Check the new version here

Popular channels

noticias muy interesantes

¿Trasnochas o madrugas?


¿Eres búho o alondra? ¿Tu momento de máximo rendimiento llega cuando se pone el sol, o eres de los que son mucho más eficientes a primera hora de la mañana? Un nuevo estudio con imágenes cerebrales podría ayudar a explicar por qué algunas personas están más alerta por la mañana y otras se desenvuelven mejor por la noche.

Según explica el neuropsicólogo belga Philippe Peigneux en un estudio publicado hoy en Science, nuestra capacidad para mantenernos alerta y concentrados se ve afectada tanto por la cantidad de tiempo que permanecemos despiertos como por el momento del día, debido a los ritmos del reloj circadiano interno.

Pero ¿es igual la respuesta en todos los individuos? Las imágenes del cerebro de sujetos madrugadores y trasnochadores indican que no. Según ha comprobado Peigneux con ayuda de la resonancia magnética funcional, los trasnochadores pueden permanecer despiertos durante más tiempo que los madrugadores antes de rendirse ante la fatiga mental. En concreto, después de diez horas en vela, los madrugadores muestran una menor actividad en las áreas cerebrales vinculadas a la atención en comparación con los trasnochadores, además se sentir más somnolencia y realizar las tareas de forma más lenta, mientras las capacidades de los trasnochadores se mantienen prácticamente intactas.

“Las 'personas búho' tienen ventajas a nivel cerebral”, afirma Peigneux. Lo malo es que el ritmo que impone la sociedad no siempre les permite aprovecharlas. Según el investigador, muchas personas que tienen alto rendimiento durante la noche se ven obligadas a ir a la escuela o trabajar muy temprano, en contra de su ciclo natural.

Peigneux asegura que es la genética la que marca si somos madrugadores y transochadores extremos (15% de la población), neutros (70%) o madrugadores y trasnochadores moderados (15%).

La fórmula secreta de Spiderman

La seda de araña ya era un material natural más resistente y ligero que el acero, pero ahora los científicos han triplicado su fuerza añadiéndole metal.

En concreto, Seung-Mo Leey sus colegas del instituto Max Planck de Física Microscópica de Alemania han descubierto que al agregar zinc, titanio o aluminio a una extensión de seda de araña, ésta se vuelve más resistente a las deformaciones y casi irrompible. Los científicos utilizaron un proceso que no sólo logra cubrir la seda con metal, sino que también hace penetrar iones metálicos en la estructura proteica de las fibras.

La técnica, descrita hoy en la revista Science, podría ser útil para confeccionar productos textiles ultrarrresistentes y materiales médicos de avanzada tecnología, incluyendo huesos y tendones, así como hilos para operaciones quirúrgicas. Y por si esto fuera poco, en el futuro Lee y sus colegas pretenden agregar otros materiales a la seda, incluyendo polímeros artificiales como el teflón.

Los felices leen, los infelices ven la televisión


Las actividades que realizamos en nuestro tiempo libre pueden ser un indicador de nuestro nivel de felicidad o desdicha, según un nuevo estudio realizado por sociólogos de la Universidad de Maryland. Analizando datos recopilados a lo largo de los últimos 30 años, los investigadores han llegado a la conclusión de que las personas que no son felices pasan más tiempo viendo la televisión, mientras que las personas que se describen a sí mismas como felices dedican más tiempo a leer y a socializarse.


¿Por qué Cervantes llamó Don Quijote a su hidalgo?


¿Qué significa el nombre de Don Quijote y por qué lo escogió Cervantes para el protagonista de su más famosa novela? Un nuevo estudio realizado por un investigador de la Universidad Central de Washington apunta nada menos que a Homero como origen del nombre del ingenioso hidalgo.

¿Qué tal comía Oliver Twist?

Pediatras y nutricionistas del Hospital General Northampton (Reino Unido), en colaboración con investigadores del Centro de Historia de la Medicina de Birminghan, han comparado la dieta que tomaba Oliver Twist, el famoso huérfano que dio nombre a una de las novelas más populares de Charles Dickens, con la que figura en otros documentos de la Inglaterra victoriana en la que se desarrolla la historia.


El bisabuelo del Tyrannosarus Rex


Un equipo de paleontólogos ha encontrado cerca de la ciudad de Jiayuguan, en el norte de China, restos fósiles de un antepasado del Tyrannosaurus Rex, que podría ser el eslabón perdido entre el gran dinosaurio y los ejemplares mucho más pequeños que se encuentran en el principio de su cadena evolutiva.

Los autores del descubrimiento, que publican su hallazgo en la revista Proceedings B de la Royal Society, bautizaron este ejemplar hasta ahora desconocido como Xiongguanlong baimoensis y sitúan su existencia a partir de la mitad del periodo Cretácico, hace aproximadamente unos 105 millones de años. Los fósiles encontrados muestran rasgos tempranos de ciertas características que se hicieron pronunciadas en el Tyrannosaurus Rex, como un cráneo cuadrado, una sien reforzada para sostener los grandes músculos de la mandíbula, unos dientes incisivos fuertes y una columna vertebral sólida capaz de sostener una cabeza de grandes dimensiones. Pero también revela un hocico alargado y fino, que difiere de la parte frontal de la cabeza de su pariente más voluminoso.

Los científicos consideran que un Xiongguanlong baimoensis medía 1,5 metros a la altura de la cadera y que pesaba unos 279 kilos, frente a los 4 metros de altura y las cinco toneladas de peso de un T. Rex.

¿Un huerto en la Luna?


La compañía Paragon Space Development Corporation ha desarrollado un dispositivo que permitirá el cultivo de flores y vegetales en la Luna. Se trata del Oasis Lunar, un invernadero con forma cilíndrica encastrado en un soporte de aluminio que se encarga de proporcionarle a la planta el dióxido de carbono que necesita y extraer el exceso de oxígeno que se acumula por la fotosíntesis.

El reto de esta especie de “traje espacial vegetal”, como lo describe Taber MacCallum, cofundador de Paragon, es conseguir que las plantas crezcan en la superficie de nuestro satélite, con una fuerza de gravedad seis veces menor que en la Tierra. En ensayos previos en la Estación Espacial Internacional se había conseguido que las plantas florecieran, pero aún no existe ninguna experiencia con plantas fuera de la capa superior de la atmósfera terrestre, donde los rayos cósmicos no se filtran y podrían impedir el crecimiento

Las pruebas del Oasis Lunar se realizarán a partir de 2012, fecha en que será lanzado al espacio por Odyssey Moon Ltd., una empresa privada que aspira a lanzar una cápsula robótica a la Luna. Cuando despegue, el invernadero en miniatura llevará granos de Brassica, una planta de la familia de las coles de Bruselas capaz de germinar y florecer en solamente 14 días, por lo que el éxito o fracaso del experimento se verá rápidamente.

¿Leer con poca luz estropea la vista?


No, pero es una creencia popular que tiene su origen en la sensación de fatiga visual que aparece cuando se lee con poca luz. Al tener que hacer un esfuerzo mayor, puede aparecer dolor de cabeza, astenopía –cansancio visual– y visión borrosa. A esto hay que sumar un ritmo menor de parpadeos, que siempre ocurre durante la lectura, lo que reseca los ojos. Estos efectos no son persistentes ni causan daños permanentes en el funcionamiento o estructura de los órganos visuales, según la mayoría de los oftalmólogos. No obstante, estos aconsejan que siempre se lea con una luz adecuada.


YAPA


“Internet es un país donde las cosas cuestan cero”

El director de la revista Wired –auténtica biblia de la cultura digital– sostiene que la red ha instaurado un modelo económico sin precedentes donde impera, ya de forma irreversible, la filosofía del “gratis total”. Y según lo ve Chris Anderson, esta circunstancia, más que un desastre, es una oportunidad.

Hace pocos años, el director de la revista estadounidense Wired, un oráculo para los amantes de la tecnología y las nuevas tendencias de internet, escribió el libro The long tail –La larga cola– a partir de un artículo suyo que llevaba el mismo título. Se convirtió en un superventas, una especie de Código da Vinci de la literatura digital. Chris Anderson decía allí que la red estaba cambiando la forma de hacer negocios, pues ahora cualquier empresa podía llegar a clientes en todo el globo. Ahora, Anderson acaba de poner el punto final a Free –Gratis–, donde afirma que si quieres triunfar, tienes que ofrecer productos y servicios a coste cero. Google lo ha hecho y es multimillonaria. Para predicar con el ejemplo, su ensayo, que se publicará el próximo mes de julio, no valdrá un céntimo si el usuario se baja la versión digital para el libro electrónico Kindle –comercializado por la tienda de libros on line Amazon– o para iPhone; se lo descarga en archivo de audio o simplemente lo lee en una página web. Incluso se explora la posibilidad de que alguna empresa esté interesada en patrocinar una edición en rústica para regalar a sus clientes. Finalmente, también saldrá una versión clásica de tapa dura por la que habrá que pagar 24,99 dólares.

–¿Cuándo tuvo usted la idea de que nos encaminábamos hacia la economía del “gratis total”?
–Bueno, tuvo algo que ver que escribiera el artículo que titulé La larga cola. Esta expresión hace referencia al mercado de la elección ilimitada, lo cual es posible gracias a que disfrutamos de una capacidad infinita de almacenamiento en internet. Y disponemos de esa posibilidad porque no cuesta nada. Sólo tenía que asumirlo para escribir el libro. Pero a medida que pensaba sobre el poder de lo gratuito, me di cuenta de que la web es una economía basada en productos y servicios de libre acceso. Google aplica este concepto; la red es, por lo tanto, como un país donde las cosas cuestan cero. Y me dije: esto resulta apasionante, nunca se había visto que se entregaran mercancías a los consumidores sin que estos dieran nada a cambio. Miré alrededor y pensé que era un nuevo modelo económico. Y por eso me decidí a escribir el libro.

–Pues a lo mejor le dan a usted el premio Nobel de Economía por llegar a esa conclusión.
–¿A mí? Nooo...

–¿Qué me dice de la gente joven? Se ha habituado a no pagar por nada y está mal acostumbrada.
–Eso no es del todo exacto. Los jóvenes compran libros o revistas. Cuanto mejores sean, más se venderán. Creo que muchos medios tendrían que reciclarse.

–Por cierto, ¿qué tal le va a su revista, Wired?
–Muy bien. El año pasado tuvimos récord de ventas.

–En una presentación de PowerPoint que corre por la red usted mencionaba que lo que importaba ahora era la atención y la reputación. ¿Me podría aclarar esta idea?
–Sí. Actualmente hay múltiples economías. Existen cosas a las que damos más valor que al dinero, como el tiempo, y otras en las que confiamos o creemos. Y la verdad es que tenemos una capacidad de atención limitada, contabilizada en horas, y un potencial de otorgar reputación también finito, que se puede medir en el número de cosas, o personas, en las que confiamos. En la nueva economía de lo gratuito, ambos conceptos se convierten en algo parecido al dinero, en una especie moneda virtual. Y aunque en internet prácticamente todo es gratis, hay mucho contenido para digerir. Lo diré otro modo: en la red se utiliza como instrumento de medición el tráfico –las visitas–, lo cual se convierte en dinero a través de anuncios o cualquier otra forma. Nosotros valoramos nuestra popularidad por los vínculos que te dan entradas y que te permiten ganar puestos en el PageRank –el método algorítmico que usa Google para ordenar el resultado de las búsquedas por relevancia–. De modo que si a lo largo del tiempo no somos capaces de labrarnos una reputación en condiciones ni de llamar suficientemente la atención, pues ya sabemos cuál va a ser el impacto en los ingresos.

–O sea, que lo esencial es la marca, como “Wired”, “The New York Times” o “The Guardian”.
–Eso es. Obviamente es importante que la gente reconozca nuestra marca todos los días.

–¿Podría describirme cómo va a ser el mundo digital de aquí a cinco o diez años?
–Yo no hago predicciones.

–¿Por qué?
–En mi libro me dedico a describir el presente, no el futuro.

–Y por supuesto, tampoco querrá decirme cómo van a ser los libros, si leeremos ebooks –libros electrónicos– o seguirán existiendo los de papel.
–Creo que convivirán ambos soportes.

–Hablemos ahora de los ordenadores portátiles. Son cada vez más baratos y más potentes. Siguiendo con su idea de que marchamos hacia la economía del “gratis total”, ¿llegará el día en que las compañías nos los regalen?
–Usted dice que son más baratos y más potentes, pero no es así. Yo, por ejemplo, ya no tengo portátiles: ahora uso un netbook –miniordenador–, que es menos potente. Me costó alrededor de 200 dólares. Y no empleo ni Windows ni los programas de Office, sino Linux –sistema operativo de software libre– y Google Docs –aplicaciones gratuitas on line similares a las de Office–. Bueno, su pregunta era si nos los van a regalar y la respuesta es que sí. De hecho, hoy ya puedes llevarte uno a casa con tal de que contrates con ciertas compañías una tarifa de banda ancha móvil.

–¿Ha leído el libro de Thomas L. Friedman La Tierra es plana?
–Sí.

–Entonces, si como dice Friedman, la Tierra es plana desde el punto de vista de acceso a servicios mundiales a bajo precio, ¿caminamos acaso hacia el mundo sin dinero, como usted mismo sugiere en Free?
–Bueno, yo no creo que todo tenga que ser gratis. Lo gratuito es una elección, pero no la única opción.

–En Wikipedia han tenido que pedir dinero para sobrevivir. –No hay nada malo en ello, siempre han dependido de la generosidad de los internautas. Todos los años solicitan aportaciones. De hecho, yo he contribuido a financiar la página en los últimos cinco años. –Y la economía de lo gratuito ¿cómo está afectando a la industria del cine? –Ya no hay que pagar por la mayor parte de las cosas que hacen en Hollywood, porque las echan por televisión.

–¿Cuál es su consejo para los jóvenes emprendedores que se decidan a poner un portal en marcha?
–Creo que deberían lanzar una versión sin coste y otra de pago, de nivel superior.

–¿Me imagino que se refiere a eso que usted denomina freemium?
– Ese es el modelo: 90% free –gratis–, y 10% premium, es decir, accesible realizando algún desembolso.

–¿Qué le dirán sus hijos dentro de, no sé, diez o veinte años teniendo en cuenta de que esto de internet es algo tan reciente? –Ya le dije que no hago vaticinios. Pero piense que mis hijos no han crecido en la época en que los teléfonos tenían un cordón ni se han criado en el mundo de las enciclopedias que descansaban en las estanterías. Ellos dan por hecho que las respuestas son fácilmente accesibles. Todo lo que usan se enciende apretando un botón, todos los contenidos que desean están a mano en un ordenador o en un teléfono móvil. Esto es lo que ven. Ni siquiera están sorprendidos como nosotros, porque para ellos es normal.

–Y si compara la vida de sus hijos con la suya propia, ¿cree que la formación de ellos es mejor que la que recibió usted?
–Sí, totalmente. Mire, es tan sencillo como esto: si sientes curiosidad, tendrás acceso a más información. De modo que si mis hijos sienten esa curiosidad podrán autoeducarse en internet. Pero si no sienten ninguna inquietud, pues entonces su formación no resultará mejor que la mía. Será igual que sentarse en la escuela y atender a la pizarra de forma aburrida, como me pasó a mí. De modo que si tienes ganas de saber de historia, tendrás toda la que desees. Si no, aprenderás sólo lo que te enseñe tu profe.
0
0
0
0
0No comments yet