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Ni mañaneros, ni nocturnos: otras formas de dormir

Conocer y respetar la mecánica de nuestro ciclo circadiano nos permitirá darle a nuestro cuerpo el descanso necesario y aprovechar mejor nuestra energía.

Cuando pensamos en horarios de sueño, usualmente dividimos a la humanidad en “diurnos” –aquellos mañaneros que se levantan naturalmente justo al rayar el alba y están activos durante las primeras horas de la mañana– y los “nocturnos –aquellos que despiertan naturalmente tarde y cuyas horas de mayor actividad se concentran en la noche.

Flaubert, Dickens y Thomas Mann dormían pasada la medianoche; pero Beethoven y Murakami prefieren irse a la cama temprano. Balzac solía dormir, cuando dormía, de las seis de la tarde a la una de la madrugada, para aprovechar las horas nocturnas para sus grandes novelas. Sin embargo, lo que caracteriza a muchas mentes brillantes en lo concerniente al sueño no es tanto su relación con el despertador como su respeto a sí mismos. Esto sólo es posible si nos conocemos a nosotros mismos.

No existe una respuesta concluyente acerca de por qué algunas personas duermen más que otras, ni por qué ciertas mentes funcionan mejor con luz que sin ella. Erwin Schrödinger –el físico enunciador del famoso principio de incertidumbre que lleva su nombre, y ganador del Nobel de Física– consiguió que cierta universidad cambiara los horarios de una serie de conferencias matutinas a vespertinas, pues era incapaz de trabajar en la mañana.

Pero un estudio ruso ha propuesto que existen en realidad cuatro cronotipos diferentes.

Un cronotipo es un horario de sueño. Además de los horarios nocturnos y diurnos, el biólogo Arcady Putilov y sus colegas encontraron dos nuevas clasificaciones que toman en cuenta los horarios de mayor actividad y la sensación general de cansancio. Para ello, reclutaron a 130 personas que debían permanecer despiertas 24 horas, mientras llenaban cuestionarios sobre qué tan despiertos se sentían, cómo eran sus patrones de sueño normales y qué tal se habían sentido durante la semana previa.

Los resultados mostraron que 44 personas funcionaban mejor entre las 9pm y las 9am, mientras que de los 130 sólo 29 se consideraron “mañaneros” y mostraron los mejores niveles de actividad entre las 9 de la mañana y las 9 de la noche. Pero los 57 restantes no entraban en ninguna de esas categorías.

El estudio habla de un grupo de 25 personas “altamente enérgico”, que reportan sentirse activas tanto de día como en la tarde, así como un grupo “letárgico” de 32 personas, que se sienten relativamente cansados tanto en el día como en la tarde. En otras palabras, hay un tipo de personas que siempre tienen energía y otras que no tienen nunca.

Las implicaciones de este artículo (próximo a publicarse en el Personality and Individual Differences) prometen dotarnos de toda una nueva categoría de excusas para quedarnos dormidos 5 minutos más, no importa a qué hora nos levantemos, a aquellos que nos sentimos cansados todo el día.
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