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Modelo de Victoria’s demanda a hotel por ataque de chinches



¿Habéis visto la película ‘Bichos’ de Pixar? Pues más os vale no olvidarla si queréis entender perfectamente la historia que os traemos hoy. Todo empezó cuando una talentosa y prometedora modelo llamada Sabrina Jales St. Pierre decidió pasar una noche en el hotel Palm Desert en una habitación de lujo… y su vida cambió para siempre.

Ella había modelado para marcas de máximo prestigio como Tommy Hilfiger, Victoria’s Secret o Versace y todo apuntaba a que seguiría escalando dentro de la industria. Era la vida que siempre había soñado.



Pero en 2016 llegó la fatídica noche. Pasó la noche en esa habitación de hotel y, al despertarse, su cuerpo estaba sometido al más profundo dolor: la habitación estaba infestada de chinches y estas la habían mordido por todo el cuerpo.

En imágenes que documentan las picaduras, se pueden ver heridas de un centímetro a lo largo de las piernas, la espalda y los hombros de la joven modelo y, según su abogado, Brian Virag, Jales St. Pierre tuvo que buscar atención médica para poder sobrellevar un poco el dolor insoportable de las mordeduras.



“Ella estaba allí para un trabajo de modelaje y las mordeduras empeoraban cada día”, explicaba el abogado, especialista en este tipo de casos y cuya firma se llama, My Bed Bug Lawyer (Mi abogado de los insectos en la cama, más o menos). “Realmente fue una experiencia traumática para ella, tanto física como emocionalmente”.

Virag dice que el incidente tuvo un “impacto significativo” en la carrera de Jales St. Pierre como modelo, ya que quedó completamente avergonzada de que las marcas viesen su cuerpo ‘marcado’.



“Para ella, al ser un modelo de alto perfil, su piel tiene que ser perfecta”, explica Virag. “No puede presentar imperfecciones ni cosas de este tipo. Lo ocurrido en el hotel, evidentemente, fue una situación horrible para ella. Las mordeduras de Jale St. Pierre son algunas de las peores que ha encontrado en toda su carrera“.

“Cuando vi esas fotografías, me di cuenta de que debía tratarse de un caso grave de infección de chinches”, explicaba. “He visto cientos si no miles de casos, y sus picaduras son de las más horribles que he podido contemplar”.



Como se detalla en una demanda presentada en el Tribunal Superior del Condado de Riverside, Jales St. Pierre ha demandando al hotel por daños económicos y penales. Virag también alega que el hotel no se mantuvo al día con los protocolos de control de plagas, lo que puso a los huéspedes en peligro de sufrir las consecuencias de una plaga de insectos.


Jales, que ahora vive en Nueva York y recientemente dio la bienvenida a su primer hijo, todavía tiene pesadillas por el incidente, afirma Virag. Carlos Mendoza, el gerente general del hotel Palm Desert Embassy Suites, negó las acusaciones en una declaración a la revista PEOPLE.



“La comodidad, la salud y la seguridad de nuestros huéspedes es de suma importancia“, dice Mendoza en el comunicado. “Tenemos un protocolo muy completo en caso de cualquier situación que afecte su bienestar personal”.

Mendoza dice que la gerencia rápidamente reubicó a Jales St. Pierre a otra habitación cuando informó el incidente, y luego inspeccionó la habitación en busca de los parásitos: “La inspección de la habitación no reveló ninguna evidencia de chinches. El hotel tomó precauciones adicionales contactando a una compañía externa de control de plagas “, dice Mendoza.



“La compañía de control de plagas informó y documentó que no había evidencia de ninguna plaga en la habitación, incluidas las chinches. Negamos las acusaciones presentadas en la prensa y las redes sociales “. Mendoza dice que el hotel también limpió en seco toda la ropa de Jales St. Pierre como un “gesto de hospitalidad” después del supuesto incidente de chinches.



Virag representó recientemente a una familia de California que demandó a los propietarios de su complejo de apartamentos después de que su hijo de 3 años hubiese sido ‘víctima de las chinches’. Años después del incidente, un jurado otorgó a la familia 1,6 millones de dólares por daños y perjuicios.



“La gente tiene la expectativa de estar a salvo cuando se hospedan en un hotel”, dice Virag. “Cuando una cosa así ocurre, esto se percibe como una traición a la confianza del consumidor”.

A vosotrxs, ¿qué os parece esta historia? ¿Quién pensáis que tiene razón? ¿EL hotel o la modelo? Dejádnoslo en los comentarios










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