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Nueve cosas que tienes que saber antes de emigrar a Uruguay



1) ¿Qué es lo primero que tengo que saber antes de plantearme emigrar a Uruguay?


Que es un país caro. Es lo primero que te dirá todo el mundo y lo padecerás especialmente durante los primeros meses, en lo que encuentras un trabajo. Uruguay, ahora mismo, es probablemente el país más caro de América Latina. Ejemplos: un alquiler en Montevideo, (un apartamento para dos personas, sin amueblar, no demasiado lejos del centro), anda entre 490 y 670 euros mensuales. Y añádele de media seis meses como depósito. La comida en el supermercado es bastante más cara que en España. La ropa puede llegar a doblar precios y así sucesivamente. Dicho de otra manera: no hay nada barato, aunque hay pistas (o piques, por decirlo en uruguayo) que pueden ayudar a rebajar algo el coste mensual -comprar en la feria, el mercadillo vecinal, es una de ellas-.

2) Joder, vaya inicio…¿alguna sorpresa más?:

Pues sí. Que se gana poco. Los sueldos son bajos, incluso para lo que venimos sufriendo en España. Como es normal, va en relación directa con el nivel de preparación que tengas. Para que os hagáis una idea: dependiente de una tienda de muebles, 500 euros mensuales por 44 horas a la semana; periodista a tiempo parcial (30 horas semanales), 460 euros al mes. Arquitecto en empresa privada, con el título sin convalidar y haciendo de ayudante de obra, 40 horas semanales, 1.000 euros al mes. Con el título convalidado y ya de jefe de obra, 1.800 euros mensuales. Convocatoria para trabajar en un ministerio como técnico (con licenciatura y a ser posible maestría) durante 30 horas semanales, 890 euros al mes. Ingeniero informático, 40 horas, 1.300 euros al mes. Son ejemplos reales tomados de nuestro entorno inmediato, y así sucesivamente.

3) Pero si la vida es cara y se gana poco…¿cómo hacéis para vivir?

Pues con varios trabajos. La mayoría de la gente tiene uno de unas 30 horas y otro de algo menos. Además, la intensidad no es la que estamos acostumbrados, por regla general, en España. El ritmo es más relajado y más flexible, lo que permite compaginar. Además, se mira hasta el último peso. Mucha gente compra por cuotas cosas impensables, como chaquetas o zapatillas, por ejemplo, y son habituales las empresas (sobre todo las grandes) que ofrecen descuentos en grandes superficies a sus empleados.

4) Bueno, pero entonces…¿sobra el trabajo y es fácil acceder a uno?

Hay trabajo, al menos más que en España -vale, eso a poco-, con un sector público que saca convocatorias y un boom de la construcción que nos hace sentir algún escalofrío que otro. Pero el hecho de que haya trabajo no significa que sea fácil acceder a el. Dependerá de dos factores principales: tu perfil laboral y tu grado de inserción en el país.

En cuanto a lo primero, si tu campo laboral está relacionado con la informática, por ejemplo, no tendrás ningún problema para llegar y trabajar. Si eres ingeniero o arquitecto, existe demanda, pero necesitarás convalidar tu título universitario, y es un proceso largo (puede llevar hasta un año). Si trabajas como educador, psicóloga o trabajador social, hay nichos de empleo, pero, en general, bastante precarizados (con fundaciones o ONG´s, aunque también hay organizaciones serias que, a cambio, exigen mayor formación). Si vienes del campo de la cultura, se mueven cosas, pero con salarios bajos. Es buena idea repasar aquí las convocatorias públicas para hacerse una idea (y ten en cuenta que Uruguay tiene un estado fuerte con empresas públicas grandes que mueve un porcentaje importante del mercado laboral).

Con respecto a tu grado de inserción, hay que recordad que este es un país pequeño donde funciona mucho el boca a boca. Si te conocen en determinado sector, y eres bueno en lo que haces, te resultará mucho más sencillo encontrar oportunidades, pero eso requiere de tiempo y esfuerzo. Y el tiempo es algo que a los que emigramos nos sale muy caro.

5) ¿Qué es indispensable para emigrar a Uruguay, entonces?

Pues en primer lugar, dinero. Emigrar es una inversión, y necesitarás pasta para aguantar durante el periodo de adaptación, en lo que encuentras un sitio para vivir y consigues un trabajo. Y como, recalco, es un país caro, necesitarás bastante: con tres mil euros, por ejemplo, no lo haces. Calcula, al menos, seis meses gastando y sin ingresar en lo que aterrizas, alquilas y empiezas a echar cv´s. Hay gente que se pone en marcha antes, y hay gente que tarda más. Dependerá de los contactos que traigas, de tu perfil profesional y de la suerte que tengas.

En segundo lugar, información, toda la que puedas conseguir antes de venir: cómo está tu campo laboral, casas de huéspedes donde poder quedarte al aterrizar, requisitos de convalidaciones de tu título en particular… todo será poco.

Por último no está de mas conocer gente que ya esté aquí y en la que te puedas apoyar al principio: parientes, amigos, ex novios, lo que sea. Para mí estos son los tres factores decisivos.

6) ¿Y en cuanto a papeleo? ¿Es muy duro entrar? ¿Qué voy a necesitar?

Los uruguayos dicen que descienden de los barcos: es un país hecho mediante la emigración, y conserva, de momento, una legislación que, en cuanto a facilidad de acogida, está a años luz de la nuestra -y esa diferencia a mí me da puta vergüenza- en este tema. Antes de venir, y esto es importantísimo, necesitarás el certificado de penales (que te lo dan en la delegación de Justicia de tu ciudad) y una copia de tu certificado de nacimiento. Para tus títulos académicos necesitarás la apostilla de La Haya (un trámite rápido y gratuito) y tendrás que traer también tu expediente académico, que también tendrá que estar apostillado. No necesitas visado y no es necesario pasar antes por la embajada de Uruguay en Madrid.

El proceso de entrada, en el aeropuerto, hasta ahora es sencillo: no te exigen carta de invitación, depósito bancario o incluso billete de vuelta. Al ingresar al país tienes un sello de turista de 90 días, renovable si sales del país. No es habitual que te pregunten a qué vas, más bien todo lo contrario: los funcionarios son amables y, para que os hagáis una idea, unos amigos se vinieron con dos maletas cada uno, el gato y sin billete de vuelta. Accedieron sin ningún problema.

Ahora, recomendación importante: sácate un seguro médico de al menos seis meses. En Uruguay la sanidad pública funciona bien y es eficaz, pero si te pasa algo que no sea estrictamente una urgencia, puedes tener un problema. Hay seguros completos por 350 euros que te pueden gestionar desde la agencia de viajes: es barato y te ahorras dolores de cabeza.

7) Y una vez dentro…¿es complicado regularizar tu situación?

No. En un mes puedes tener una cédula provisional que te habilita a buscar trabajo, a cerrar contratos (de alquiler, de luz o de agua) y a permanecer en el país durante un año. En esos 12 meses tienes que encontrar laburo y demostrar que eres capaz de mantenerte por ti mismo. El trámite es sencillo e incluso la parte más coñazo (la espera en Migraciones) está a años luz de lo que se vive en una comisaría española de una ciudad grande por parte de un ciudadano latinoamericano que quiera hacer un trámite cualquiera.

7) ¿La gente te trata bien? ¿Hay racismo en Uruguay?

Lo mejor de Uruguay es su gente (bueno, y la carne. Bueno, y su selección cuando tiene el día inspirado). Todo el mundo tiene un familiar español -normalmente gallego- y les cuesta creer que vengas de España para acá. En general son amables y atentos. La ciudad, muy parecida en ciertos aspectos a Oporto, por ejemplo, hace que te sientas como en casa, con algunas cosillas interesantes. Y por supuesto que hay racismo. En todos los sitios existe la ignorancia, y Uruguay no es una excepción. Aquí la xenofobia se dirige hacia otro tipo de inmigrante, el que viene de Perú o Bolivia. No está generalizada, ni mucho menos: nadie te va a mirar mal por ser inmigrante, y eso es mucho más de lo que pueden decir muchos emigrados en España, así que nos damos con un canto en los dientes y tomamos nota.

8) ¿Recibimos algún tipo de ayuda de nuestra embajada? ¿Merece la pena pasar por allí a preguntar?

Es una cuestión de pros y contras. En lo positivo, aparte de que en caso de una improbable catástrofe te echan una mano, inscribirse en el registro consular (y darse de baja si vuelves a España) deja constancia administrativa de que has residido fuera. Eso conlleva que puedes optar, si has estado un mínimo de 12 meses, a una ayuda de emigrante retornado -que harán todo lo posible por no dártela, pero existir, existe- y os aseguro que no viene mal. Además, todo lo que trabajes en Uruguay contará para tu jubilación en España (aquí hay risas, habida cuenta de que nuestra generación no va a pillar nada, aunque ese es otro tema). Por último, al estar registrado puedes votar, si bien es cierto que con la última reforma es muy difícil que las papeletas lleguen a tiempo para que tu voto cuente.

En la parte de contras, la más evidente es que, con la nueva reforma que maquina el gobierno, te quitarán la tarjeta sanitaria española (gracias, Mariano. De esta nos acordamos), una putada grande para los que pensamos eso de que la sanidad es un derecho básico (como el voto o la libertad de expresión).




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