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MGSmart | Darkstone ios



En 1999, siguiendo la estela de títulos como Diablo y Baldur's Gate, Delphine Software International lanzaba para PC una nueva entrega del género: Darkstone, Evil Reigns. Dos años después, ante un público que devoraba juegos como si fueran oreos -pero sin chupar el CD, eso sí-, la compañía convertía el título a la consola de moda del momento, la primera Playstation.

Mucho ha llovido desde entonces, nada más y nada menos que quince años, hasta que la gente de Anuman Interactive y Microids han decidido rescatar éste título y bajo el nombre simplificado de Darkstone, portarlo a dispositivos iOS y Android.

De tipos malos y señores oscuros
El planteamiento de Darkstone es exactamente el mismo que el de su predecesor de hace década y media: En la lejana tierra de Uma, Draak, un poderoso y malvado hechicero ha decidido hacer un trato con la Muerte para ser aún más poderoso y controlar el reino. Como resultado de ello, un temible ejército de criaturas oscuras marcha sobre las antaño felices tierras del reino, y todo arde al paso de las cohortes de Daark, que devastan con su maldad las tierras de Uma. El pueblo, asustado, ha decidido reunir a los héroes y rogarles que acaben con Draak y su ejército -ayudanos Obi Wan, eres nuestra última esperanza-. Para ello, al mando de dos de estos héroes, deberemos encontrar los siete cristales mágicos que nos ayudarán a devolver la paz al reino.

Como suele pasar en éste tipo de juegos deberemos elegir entre los ocho hérores que se ponen a nuestra disposición y jugar con sus parámetros y habilidades. Como dato curioso no manejaremos a uno, si no a dos personajes, y deberemos ser cautos en la elección de nuestros personajes para que sus habilidades se complementen. Una vez tengamos nuestro equipo ganador, el juego empieza con todos los elementos habituales del género: menús interactivos, misiones secundarias, exploración, pueblos, mazmorras y todo lo necesario para endulzar la experiencia.



Procedu¿qué?
Darkstone fue uno de los primeros títulos en incluir la generación aleatoria de escenarios, y por ello en él encontraremos diferentes rutas, laberintos, pueblos e incluso misiones, cada vez que juguemos, lo que alarga en mucho las horas de juego y la posibilidad de rejugarlo una y otra vez. No nos engañemos, la historia seguirá siendo la misma, pero al menos podremos probar el juego con diversas combinaciones de personajes sin que la cosa nos huela a deja-vu o a Día de la Marmota.

En cuanto a sus capacidades técnicas, el viejo clásico ha sido remozado hasta el extremo con retexturizaciones, luces y sombras dinámicas, pulidos y demás historias. No deja de ser visible que se trata de un título de hace quince años, pero el acabado está mucho más trabajado y el formato hace que funcione, y lo haga bien. También los controles han sido llevados de forma cuidada al formato táctil, lo que no es demasiado complicado en éste género. Las batallas pasan del machaque de botones al machaque de pantalla táctil, enfrentándonos a las hordas de enemigos por el viejo sistema de aplastarlos con el dedo como si fueran hormigas.



Por último está el tema del precio. Darkstone es gratuito entrando en el universo del Free2Play con transacciones durante la aplicación y de micropagos para eliminar de una vez por todas la siempre presente publicidad. Se puede disfrutar sin soltar un duro, pero en ocasiones el cuadro de compra-ahora nos obstaculizará la visión e incluso la jugablidad, lo que a la larga se hace pesado.

Resumiendo
Darkstone es una buena y gratuita opción para pasar la tarde en un tren, aunque huele un poquito a viejo, a un tiempo en el que las historias eran más ingenua y cualquier excusa era buena con tal de darnos un paseo por las mazmorras en busca de monedas de oro, armaduras chulas y enemigos impactantes. El catálogo de bestias y personajes es muy completo, el desarrollo procedimental le da sus puntos positivos y la jugabilidad es la que se puede esperar de un dispositivo móvil. Puede que no sea Diablo III ni The Witcher, pero es más que suficiente para tenernos un rato enganchados y disfrutar de un pedacito nostálgico de pasado.

¡Nos leemos!