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NCR Argentina mandó reprimir a sus empleados


En el más vergonzoso episodio que tocó vivir en un conflicto gremial de la Unión Informática, el viernes último la Policía Federal reprimió sin causa ni sustento legal a los empleados en huelga de la multinacional NCR. La represión, fomentada y financiada por NCR para amedrentar a sus propios empleados, -pese a las abrumadoras circunstancias a las que los sometió-, no sirvió más que para reforzar la huelga y el repudio de los protagonistas de la huelga, -los trabajadores-, hacia una dirigencia empresarial que a los reclamos de trato justo y libertad sindical responde con violencia y represión.

Represión en NCR: Los detalles
En el más vergonzoso episodio que tocó vivir en un conflicto gremial de la Unión Informática, el viernes último la Policía Federal reprimió sin causa ni sustento legal a los empleados en huelga de la multinacional NCR. La represión, fomentada y financiada por NCR para amedrentar a sus propios empleados, no sirvió más que para reforzar la huelga y el repudio de los protagonistas de la huelga y sumar el apoyo masivo de otros empleados y Sindicatos.

Aquel mordaz video donde aparece Gustavo Nusenovich, CEO de NCR Argentina,recibiendo un galardón por los supuestos “valores en la empresa” anunciado por la oradora con unparticular acento, deja en un ridículo cada vez más profundo a NCR, su cacique local y sudirigencia, luego de que en horas de la tarde del viernes la Policía Federal reprimiera ferozmentey sin justificación alguna a los empleados que desde hace semanas se hallan en huelga desdehace tres semanas.

Pasado el mediodía del viernes, los empleados de NCR se encontraban manifestándose en lasinstalaciones de la empresa –tal y como venía sucediendo en las últimas semanas en el marco dela huelga- cuando cuatro patrulleros y un vehículo de detención de personas se hicieron presentesen el ingreso del edificio de Av. Belgrano 955 en forma abrupta en una escena más bien digna deun asalto a un banco.

Escudándose en una supuesta orden judicial de intervención policial para “despejar un corte decalles” en la Av. Belgrano casi en la intersección con Av. 9 de Julio –cosa que nunca ocurrió- (verdebajo ‘La negativa de Unión Informática al corte de calles’), efectivos de la Comisaría 4ta de laPolicía Federal, a la cabeza de los cuales estaban el subinspector D. E. SUÁREZ y el sargento J. L.BARCENA, quienes además cuentan entre los policías que propinaron golpes a los manifestantes.Junto a ellos concurrieron más de veinte otros efectivos y también tres efectivos policiales de civil–quienes también, según atestigúan los empleados en huelga-, fueron los más “entusiastas” a lahora de atacar a golpes de puño a los protagonistas de la huelga, efectivos que aún no estánidentificados pero figuran en las fotografías y que en próximas instancias quedarán afectados porlas denuncias de la Unión Informática en los organismos competentes.

Basándose en la supuesta orden de desalojo por obstrucción de la vía pública, se siguió una violento disturbio iniciado por la propia policía para justificar la detención de cinco empleados bajo el cargo de “resistencia a la autoridad”, otro hecho que tampoco ocurrió dado que, como se puede constatar en los videos, jamás pasó, siendo además esposados y agredidos como si se tratase de delincuentes en vez detrabajadores en huelga. Todo ocurría ante la mirada de autoridades de NCR que se encontrabantras el monumental enrejado que protege el edificio donde tiene sede la empresa. Todo ocurríaante la deleznable actitud de la gerente de recursos humanos, CHANTAL EIDMAN, quien se reía alver cómo la policía golpeaba a los empleados de NCR, varios de ellos visiblemente lesionados,con moretones, lastimaduras, y uno de ellos sangrando.


Gustavo Nusenovich y Chantal Eidman, CEO de NCR Argentina y Gerenta de Recursos Humanos respectivamente, máximos responsables de la brutal represión ejercida sobre los empleados el pasado viernes 15 de mayo en la puerta de la empresa.

¿La estrategia? Ante la actitud inquebrantable de los empleados al no ceder en la medida defuerza en reclamo de un convenio empresa-sindicato en pos de escalas salariales y regulación de laactividad, NCR optó por comprar la voluntad de la jurisdicción policial local y “armar la causa”como se dice en la jerga policíaca, con el mero objetivo de infundir miedo en el común de lostrabajadores y que depongan la huelga. No es la primera vez que esto ocurre de la mano de lacomplicidad policial: tanto en la primera huelga de Sonda (2012), IBM (diciembre de 2013) yNeuralsoft (octubre de 2014) los billetes de la empresa fluyen a través de abogados de dudosamoral hacia jueces, fiscales, y en este caso, funcionarios policiales ávidos de venderse al mejorpostor. NCR, en esta ocasión, fue un paso más allá: no sólo quedó en la teatralización de un falsooperativo policial, sino que el “pack promocional” incluyó la detención, agresión y traslado a ladependencia policial de cinco trabajadores, sin duda, un hecho gravísimo de criminalización de laprotesta social con el hedor a cuestas de la corrupción corporativa y policial.

Con el correr de la tarde, la gravedad de los hechos fueron in crescendo respecto de la connivencia de la policía con los intereses corporativos: a escasos minutos de ocurrida la ilegítima detención delos empleados de NCR, acudieron a la comisaría 4ta de la PFA el Secretario Gremial de la UniónInformática, Ignacio González Lonzieme, y una de las abogadas del sindicato, la Dra. Nadia Kalapis exigiendo lainmediata liberación de los detenidos. Allí se dio el súmmum del ridículo cuando, en presencia deambos funcionarios del sindicato ingresó a la comisaría uno de los abogados del Estudio Ortíz yAsoc., MARCELO G. NARDI (antiguo asesor de la Flia. García Belsunce por el homicidio de MaríaMarta García Belsunce) conversa amistosamente al comisario a cargo, COCCIOLO.

La espera por la liberación de los empleados detenidos se dió para el final de la jornada tras horas eternas en que el resto de los empleados en huelga aguardaban por el regreso de sus compañerosen un clima de angustia pero sin un ápice de declinar la medida de fuerza. Por el contrario, al finalde la jornada, ya con los empleados liberados –quienes tenían intención de regresar a la huelga-,el fin perseguido por la empresa a fuerza de sobornos tuvo el efecto contrario: la persistencia delos empleados se vió galvanizada por la violencia de la reacción de NCR y las agresionespropinadas a sus propios trabajadores en brutal e innecesaria represión.

Dado que los lamentables hechos de violencia en los que incurrió NCR de la mano de la PFA sonsólo un episodio que compone la huelga en NCR, a la brevedad se informará cómo siguen loshechos tanto en el campo gremial como el legal. Finalmente, si hay algo que está más que claro, esque la violencia y la agresividad con que actúa NCR da fe de que en esta huelga, las lleva deperder.
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