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Nuestra posición respecto al conflicto Sirio

Documentos Británicos encontrados en la biblioteca de Londres afirma que los Wahabitas fueron creados por Sionistas Británicos para deformar el Islam y destruirlo desde dentro para favorecer el Sionismo. Los documentos se basan principalmente en las Memorias del señor Hempher, que describen en detalle cómo un espía británico en el Medio Oriente, en la mitad del siglo XVIII, se puso en contacto con Abdul Wahhab, para crear una versión subversiva del Islam, o mejor expresado, una versión sectaria del Islam bajo los principios sionistas, la famosa secta del Wahabismo, que se convirtió en el culto fundador del Régimen Saudita.
El movimiento fue temporalmente reprimido por las tropas Otomanas en la mitad del siglo XIX. Pero con la ayuda de los Británicos, los wahabíes y sus patrocinadores saudíes volvieron al poder y fundaron su propio Estado en 1932. Desde entonces, los saudíes han colaborado estrechamente con los estadounidenses, a quienes les deben su enorme riqueza petrolera, en la financiación de diversas organizaciones fundamentalistas sectarias “islámicas”, aunque no se puede decir precisamente islámicas, y otras operaciones encubiertas estadounidenses, en particular la “Yihad” en Afganistán. Pero los saudíes simultáneamente usaron la inmensa riqueza a su disposición, para difundir esta variante extremista y sectaria del Islam a varias partes del mundo.
Muchos de los que defienden el Wahabismo como un movimiento de reforma legítima del Islam, han tratado de descartar las memorias como una invención espuria. Entre estos se incluye Bernard Haykel, profesor de Estudios de Oriente Medio en la Universidad de Princeton, que, sin aportar ninguna prueba, supone las Memorias que han sido creadas por Ayyub Sabri Pasha.
Sin embargo, mientras que las memorias surgieron en la década de 1970, Pasha escribió su versión de la historia ya en 1888. Ayyub Sabri Pasha era un conocido escritor y el almirante otomano de la Armada turca, que sirvió a las tropas otomanas en la Península Árabe y escribió varias obras sobre la región y su historia. Incluyendo “El Principio y Difusión del Wahabismo”, donde se relata la asociación de Abdul Wahhab y sus planes con Hempher.
Además de lo que se revela en las memorias Hempher, el informe de la inteligencia iraquí también da a conocer algunas afirmaciones sorprendentes, que se derivan de las obras de en Árabe que no han sido traducidas al Inglés. Como relata el informe, tanto Wahhab Abdul, y su patrocinador, Ibn Saud, fundador de la dinastía saudí, eran de origen Judío.
Por ejemplo, D. Mustafa Turan escribió en “Los Judíos Donmeh”, que Muhammad ibn Abdul Wahhab era un descendiente de una familia de Judíos Donmeh de Turquía. Los Donmeh eran descendientes de los seguidores del infame y falso mesías del judaísmo, Shabbetai Zevi, quien sorprendió al mundo judío en 1666 mediante su “conversión al Islam”. Viéndolo como un misterio sagrado, los seguidores de Zevi imitaron su “conversión al Islam”, a pesar de mantener secretamente sus doctrinas cabalísticas. En Europa, los Shabbeteos fueron liderados un siglo más tarde por Jacob Frank, que decía ser la reencarnación de Zevi. Y, según el rabino Antelman en “Eliminar el Opiáceo”, a ellos pertenecían los Rothschild, que habían intervenido en la fundación de los Illuminati de Baviera. La comunidad Donmeh de Turquía se concentraba en la ciudad de Salónica, que se convirtió en un hervidero de actividad masónica, y desde donde el joven Movimiento Turco se extendió, lo que ayudó a la caída del Imperio Musulmán de los Turcos Otomanos. Existe evidencia de que Ataturk mismo, el fundador del Estado Turco moderno, era de origen Donmeh.
Turan sostiene que el abuelo de Abdul Wahhab, Sulayman era en realidad Shulman, y había pertenecido a la comunidad judía de Bursa en Turquía. A partir de ahí se estableció en Damasco, donde fingió la “conversión al Islam”, pero fue expulsado al parecer por practicar la brujería. Luego huyó a Egipto y que una vez más fue condenado, por lo que huyó hacia el Hijaz, donde se casó y fue padre de Abdul Wahhab. Según el informe, lo mismo se afirma en “Los Judios Donmeh y el origen de los eahabíes saudíes”, de Rifat Salim Kabar.
El tema del origen judío de la familia real Saudí fue publicado por Mohammad Sakher, por lo que, según se afirma, fue ordenado su asesinato por parte del régimen. El informe relata una historia similar, pero de diferentes fuentes. Según “El movimiento wahabí / La Verdad Y Raíces”, de Ibrahim Al-Shammari, por ejemplo, Ibn Saud era en realidad descendiente de Mordechai Bin Ibrahim Bin Mushi, un comerciante judío de Basora. Al parecer, cuando fue abordado por los miembros de la tribu árabe de Aniza, afirmó entonces ser uno de ellos, y viajó con ellos a Najd y su nombre se convirtió en Markhan bin Ibrahim bin Musa.
Además, Abdul Wahhab era descendiente de Wahib Al-Tamimi, por lo que, según lo informado por otros, dijo Nasir en “La Historia de la familia Saud”, el embajador saudí en El Cairo, Abdullah bin Ibrahim al Mufaddal, pagó a Muhammad Al-Tamimi treinta y cinco mil Jinee en el año 1943, por forjar un árbol genealógico de la familia de Arabia y la de Abdul Wahhab, y agruparlos en un solo, remontando su origen al profeta Muhammad, (s.a.s).
Estas afirmaciones, son interesantes para esclarecer el papel que el Estado de Arabia Saudita sigue desempeñando en lo que respecta a apoyar y promover el poder de Occidente en el Medio Oriente y otros lugares. Especialmente sorprendente es la forma dudosa y virulenta del Islam que el Wahabismo y el Salafismo representan, que actualmente está causando estragos en la tradición islámica, y dividiendo a la comunidad musulmana en pequeñas disputas sobre detalles triviales, permitiendo que la guerra contra el Islam para proceder con eficacia sin marcar; favoreciendo de este modo los intereses de Gran Bretaña y del Régimen Sionista


http://www.uami.cf/index.php/red-de-noticias/vision-internacional/55-wahabismo-otra-creacion-del-sionismo-britanico.html
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