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Megapost: Parque Nacional Mburucuyá - Corrientes

El Parque Nacional Mburucuyá, Corrientes



El Parque Nacional Mburucuyá abarca unas 17.600 has., que fueron donadas por el Doctor Troels M. Pedersen. Cuenta con unas 111 lagunas, más el Estero de Santa Lucía y una maravillosa biodiversidad, destacándose el ciervo de los pantanos, carpinchos, zorros, tatu mulita, y aguará guazú.


Ubicación geográfica del Parque
Se halla ubicado en el noroeste de la Provincia de Corrientes, a unos 11 kilómetros de la localidad de Mburucuyá, a 10 Km. de Palmar Grande, y a aproximadamente a unos 150 kilómetros de Corrientes Capital.




Como llegar al Parque Nacional Mburucuyá
La ruta provincial N° 86 que une las localidades de Mburucuyá y Palmar Grande, atraviesa el área por su parte media, de oeste a este, siendo la principal vía de acceso al lugar.
Por la ruta provincial Nº 13, entre las localidades de Manantiales y la intersección con la ruta provincial Nº 75, se bordea el límite norte del Parque a una distancia de 1 kilómetro.

Historia del Parque Nacional Mburucuyá
En septiembre de 1991, el Dr. Troels Myndel Pedersen y su esposa Nina Johanne Sinding, donaron a la Administración de Parques Nacionales, las 17.680 hectáreas que actualmente constituyen el Parque Nacional Mburucuyá.

La donación fue aceptada formalmente mediante la Resolución 002/92 de la APN. Con fecha 20 de junio de 1995 se cedió la jurisdicción del área al Estado Nacional por Ley Provincial Nº 4930, la que fue ratificada por la Ley Provincial Nº 5194, el 08 de julio de 1997.

La relación de los daneses con estas tierras se inicia en el año 1928 cuando el padre del Dr. Pedersen, Nils Peter Pedersen, llega a la zona de Palmar Grande y adquiere las tierras de la Estancia Santa Teresa.



Se estableció en los campos adquiridos por su padre y comenzó a realizar estudios de la flora del lugar y de la zona. Pedersen siempre se preocupó de mantener en buen estado los ambientes naturales dentro de su propiedad, y a pesar de tratarse de un establecimiento agropecuario- los campos soportaban pocas cabezas de ganado, los cultivos eran escasos, no se modificaron los bosques nativos ni los bellos palmares, y se preocupaba de no realizar ni permitir la caza de la fauna silvestre.



Fitogeografía del Parque Nacional Mburucuyá
El Parque alberga 27 especies características de la flora argentina y es localidad tipo ya que contiene las 5 especies existentes.

La selva misionera se encuentra formando manchones o isletas, con especies como el alecrín, la palmera pindó, el timbó, el ibapoy, que conforman el estrato arbóreo de mayor porte.

En el sotobosque, hallaremos densos cañaverales de la gigantesca Caña tacuaruzú que logra alcanzar los 10 metros de altura. Además del ambay vegeta en las orillas de estas isletas, cerca de los cuerpos de agua.

Especies originarias del chaco oriental, como el aguay-morotí, el espina corona, el guayaibí, el viraró, entre muchas otras especies.

Bosques secos entremezclados con palmares y sabanas: los primeros están compuestos por los quebrachos blanco y colorado chaqueño, el ñapindá, el chañar, el algarrobo blanco, el ñandubay, el guaraniná, entre otros árboles.

Entre las herbáceas hallaremos a la ortiga brava, de anchas y urticantes hojas. Las epifitas son muy abundantes, destacándose la presencia de numerosos cactus, helechos, y claveles del aire, además de lianas y enredaderas.

El piso del bosque está frecuentemente tapizado de densos caraguatales que los hacen prácticamente intransitables para el visitante.

Los vistosos palmares de Yatay, con pastizales, los bosques bajos y espinosos de ñandubay y espinillo, representan al espinal mesopotámico. Estos ambientes se ubican en las lomadas arenosas y sectores no inundables del área.

El estrato de pastizal conserva la composición natural de uno de los pastizales de mayor biodiversidad de la región.



Hidrografía: Los cursos de agua de la zona son en su mayoría tributarios del río Paraná, por lo cual, geográficamente, pertenecen a la Cuenca del Plata. Sin lugar a dudas, el estero Santa Lucía, que desagua en el Paraná a través del río Santa Lucía a la altura de la ciudad de Goya, es el espejo de agua más relevante del área. La parte norte del parque está ocupada por dos cuerpos de agua: las cañadas Potrillo y Fragoza; la primera vierte sus aguas, a través del arroyo Flores, en el estero Santa Lucía. En el resto de la superficie existen varios esteros y bañados, de poca importancia desde el punto de vista hidrográfico, y multitud de lagunas.

Clima: El clima es el propio de sitios bajos y aguas estancadas, que actúan como fuentes de evaporación permanente. Este fenómeno, entre otros factores, reduce la probabilidad de heladas y aumenta el período medio anual libre de ellas a unos 345 días. Gran parte de la provincia de Corrientes está afectada por vientos de origen atlántico, portadores de nubes provenientes del noreste, el este y el sureste, fenómeno que reduce significativamente la heliofanía (horas asoleadas).

En el norte de la provincia, donde se sitúa el Parque Nacional Mburucuyá, el clima es, en rasgos muy generales, de tipo subtropical cálido, con mínima amplitud térmica anual y abundantes precipitaciones que decrecen de noreste a suroeste y se distribuyen casi regularmente durante todo el año, aunque se manifiesta cierta reducción en verano y otra, algo más marcada, en invierno. La precipitación anual de Corrientes es de unos 1300 mm. Los especialistas señalan en esta región una zona, a la que denominan “núcleo del chaco oriental”, que se caracteriza por su régimen complejo de lluvias.

Los registros meteorológicos básicos (temperatura y precipitaciones) fueron tomados desde 1961 hasta 2000 por el doctor Pedersen. En base a estos registros se ha analizado el período 1961-1990 (Montanelli y González, 1998), lo que dio como resultado que la temperatura media anual, en las tres décadas consideradas, oscila entre 21° C y 23° C. La humedad promedio anual es de 75,9 % (década 1980-1989).

En el Parque, la estación más lluviosa es el otoño y la más seca el invierno.



Zoogeografía del Parque Nacional Mburucuyá
El Parque Nacional Mburucuyá es un sitio que posee una alta diversidad de fauna. Se ha detectado la presencia de:

• 29 especies de peces
, que representan el 36 por ciento de las citadas para el sistema de los Esteros del Iberá. Alberga una población en la que convive el dorado, especie considerada de interés nacional por su valor comercial y deportivo.

• 21 especies de anfibios, que representan el 30 por ciento de las características para la región entre estos se destaca la ranita de Pedersen, la rana de las cardas, que fue redescubierta para la provincia de Corrientes y constituye una variedad nueva que lleva el nombre del botánico que diera origen a este Parque.
En las costas de los esteros, riachos y lagunas observaremos asoleándose, a los yacarés negro y el ñato u overo. El primero se encuentra en mayor número, ya que el Overo fue perseguido en toda la región, por poseer un cuero de mejor calidad.

10 especias de reptiles que representan el treinta por ciento de las características de la zona, por ejemplo la curiyú, corpulenta boa acuática que llega a alcanzar los cuatro metros de longitud, a la que todavía se encuentra en los cuerpos de agua vegetados.

• Las 291 clases de aves, representan el 70 por ciento de las clasificadas para la provincia.
Entre las que se encuentran las aves de pastizal, como la monjita dominicana, el ñandú, yetapá de collar, el tachurí coludo, el capuchino castaño, el capuchino corona gris y el capuchino pecho blanco.
Selváticas, como el tucán grande, las acuáticas como el tuyuyú o Juan grande, y otras especies más pequeñas.

36 variedades de mamíferos como el aguará-guazú, enorme zorro de color rojizo y patas negras, que es muy raro en toda la provincia, pero que se ha podido preservar en este lugar.
Las isletas boscosas son recorridas por el zorro de monte, el mono carayá o mono aullador, el aguará popé, la corzuela parda o guazuncho y el ciervo de los pantanos.
También es fácil hallar mamíferos acuáticos como el carpincho, el coipo y el lobito de río.

Problemas de conservación:
Por tratarse de un área protegida que anteriormente estuvo destinada, al menos parcialmente, a la explotación agropecuaria, algunos obstáculos para la conservación son remanentes de aquella circunstancia. Por ejemplo, aún existen muchos de los alambrados que dividían el campo en 27 potreros. Estas vallas afectan el desplazamiento normal de la fauna, quitan la sensación visual de lugar agreste y facilitan la dispersión natural de vegetales no deseados, que se propagan a través de las deposiciones de las aves que se posan sobre los alambrados. Como en otras áreas protegida, también resulta un problema común el ingreso de ganado a través de roturas en los cercos de campos colindantes. En el caso que nos ocupa, esto ocurre especialmente en los potreros identificados con los números 7 y 13.
Los animales domésticos que escapan del control de las personas, ya sean pobladores aislados que quedaron en el predio del parque o personal que se desempeña en el área protegida, pueden convertirse en un serio problema, especialmente los perros, que se convierten en predadores “agregados” al ecosistema. Lo mismo ocurre con los gatos domésticos, aunque aparentemente, la probabilidad de que se conviertan en cazadores es menor que en el caso de los canes.
La existencia de especies vegetales foráneas constituye una grave amenaza para el ambiente. La capacidad de reproducción de este tipo de plantas nunca puede evaluarse con precisión de antemano, y muchas veces resulta muy difícil erradicar una especie exótica que afecta por competencia a otra nativa. En Mburucuyá hay especies exóticas ornamentales cerca de los antiguos cascos y puestos de las estancias que bien pueden ser reemplazadas por ornamentales del lugar. Hay focos con presencia de hierbas exóticas y proliferación del guayabo (Psidium guajava), de origen tropical.
Otro elemento que atenta contra la conservación del parque es la presencia de nueve pozos a cielo abierto para arrojar basura.
En cuanto a la fauna, se observa mortandad de carpinchos por el llamado “mal de caderas”. Además, faltan estudios biológicos de algunas poblaciones animales para determinar su grado de presencia, como es el caso del gato montés (Oncifelis geoffroyi), el aguará-guazú (Chrysocyon brachyurus), el tamanduá u oso melero (Tamandua tetradactyla), el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), y de las aves migratorias del pastizal, cuyos avistajes directos o de huellas y deposiciones nos estarían indicando escasez de ejemplares. Otro inconveniente para la conservación reside en la interrupción del drenaje natural de la Cañada Potrillo por insuficientes desagües en los terraplenes que la cruzan en los potreros 8 y 1.
Un factor indirecto de mucha importancia para la conservación del área protegida es el valor que tenga para la población. El desinterés y el desconocimiento del público en general redunda en que las autoridades adopten esa misma actitud. En el Parque Nacional Mburucuyá ocurre este fenómeno y no se observan acciones tendientes a corregir esta situación.
Otro serio problema es el de los cazadores furtivos –situación común a muchas áreas protegidas- que ingresan al parque por numerosos sectores y que no sólo provocan incendios para facilitar la caza y exportar pieles, sino que también extraen miel silvestre en la lomada vecina a la cañada Fragosa (potreros 10, 7, 8 y 6).
No podemos dejar de mencionar que uno de los factores que más atenta contra la preservación del área es la ruta provincial 86, que divide el parque en dos partes. Esto dificulta en alguna medida el traslado de la fauna de un lugar a otro y provoca –no pocas veces- el atropellamiento de animales. Pese a que los conductores saben que están circulando por un área protegida, no controlan la velocidad de los vehículos. Por último, la posibilidad de circulación rápida facilita la caza desaprensiva ejercida desde los mismos vehículos, en una suerte de una práctica de tiro al blanco. El tránsito, que no es escaso, también ocasiona el lanzamiento de residuos de todo tipo.
Desde hace unos seis años aproximadamente, la Administración de Parques Nacionales, junto con el INTA, están experimentando distintas alternativas para el manejo del fuego con la finalidad de favorecer el desarrollo de las comunidades florísticas.
A criterio del doctor Pedersen, las quemas anuales o bienales en parches permitieron la supervivencia de numerosas especies de valor especial propias del pastizal sin afectar a las comunidades de bosques de laurel, ya que la alta humedad bajo la cobertura densa y perenne del laurel imposibilita el ingreso del fuego. También se comprobó experimentalmente que la eliminación del fuego en pastizales del chaco húmedo favoreció el avance del monte, perdiéndose diversidad florística.
Por lo expuesto, si se aplican las pautas técnicas que recomiendan los expertos nacionales e internacionales, el fuego debe ser un considerado como un elemento útil para el manejo de algunos ambientes de las áreas naturales protegidas.
La dificultad para acceder al parque por el mal estado de la ruta 86, principalmente en el tramo de tierra roja frente a los potreros 16 y 18, constituye un problema más. Además de perjudicar el ingreso de público en general, retrasaría cualquier tipo de auxilio (policía, ambulancia, bomberos) proveniente de la localidad de Mburucuyá.




Alternativas dentro del Parque Nacional Mburucuyá

Dentro de las instalaciones del parque, existen numerosas actividades recreativas donde el visitante no sólo disfrutará del contacto con la naturaleza sino que entenderá un poco más de los procesos naturales se dan lugar frente a sus ojos.
El Parque cuenta con varios senderos peatonales de fácil recorrido, que describimos someramente a continuación, y tres senderos vehiculares: el Camino del Quebrachal, un antiguo circuito construido por los propietarios de las estancias Santa Teresa y Santa María para acceder a la lomada ubicada entre las dos cañadas principales del predio; la ruta provincial N° 86, que cruza el parque de este a oste, y finalmente los cortafuegos del palmar de yatay.

Los senderos peatonales permiten descubrir parte de esta extensa superficie viviendo una aventura que dejará imborrables impresiones en cada uno de nuestros sentidos. El perfume de las plantas, el incesante croar de las ranas, los variados cantos de las aves y los sonidos producidos por una pléyade de insectos, junto al espectáculo visual, producen sensaciones que sólo si se viven pueden interpretarse. Durante la noche, nos sorprenderá el notorio aumento de los croares de los batracios, cuyo rumor seguramente quedará grabado en nuestros oídos.

Sendero peatonal Yatay.- Su entrada está al borde de la ruta provincial N° 86. Es un camino ancho, de unos 4 metros, que anteriormente era vehicular. En el recorrido se pueden apreciar un monte de laureles, un palmar de yatay con ejemplares relativamente jóvenes, otro palmar de yatay maduro donde se pueden obtener excelentes fotografías, y un viejo puesto de la estancia abandonado, rodeado de eucaliptos y algunos árboles frutales, con sus paredes cubiertas por líquenes, hepáticas y hongos. Luego aparece un vistoso pastizal inundable de paja colorada donde pueden verse algunas aves que usan como hábitat ese ambiente y, al finalizar el camino, nos sosrpende la inmensidad el estero Santa Lucía, cuyas dimensiones hacen invisible la costa opuesta. Hay un pequeño muelle donde se aprecia la abundante vegetación palustre que crece en las márgenes, y sobre el espejo de agua vuelan incesantemente bandadas de patos, cuervillos de cañada, algunos gaviotines (dos especies), cigüeñas, garzas y muchas otras aves acuáticas. Por lo tanto, este sitio es recomendable para que, prismáticos en mano, el observador de aves aguarde al acecho y viva un festín de avistajes.

Sendero Cheroga.- Fue abierto recientemente y su entrada se ubica frente al centro de visitantes, sobre la ruta N° 86. Posee un ancho de dos metros y su recorrido nos muestra la extraordinaria variedad de vegetación del lugar.

Sendero del Potrero Seis.- Es un largo camino por el que hace muchos años circulaban vehículos, aunque en la actualidad se utiliza sólo como peatonal. Llega hasta la zona donde el ambiente del parque cambia notoriamente, pasando de los esteros y lomadas arenosas al quebrachal. Durante el recorrido hay una gran variedad de paisajes de gran belleza, especialmente el que configuran los pequeños esteros rodeados de vegetación selvática. Se ingresa por la Ruta N° 86 a la altura de la seccional de guardaparques “Alcides D´dorbigny” y resulta muy propicio para el avistaje de aves y fauna en general.

Mira el Mapita: (hace click)
http://www.parquesnacionales.gov.ar/03_ap/25_mburucuya_PN/images/map_mburucuya.swf



Fuente: http://www.corrientes.com.ar/mburucuya/parque-nacional.htm
(La mayoria de los textos, fueron sacados de ahí. Algunas imagenes y textos fueron sacados de los links publicados abajo)


Otros Sitios:



http://www.patrimonionatural.com/HTML/provincias/corrientes/mburucuya/mburucuya.asp[
http://www.parquesnacionales.gov.ar/03_ap/25_mburucuya_PN/25_mburucuya_PN.htm
http://www.welcomeargentina.com/parques/mburucuya.html
http://www.websdelsur.com.ar/lahueya/index/parques/mburucuya.htm
http://www.argentour.com/es/parque_nacional/mburucuya.php
http://www.corrientes.gov.ar/Turismo/sis_VerDestinoaux.asp?CodigoLugar=11&CodigoProducto=102




Contacto:
Parque Nacional Mburucuyá
3427 Mburucuyá - Corrientes - Argentina.
TEL.: 54 037 8249802 / 498148.
[email protected] [email protected]


En serio.. Me llevo mucho tiempoo
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