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Mi hijo no tiene amigos, Qué hago?

¿Por qué mi hijo no tiene amigos?



Cuando un niño no tiene amistades se obstaculiza su desarrollo en todos los sentidos; en particular, se ve muy afectado emocionalmente porque se priva del contacto social, que es una necesidad básica del ser humano. ¿Cómo fomentar la socialización de los pequeños?



En los grupos de infantes casi siempre hay uno que experimenta dificultades para relacionarse con los demás. Es verdad que algunos tienen este problema de manera ocasional, pero hay quienes casi siempre la pasan mal o sufren al interactuar con sus semejantes.

“Sin duda, somos seres sociales por naturaleza, por lo que carecer de amigos en la infancia puede generar importantes daños emocionales, como sensación de rechazo, deterioro del proceso de madurez, problemas con los propios familiares por no saber compartir, estados depresivos, dificultad para consolidar autoestima saludable y comportamiento violento”, revela la Dra. Jimena Arroyo Torres, psicoterapeuta egresada de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Ciudad de México.

¿Por qué sucede?

Es importante considerar que el niño tiene que superar ciertas etapas durante su desarrollo psicológico, cada una de las cuales aporta elementos para que su personalidad se cimente lo mejor posible. Por ello, a edad temprana es necesario darle la confianza básica mediante atenciones, cuidados y cariño, para que genere sensación de bienestar; así, conforme crezca, podrá crear una autoimagen positiva y sentirse merecedor de afecto, lo que finalmente desembocará en adecuado proceso de socialización.

“A los 3 años, cuando se empiezan a instaurar las condiciones físicas y psicológicas necesarias para socializar (es decir, sus piernas ya lo sostienen, camina, habla bien, su capacidad de razonamiento es buena y tiene control de esfínteres), puede experimentar sus primeras interacciones con los demás. No obstante, si los padres no favorecen lo anterior y sobreprotegen a la criatura, deterioran su habilidad social y lo vuelven dependiente e inseguro”, detalla la especialista.

Otra causa de la falta de amigos en los niños son las actitudes de progenitores dominantes y perfeccionistas, quienes suelen condicionar el amor hacia sus vástagos con frases como: “Si sacas 10 eres mi hijo; si no lo haces me decepcionarás”.

“Con lo anterior lo único que se logra es mantener a los menores en fuerte tensión y, en consecuencia, no se sentirán seguros ni queridos, además de que se asumirán como incapaces de cumplir las expectativas que se les imponen”, advierte la Dra. Arroyo Torres.

Asimismo, toman forma distintas ideas en la mente del menor, entre ellas que no merece amor o que vale poco en comparación con sus semejantes, además de que nadie le hará caso y que sus puntos de vista carecen de interés. “En cualquiera de los ejemplos citados, tener aislados a los hijos les impide aprender habilidades sociales, pues no aprenden a compartir ni relacionarse con los demás”, señala la experta.

Problemas en el niño

Es importante tener presente que las conductas socialmente inadecuadas aparecen con frecuencia durante la infancia, etapa donde angustia y ansiedad se sufren con mayor intensidad. Ejemplos de esas actitudes son las siguientes:

Incapacidad para iniciar conversaciones con sus iguales.
Sometimiento a lo que dicen otros, por temor a ser excluido del grupo.
Agresividad y hostilidad.
Inhibición en situaciones de grupo.
Nula relación con el sexo opuesto.
Falta de amistades.
Solución de problemas en forma ofensiva.
Incapacidad de aceptar críticas.
Soledad.
Preferencia por la televisión, computadora y videojuegos en vez de la compañía de otros chicos.
Fuga de casa ante el mínimo conflicto entre sus padres.
Ayude a su hijo
Como puede ver, para los pequeños es muy importante tener amigos, no sólo por tener con quién jugar, sino porque son parte de su proceso de socialización y búsqueda de identidad. Ello no significa que sea fácil hacer amigos, ya que a algunos infantes les cuesta más trabajo que a otros.

En dichos casos, la Dra. Jimena Arroyo recomienda apoyar al niño mediante lo siguiente:

Promueva cualquier disciplina de grupo o actividades deportivas.
Verifique con los profesores el comportamiento de su hijo, ya que a veces los padres piensan que cuando el chico va a la escuela convive automáticamente con otros chicos, y eso no siempre es cierto.
Genere situaciones en las que se fomente la autoestima del niño y aplauda aquellas donde logre ser espontáneo y obtenga logros.
Lleve al pequeño a lugares donde haya más niños, ya sean fiestas o reuniones.
Enséñelo a compartir sus juguetes; eso le facilitará el momento de socializar y hacer amigos.
Jamás lo obligue a jugar con alguien si no quiere. Deje que decida el momento para hacerlo y socializar.
No importa que se relacione con niños mayores, siempre y cuando se adapte y conviva de manera sana.
De vez en cuando invite a 1 ó 2 amigos de su hijo para que pasen divertido rato en casa.
Tome en cuenta que se requieren 1 ó 2 horas para que los niños se conozcan, jueguen y se concentren en alguna actividad.
No obligue a su hijo a convivir con alguien si está de mal humor. Puede resultar un desastre.
El padre o la madre deben intervenir sólo cuando surja un problema serio. En caso contrario, hay que dejar que el chico resuelva el conflicto por su cuenta.
Los progenitores son el mayor ejemplo. Es aconsejable que se reúnan con amigos y organicen actividades donde los niños puedan participar.
Si por algún motivo su hijo manifiesta inseguridad en el proceso, no lo fuerce a convivir. Poco a poco logrará quitarse el miedo e intentará conocer amigos nuevos y reforzar su relación con los existentes.
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