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Monsanto - Monóxido de dihidrógeno letal para la vida

Monóxido de dihidrógeno: compuesto peligroso, ¡evítalo!






Seguro que sabéis que en multitud de blogs y medios de comunicación relacionados con la belleza se critica el uso de sustancias como los parabenos, el uso de aceite mineral, de aluminio, etc. Ahora bien, ¿sabías que el monóxido de dihidrógeno causa multitud de muertes al año? Y...¿que está presente de manera masiva en tus cosméticos? Vamos a ver por qué, qué es y por qué lo mejor es evitarlo.

¿De qué se trata?

El monóxido de dihidrógeno en su estado líquido (que tiene en condiciones normales) tiende a tener un tono entre azul y verde, es inoloro e insípido. Es una molécula polar y es un disolvente muy potente, es tan potente que se lo considera disolvente universal (1) y afecta a una multitud muy amplia de sustancias . Aunque no es combustible tiene el segundo índice de capacidad calórica específica (solo por detrás del amoníaco) así como una entalpía de vaporización muy elevada . En los cosméticos que usamos habitualmente cumple un conjunto de funciones muy amplias, además su presencia es masiva. Ahora bien, ¿por qué evitarlo?

Monóxido de dihidrógeno: ¿peligroso?

Aunque per se no se lo considera tóxico ni cancerígeno (¿aún...?), forma parte de una variedad de sustancias tóxicas. Entre sus peligros se encuentran:

La posibilidad de causar quemaduras graves, especialmente en su estado gaseoso
Puede causar la muerte por asfixia
Puede ser el canal de muchos elementos contaminantes y tóxicos
Puede causar sudoración excesiva y vómitos
Se ha encontrado en tumores de pacientes con cáncer
La inhalación accidental así como otras circunstancias de exposición al mismo pueden llevar a la muerte, como lo puede hacer simplemente su ingesta, incluso en cantidades relativamente pequeñas


Además su uso extensivo en otras áreas de la cultura humana ha provocado que tenga efectos devastadores como:

Se ha encontrado su presencia en multitud de medios acuáticos naturales, con las consiguientes consecuencias (10). Por ejemplo su presencia es muy alta en la Antártida, algo muy preocupante ya que podría tener un papel crucial en el desarrollo del calentamiento global (11).
Acelera la erosión del terreno (12), la oxidación de metales (13), es uno de los mayores componentes de la lluvia ácida (14), puede causar fallos eléctricos y desmejora la correcta función de los neumáticos sobre la carretera (15), etc.
Lo podemos encontrar como solvente industrial y congelante, en plantas nucleares (16), se ha usado en multitud de experimentos en animales (17), se usa en pesticidas y es uno de los componentes por ejemplo del ácido sulfúrico o de la nitroglicerina (18), así como en multitud de comida basura por ejemplo.
Además por último ha sido causante de multitud de desastres naturales (20).


Como veis es un compuesto con muchos riesgos, algunos de ellos tan solo a causa de su inhalación o incluso a través de la exposición tópica. Los casos de muerte por ahogamiento por exposición al monóxido de dihidrógeno son infinitos. Si investigáis un poco encontraréis multitud de grupos pidiendo su prohibición así como una mayor movilización a la hora de comunicar sus efectos y lograr informar así a la población de los riesgos que conlleva su alta presencia en nuestras vidas. A su vez hay muchas personas criticando la mala gestión gubernamental y es un caso clásico cuando se critica la injerencia de inclinaciones económicas y que no atienden al bien común en el ejercicio de la ciencia. Algunos de los personajes más conocidos en su contras son Nathan Zohner, Eric Lechner, Lars Norpchen y Matthew Kaufman.

En el año 1989 Eric Lechner, Lars Norpchen y Matthew Kaufman hicieron públicos los riesgos de esta sustacia pegando fotocopias con su nombre y efectos a lo largo de toda la universidad de California. Esto tuvo cierto impacto pero fue reducido, los movimientos sociales se empezaron a dar realmente a partir del año 1997 (aunque en ese entonces ya existían grupos sociales de crítica) cuando Nathan Zohner, entonces un chaval de 14 años, decide usar el tema para un trabajo de su asignatura de ciencia. El trabajo se llamó...

How Gullible we are?


"¿Qué tan crédulos somos?". Consiguió 43 votos para prohibir la sustancia de cada 50 personas entrevistadas. Gracias a su trabajo consiguió el primer premio como reconocimiento a su labor de análisis en la feria de ciencias de su instituto, la "Greater Idaho Falls Science Fair". Lo importante es que a raíz de la prensa nacional la problemática adquirió reconocimiento.






Desde entonces en el ámbito estadounidense se acuñó el término "zohnerism" al uso de hechos científicamente aceptados/probados para dirigir a las personas ignorantes en ciencia y/o matemáticas a conclusiones falsas. Consumimos monóxido de dihidrógeno a diario, nos duchamos con él, nadamos en él y es indispensable para nuestras vidas. Pero a la vez todo lo anterior es cierto. Porque "monóxido de dihidrógeno", como podéis imaginar, es la nomenclatura de algo que con otro nombre nos es muy conocido: agua

Esta broma, muy longeva, quizá ya la conocíais. Pero no pude dejar pasar la oportunidad de publicar algo tan ilustrativo y creo que coherente con los contenidos del blog, y más en esta forma que, si caes, te deja ver de manera muy potente que hay que ser prudentes, que tiene valor al menos reconocer las faltas y también muestra a las claras con qué juega gran parte de la publicidad cosmética
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