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Motoqueros enojados por el uso de patentes en chalecos

En la Unión Soviética, las personas consideradas "peligrosas para el Estado" se las trataba como criminales, se las humillaba y se les colocaba números sobre el cuerpo.

Han pasado mas de 50 años de esas horribles sucesos, sin embargo, no aprendimos nada.

Actualmente, en Argentina, personas inocentes, sin haber cometido ningún crimen ni haber sido juzgados, son obligados diariamente a vestir un numero sobre el cuerpo,






El libro de literatura clásica rusa, "Un día en la vida de Ivan Denisovich", por el afamado premio nobel de literatura Aleksandr Solzhenitsyn, cuenta con lujo de detalles la vida en un gulag, y hace especial referencia a la humillación, la denigración, la negación del valor humano que es, para una persona inocente, el tener que vestir un numero sobre el cuerpo, sobre la cabeza, incluso cosido en el pantalón.

La inmensa mayoría de estas personas, al igual que los millones de ciudadanos de Argentina que utilizan una motocicleta a diario, eran personas inocentes, su único crimen era ser diferente a las ideas del gobierno en ese momento.

Con la excusa de reformar a delincuentes y antirrevolucionarios, entre 1921 y 1953 millones de personas fueron maltratadas, humilladas, segregadas, y por supuesto, se les colocaba un numero sobre su cuerpo para arrebatarles su identidad, para quebrar su espíritu.

En los Gulags de la era soviética, los prisioneros eran obligados a vestir un número, para identificarlos fácilmente (otra vez la excusa de la "seguridad" para maltratar a gente inocente), y sobretodo, para deshumanizarlos y quebrar su espíritu y su mente.

En la era soviética, quitarse el número del uniforme en el gulag era un testimonio orgulloso ante la miseria, el dolor y la injusticia, en un canto a esa condición humana pisoteada y ofendida.

Esa clase de terquedad, ese orgullo final, es el último recurso que le queda al humillado, para afirmar, a pesar de todo, su condición de hombre libre, su dignidad.

Los ciudadanos Argentinos NO somos prisioneros, tenemos nombre, apellido, identidad propia, no vamos a vestir nunca un número de patente sobre el cuerpo, en un país donde ni siquiera los presos condenados visten números.






El presidente Juan Domingo Perón ordenó que eliminaran los trajes con números de rayas horizontales, ya que estos atentaban "contra los propósitos de humanización y contra la dignidad humana".

¡Y los políticos que ponen estas medidas tienen la cara tan dura para llenarse la boca hablando de Perón!

Si el general viviera, les metería una patada...

¡Basta de personas patentadas!

Basta de chalecos con patentes en el cuerpo de ciudadanos libres.

Andar en moto NO es un delito, no es malo: el motociclismo, además de un deporte, es un medio de transporte licito, útil y económico.

Mientras haya personas patentadas en Argentina, nadie puede decir que existe una república democrática plena...



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