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Nauru: cómo hacer inviable un país en 10 fáciles pasos




empecemos por el principio con la pregunta fundamental del postde hoy: ¿Qué carajos es Nauru? Porque claro, la gente sabe de la existencia de Japón, India, Nigeria, Australia o Colombia; pero uno menciona países como Seychelles, San Vicente y las Granadinas, Santo Tomé y Príncipe o Nauru y todo el mundo abre los ojos momentáneamente para luego generar una tímida sonrisa con los labios mientras asienten con su cabeza. Esas, damas y caballeros, son las señales claras de que lo que está pensando nuestro interlocutor es: “¿Qué carajos es Nauru y dónde queda? ¿Eso es un país? Ese no me lo enseñaron en el colegio, ¿o sí?”. Y claro, apenas llegan a la casa, se meten a güikipedia y escriben “Nauru” para luego confirmar su teoría de que efectivamente no tenían ni la más mínima idea de la existencia de ese país. Termino este párrafo con la siguiente pregunta: ¿Cuántos de ustedes abrieron los ojos y sonrieron tímidamente cuando leyeron “Nauru” en el título? :oP





Y ahora sí vamos al grano. La República de Nauru es un pequeño, muy pequeño estado insular de Oceanía. De hecho si comparamos el área de Nauru con la de los demás países y territorios del mundo, de una lista de 249 entidades territoriales, el país ocupa el lugar 237. Más allá, si sólo tenemos en cuenta países independientes, Nauru es el tercero más pequeño del mundo con 21 kms2 y se ubica justo después de la Ciudad del Vaticano (0.44 kms2) y Mónaco (2 kms2). Además, como datos curiosos, es la República más pequeña del planeta, es además el único país del mundo que no tiene capital oficial y es el país con la segunda menor población del mundo con 9.378 habitantes únicamente. Nauru comparte límites marítimos con Islas Salomón y Tuvalu al sur, Papúa Nueva Guinea al occidente, Micronesia al norte y Kiribati al oriente y está ubicada justo al sur de la línea del Ecuador. Y con respecto a lo anterior, les cuento un chisme: la bandera de Nauru les sirve como mapa para llegar – bueno, más o menos – al país en caso de que estén perdidos a la deriva en la inmensidad del Océano Pacífico. El azul representa el mar, la línea amarilla corresponde al Ecuador y la estrella blanca de 12 puntas representa las 12 tribus indígenas de la isla y muestra la ubicación de la isla de Nauru 1 grado por debajo de la línea del Ecuador.










Durante las décadas de 1960 y 1970, Nauru tenía el ingreso per cápita más alto de todo el planeta que ascendía a USD 50.000 – frente a los USD 5.000 de hoy -. Es más, en 1968 cuando el país obtuvo su independencia, era tal la cantidad de dinero que había en Nauru que a cada habitante le correspondía la nada despreciable suma de USD 2.4 millones. Teniendo una población tan pequeña y unas grandes reservas de fosfatos y guano – dícese de la acumulación de los excrementos de aves marinas, murciélagos y focas que se usa como fertilizante -, el país logró convertirse en uno de los mayores centros de extracción de estos materiales del mundo y la calidad de vida de sus escasos habitantes mejoró considerablemente… a tal punto que en gran parte de los informes económicos de principios de la década de 1970, Nauru era considerado como un país desarrollado.





Pero la desgracia caería sobre esta pequeña isla del pacífico. A principios de la década de 2000, las reservas de fosfatos y guano se acabaron y la que era prácticamente la única fuente de ingresos del país desapareció. ¿Qué hacer entonces? He ahí el problema. Una isla de 21 kms2 no da muchas opciones para generar ingresos. Mejor dicho, empaque y vámonos porque aquí no hubo más que hacer. Entonces, después de la introducción más larga de la historia, vamos con nuestra receta de hoy: cómo hace inviable un país en 10 fáciles pasos, la historia de Nauru:







1. Dependa exclusivamente de recursos limitados y no renovables



Como mencioné anteriormente, Nauru era un pequeño paraíso gracias a los altísimos ingresos que tenía la isla provenientes de las exportaciones de guano y fosfatos. A pesar de que gran parte de estos dineros se habían enviado a fondos de inversión para garantizar ingresos futuros cuando las minas se agotaran, los dirigentes nauruanos creyeron que los millones lloverían del cielo hasta el fin de los tiempos y literalmente se carnavalearon con las arcas públicas. ¿Cómo? Fácil. Usaron los ahorros del país para gastos de funcionamiento del Estado, incurrieron en prácticas generalizadas de corrupción e invirtieron en lo que no tenían que invertir generando grandes pérdidas para el país. La conclusión: las reservas que los iban a sacar de la bancarrota pasaron de 1.3 billones de dólares australianos en 1991 a 138 millones en 2002.

Hoy Nauru está al borde del colapso financiero y el gobierno ha tenido que implementar medidas como el congelamiento de los salarios públicos, el despido masivo de sus empleados, la privatización de varias entidades públicas y el cierre de la mayoría de embajadas y consulados básicamente porque plata no hay. Claro, a todo lo anterior hay que sumarle que no hay dinero para mantener hospitales, importar la comida que se consume en el país o actualizar los sistemas de telecomunicaciones que conectan a Nauru con el “mundo exterior”.






2. Véndale el alma a Australia para que le envíe a sus “indeseables”



Como plata no hay y tenemos que conseguirla de alguna forma, ¿qué tal si le vendemos el alma a los millonarios del barrio? Así, Nauru empezó a hacer parte de lo que Australia conoce como la Pacific Solution, un programa ideado por el gobierno de Canberra para quitarse de encima – al menos temporalmente – el problema de los miles de ciudadanos de Iraq, Afganistán, Sri Lanka, Myanmar e Indonesia que buscaban asilo en territorio australiano desde 2001. La cosa funciona así: Australia le paga aproximadamente 8.7 millones de dólares al año a Nauru a cambio de que el pequeño país insular reciba a los extranjeros que han solicitado asilo en el país mientras sus solicitudes son estudiadas. Claro, los iraquíes y afganos no andan caminando felices por las calles paradisíacas y tropicales de Nauru mientras les deciden su destino en Australia, no. Todo lo contrario, sus días pasan en un centro de detención construido por el gobierno australiano en Nauru que más parece un campo de concentración que cualquier otra cosa, miren:











3. Destruya el medio ambiente para que nada vuelva a crecer jamás



4 décadas de minería descontrolada y salvaje sumadas a una tierra no muy fértil hacen que el único cultivo posible en Nauru sean las palmas de coco. Las minas de fosfatos y guano, que ocuparon gran parte de las zonas central y norte de la isla, exterminaron la poca vegetación nativa que existía y dejaron altísimos niveles de contaminación y acidificación del suelo con minerales como potasio, sodio y amonio – ahora, yo de esto no sé, así que si me equivoqué, me dejan comentario abajo -. Si a todo lo anterior le suman la introducción de especies extrañas como ratas, cerdos, perros, gatos y gallinas en la isla, lo que queda es un gran tierrero en medio del mar donde lo único que crece son palmeras y que, además, está en incapacidad de producir alimento alguno que garantice la sostenibilidad del país a largo plazo.





4. Fracase en la industria del entretenimiento



Uno de los proyectos que iba a sacar a Nauru de la bancarrota extrema en la que se encontraba eran las inversiones en la producción de obras de teatro en Londres. Resulta que un día cualquiera, a Duke Minks – asesor del gobierno de Nauru y antiguo mánager del grupo de pop de los 60 Unit 4 + 2 - se le ocurrió la brillante idea de convencer al presidente de Nauru de invertir en la industria del entretenimiento. Así, la obra escogida fue Leonardo the Musical: a portrait of Love escrita por Greg Moeller y Russell Dunlop quienes contaban la historia de la creación de la Mona Lisa por parte de Leonardo Da Vinci. El proceso de producción empezó en 1991 y la obra se estrenó el 3 de junio de 1993 en el teatro Strand de Londres. Después de invertir más de 3.5 millones de dólares, la obra resultó un fracaso y se canceló el 10 de junio del mismo año dejando al país en una situación económica aún peor de la que se encontraba antes.








5. Venda todo lo que estén dispuestos a comprarle… hasta los calzoncillos.



Normal. Si uno está en la peor de las bancarrotas, vende todo lo que tiene para ver si puede comer… al menos un par de días. Pues eso justamente fue lo que hizo el gobierno de Nauru cuando se dio cuenta que plata no había. Empezó con el Hotel Mercure en Sydney (Australia), luego continuó con la Nauru House en Melbourne (Australia) – que además fue el edificio más alto de la ciudad cuando fue construido en 1972 por el gobierno de Nauru que no sabía en qué gastar sus millones -, luego siguió con otros dos hoteles en Australia, después vino la venta del Centro Comercial Royal Randwick en Sydney, para terminar con la venta del único avión que tenía la aerolínea nacional Air Nauru – un Boeing 737 que además cubría la ruta entre Nauru y Brisbane (Australia) y era el único vuelo que conectaba al país con el “mundo exterior”. Conclusión, ¡vendieron TODO! A tal punto que entre 1995 y 1996, Nauru no tuvo conexiones aéreas con ningún otro país del mundo básicamente porque no había con qué comprar un avión para cubrir las rutas. Vamos por el camino del éxito.












6. Carnavalee su Política Exterior



Se supone que la política exterior es algo serio. Al menos en teoría, debería ser la forma como cada Estado defiende sus intereses nacionales en el mundo, ¿o no? Bueno, pues Nauru en este afán por conseguir fuentes de financiación que salven al país de la hecatombe económica, literalmente carnavaleó su política exterior y cambia de intereses y amigos como se tratara de escoger la ropa que uno se va a poner por la mañana.

Aprovechando su condición de país miembro de las Naciones Unidas, Nauru ha jugado a reconocer como países a territorios que no tienen reconocimiento internacional generalizado. En consecuencia, por ejemplo en 2002, Nauru reconoció a la República Popular China y recibió una ayuda de USD 130 millones desde Beijing en agradecimiento. Posteriormente, en 2005, Nauru decidió cambiar su reconocimiento y establecer relaciones diplomáticas con la República de China (Taiwán) y claro, recibió una cifra similar del gobierno de Taipei. Así mismo, Nauru reconoció a la República Árabe Saharaui Democrática entre 1981 y 2000 cuando retiró su reconocimiento como consecuencia de una donación de USD 1 millón por parte de Marruecos al país y la firma de acuerdos en materia de fosfatos entre Yarén y Rabat. Un último ejemplo es el reconocimiento de Nauru a la independencia de Abkhazia y Ossetia del Sur en 2009 luego de que Rusia le hiciera una “donación” de USD 50 millones que se presentó a la comunidad internacional como “ayuda humanitaria”. Buen negocio, ¿no creen? Como dice la canción: “no soy de aquí no soy de allá”… simplemente soy del que más plata me dé. La tienen clara, eso sí.






7. Vuélvase no sólo un delincuente internacional sino el refugio de otros delincuentes internacionales



Y para continuar con nuestra dinámica de “hago lo que sea por plata”, ahora Nauru se nos va a convertir en el refugio de uno que otro criminal internacional. Resulta que a partir de la década de 1990, el país decidió que su mejor opción era volverse un paraíso fiscal. Hasta aquí todo en orden. El problema es que el único requisito que pedía el gobierno para establecer un banco en Nauru era introducir un capital de USD 25.000 Y NADA MÁS. No pedían informe de dónde había salido el dinero, no pedían antecedentes penales, no pedían informes financieros… nada. ¿Cuál fue el resultado? Aproximadamente 70 billones de dólares de la mafia rusa terminaron en los bancos de Nauru entre 1990 y 2000. Como era de esperarse, el Grupo de Acción Financiera contra el Lavado de Dinero (FATF) del G7 incluyó a Nauru en la lista negra de países que favorecen el lavado de dinero y el crimen internacional junto con países como Irán, Corea del Norte, Myanmar, Cuba, Siria y Nigeria. Esto, claro, tuvo tal impacto negativo en el flujo de cooperación internacional hacia Nauru que el gobierno decidió aprovechar la situación y “negoció” con Estados Unidos la eliminación de las leyes a favor del lavado de dinero a cambio de una “pequeña ayuda financiera” para la isla.

Pero el asunto no termina aquí. Otra de las prácticas non-sanctas implementadas por el gobierno de Nauru fue la venta de pasaportes al mejor postor. Según Fabian Ribauw, miembro del parlamento de Nauru, altos funcionarios del gobierno y servidores públicos del país vendían pasaportes nauruanos por aproximadamente USD 50.000 a personas de cualquier lugar del mundo que lo solicitaran. Adivinen qué tipo de personas compraban estos pasaportes y para qué eran utilizados. Nauru se había convertido en un paraíso para los delincuentes.






8. Engorde a su población hasta que todo el mundo se enferme.



Como si todo lo anterior fuera poco y teniendo en cuenta que no pueden cultivar casi nada por la destrucción del medio ambiente, Nauru debe importar casi la totalidad de los alimentos que consume. La comida, entonces, proviene de Australia, Nueva Zelanda, Japón y otros países insulares del Pacífico pero, como el camino hasta Nauru es largo, la mayoría de alimentos son conservados mediante el uso de preservantes para que puedan ser utilizados al llegar a su destino. El asunto se empieza a complicar cuando vemos las consecuencias del consumo de este tipo de alimentos en Nauru: 97% de los hombres y 93% de las mujeres en el país son obesos. El problema de salud pública llegó a tales niveles que Nauru se considera el “país más gordo del mundo” con la mayoría de sus habitantes pesando entre 40% y 50% más del peso promedio de un ser humano. Además, cerca del 45% de su población sufre de diabetes tipo 2 – la tasa de prevalencia más alta del mundo -. Para terminar este cuadro tan macabro, la altísima presencia de diabetes hace que la mayoría de la población sufra de fallas renales y cardíacas con mucha mayor frecuencia que en cualquier otro lugar del mundo.

Terminemos con una anécdota: en 2003 Bernard Dowiyogo, presidente del país, murió de falla cardíaca en Estados Unidos durante una visita de Estado como consecuencia de su larga lucha contra la diabetes. Su sucesor, René Harris, también murió de falla cardíaca relacionada con la diabetes el 5 de Julio de 2008.








9. Sublévese para que nada funcione



Y aquí no me extenderé mucho. Entre las muertes de presidentes por culpa de la diabetes y el sentimiento generalizado de frustración de los nauruanos que ha llevado a una que otra mini-revuelta, Nauru ha tenido 20 presidentes desde 1980, es decir, uno cada año y medio en promedio. Y claro, eso sin contar períodos como los siguientes: Bernard Dowiyogo cuyo tercer período duró entre el 11 de noviembre y el 26 de noviembre de 1996 o Kennan Adeang que estuvo en la presidencia entre el 26 de noviembre y el 19 de diciembre de 1996. ¿Cómo hace uno para que algo funcione si cambia de presidente cada 15 días?








10. Viva de la caridad pública



Terminamos nuestra entrada de hoy diciendo lo siguiente. Los ingresos del estado de Nauru hoy provienen de 2 fuentes fundamentales: 1. Aproximadamente USD 500.000 anuales provenientes de exportaciones casi insignificantes de los pocos fosfatos que quedan en la isla y 2. USD 3 millones anuales por concepto de licencias para que barcos extranjeros pesquen en las aguas del país. Teniendo en cuenta que las importaciones del país suman aproximadamente USD 20 millones anuales, un simple ejercicio matemático nos da un déficit anual de USD 16.5 millones que son cubiertos con recursos de ayuda para el desarrollo que provienen principalmente de Australia, Nueva Zelanda y Taiwán, países que han logrado mantener la economía de Nauru a flote.

Y viene entonces la pregunta del millón: ¿Qué hacer entonces para que el país no colapse en el futuro próximo? Por ahora vuelve la esperanza al país con la reapertura del campo de detención australiano en Nauru. Además, existen programas entre el gobierno de Nauru, Australia y Nueva Zelanda que pretenden generar ingresos a través de la construcción de un centro de reparación y fabricación de barcos – aunque creo que no se han dado cuenta que en Nauru no hay ningún puerto… y sin puerto, pues no hay barcos, ¿no? -. Y por último, el país ha hecho algunos esfuerzos durante los últimos años para posicionarse como un destino turístico importante en el Pacífico… complicado si consideramos que únicamente existen 2 hoteles en el país y que la capacidad conjunta de los 2 no llega a 250 personas. Conclusión: ¡la vida se nos complicó!








Como conclusion, seria importante ver, en cada uno de nuestros paises, cuales de estas cosas suceden almenos en Argentina, demasiado frecuentemente, y cuales son los resultados que podriamos tener a largo plazo... Saludos.


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