Canales populares

Noches Taringueras: Boliches con sexo y descontrol

Noches al límite: boliches donde hay sexo libre y vale todo



¿Cuándo es que algo como tener sexo en un boliche se vuelve normal? ¿Cuándo fue que los reservados –que existieron siempre– se transformaron en otra cosa: túneles para tener sexo, zonas oscuras y liberadas, fuera del alcance de los patovicas? Son preguntas de difícil respuesta, pero para la mayoría de los que iban a la Fiesta Alternativa –o simplemente “la alterna”–, todos los viernes en Rivadavia al 1900, lo que pasaba en el segundo piso de ese viejo edificio del barrio de Congreso era normal. Un código conocido, una forma de pertenencia e incluso una experiencia posible que era percibida como un valor agregado de ese tipo de fiestas. Era visto como normal que dos personas fueran a la zona de los sillones, al lado del baño, para tener sexo. Que incluso aprovecharan las columnas del lugar para apoyarse ahí y que practicaran sexo oral. Que no hubiera demasiada conciencia sobre ser visto por otros y mucho menos de que esas relaciones fueran practicadas sin preservativo.



“En otros boliches no te permiten esto, los patovicas te sacan. Pero en estas fiestas no había seguridad.

"El boliche era conocido por eso, porque uno va y hace lo que quiere”, dice Macarena, una de las chicas que declaró en la fiscalía. Algo que Andrés Bonicalzi, abogado de AVIVI (Ayuda a Víctimas de Violación), que define como “libertad sexual tanto de prácticas como de género”.

“Yo nunca tendría sexo en un lugar público, no es algo que me interesa, pero no por eso me voy a hacer la distraída, porque al lado de los baños había gente que tenía sexo.

No hay manera de que los dueños puedan negar lo que es evidente”, dice Romina, que iba habitualmente a las fiestas. Su testimonio coincide con el de otros habitués y con el de las chicas que hicieron la denuncia.

La convocatoria para esas fiestas se hace por Facebook.

O sea que puede entrar cualquiera, pero solo si está en las listas en la puerta de entrada. Las mujeres entran gratis antes de las 2 de la mañana. Los viernes suelen ir grupos ligados a la cultura dark, que escuchan Nü Metal o rock gótico.





En boliches gay, como Amérika o Glam, los dos en Palermo, hay túneles y zonas oscuras en las cuales se puede tener sexo.

El que entra ahí sabe lo que pasa. Hay manos en zonas prohibidas, sexo oral, todo a la vista”, dicen los que van ahí.

Un denominador común de todos estos lugares es que cuentan con la habilitación del Gobierno de la Ciudad. Pero están habilitados como boliches bailables, y según dicen los organismos oficiales, el control sólo se hace sobre las normas de seguridad e higiene.

Lo que pasa entre las personas termina siendo un pacto entre dos, aunque la responsabilidad por la seguridad de los que van a bailar siempre es de los dueños. Eso es lo que investigará la justicia.












¡Un saludo especial para elba!:

0
0
0
0No hay comentarios