goles de Filippo Inzaghi. De esta manera alcanzó su séptima corona europea y la decimosexta a nivel internacional.


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Uniforme

* Uniforme titular: Camiseta a franjas rojas y negras, pantalón blanco, medias negras.

* Uniforme alternativo: Camiseta blanca, pantalón blanco, medias blancas.


* Tercer uniforme: Camiseta negra, pantalón negro, medias negras.




Origen

El origen de los colores rojo y negro del Milan se remontan a su fundación, cuando fueron seleccionados por Herbert Kilpin para representar el ardiente fervor que es parte de los miembros del equipo y para infundir miedo en los rivales. Kilpin se inspiró en las camisetas inglesas con franjas, las cuales solían tener en aquel tiempo, una insignia con una cruz sobre un fondo. Ese es el motivo por el cual la insignia del Milan representa una cruz roja sobre un fondo blanco.


Curiosidades

* Al imponerse las leyes fascistas en Italia, el Milan se vio obligado a llevar una camiseta blanca con dos franjas verticales, una negra y otra roja. En 1942 el club cambió la camiseta al establecer cinco franjas verticales rojas y negras.
* En 1962 y 1978, la camiseta original de Kilpin reapareció, pero con un cuello negro y otro en "V", respectivamente.
* En 1981, el Milan se transformaba en el primer equipo en imprimir los nombres de sus jugadores en el dorso de las camisetas. Esa misma temporada se introdujo la imagen de un diablo en el costado derecho. Más tarde, fue de los pioneros en Italia en integrar el nombre del sponsor en la camiseta.
* La camiseta de portero fue de color negro (con el fin de intimidar a los rivales) hasta 1999, donde una amarilla rememoraba la obtención del décimo scudetto.
* En el año del centenario (1999) la camiseta de Kilpin fue presentada una vez más, pero con la Stella d’Oro impresa en la indumentaria.
* El uniforme de visitante es considerado por los tifosi como de buena suerte en las finales de la Liga de Campeones, dado el hecho de que han ganado siete de nueve finales disputadas con el uniforme blanco (solo perdiendo ante el Ajax en 1995 y el Liverpool el 2005), mientras que con el uniforme tradicional ha perdido dos de las tres finales que disputó, ganando sólo en 1969 ante el Ajax.
* Milan, Milan! es el himno oficial del equipo. Fue creado en 1988 celebrando el onceavo scudetto. Fue escrito por Massimi Guantini y la música fue compuesta por Tony Renis.


Estadio


El Giuseppe Meazza, también conocido como San Siro, fue fundado el 19 de septiembre de 1926 en Via Piccolomini 5 (20151 distrito del barrio de San Siro en Milán), habiéndose iniciado su construcción en 1925 y por iniciativa del entonces presidente del Milan, Pietro Pirelli.

La estructura corrió por cuenta del ingeniero Alberto Cugini y del arquitecto Ulisse Stacchini. El estadio estaba compuesto por cuatro tribunas rectilíneas y podía albergar a 35 mil espectadores.

El partido inagural lo llevaron a cabo el Milan y el Inter de Milán, siendo victoria de 6:3 para los nerazurri. Para 1935, se realizaba la primera modificación al ampliar la capacidad de aforo a 55 mil espectadores. La segunda ampliación (a manos del ingeniero Ferruccio Calzolari y del arquitecto Armando Ronca) se produjo para 1955 con una transformación drástica. La capacidad total alcanzaba los 100 mil espectadores, pero se limita a 85 mil por cuestiones de seguridad. La última gran modificación, se concretaría para la Copa Mundial de 1990.

En la actualidad, el estadio cuenta con una capacidad de 85.700[12] espectadores y dimensiones de 105x68 metros, siendo el estadio más grande de Italia, el tercero en Europa y el décimo a nivel Mundial. Es además, considerado por la UEFA, como uno de los estadios de categoría "5 estrellas". El recinto es de propiedad municipal y se renombro en honor a Giuseppe Meazza, jugador italiano que militó en ambas escuadras.
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