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Ocho alimentos para mantenernos saludables (o no)

¿Qué le damos a nuestro cuerpo, lo que mejora nuestra salud o lo nos mata?

Si no estamos seguros, aquí tenemos las últimas novedades de la ciencia sobre los alimentos que ocupan los primeros y los últimos puestos en la tabla de posiciones.

Café (+)

Ya no hay que sentir culpa por tomar ese café doble que nos hace arrancar a la mañana. En realidad, el café se parece cada vez más a un bebida sana. Según demuestran estudios recientes, entre otros beneficios destacables, el café puede disminuir el riesgo de padecer diabetes, ataque cardíaco, cálculos biliares y renales, mal de Parkinson y cirrosis. Vale la pena advertir, no obstante, que el café negro puede reducir la densidad de los huesos, sobre todo en las mujeres. Una solución simple es agregarle leche.

Chocolate (+)

El chocolate amargo, que contiene como mínimo un 70% de cacao, ha demostrado ser beneficioso para la salud. Tiene menos azúcar que el chocolate blanco o con leche y es una rica fuente de compuestos que favorecen la buena salud, tales como los antioxidantes polifenoles y flavonoides (similares a los que se encontraron en el té verde). Las investigaciones indican que incluso una pequeña ingesta de chocolate amargo puede reducir el riesgo de sufrir coágulos sanguíneos causantes de infarto o derrame cerebral y puede disminuir la presión arterial. Además, como muchas personas saben por experiencia, el chocolate también puede levantar el ánimo y darnos una inyección de energía. Es sabido que contiene muchas calorías y grasas saturadas; por eso, hay que disfrutar el chocolate con moderación: no más de 56 gramos por día.

Bebidas gaseosas (-)

No son muy buenas las novedades sobre estas bebidas. Tanto el
jarabe de maíz con alto contenido de fructosa que tienen las gaseosas comunes como los endulzantes artificiales de las variedades dietéticas pueden hacer trabajar el páncreas a un ritmo sumamente acelerado, lo cual incrementa los niveles de insulina y provoca aumento de peso. Un estudio realizado el año pasado por la Sociedad de Química de los Estados Unidos reveló que los químicos de las bebidas endulzadas con jarabe de maíz con elevada fructosa (llamados “carbonilos reactivos”) pueden aumentar el riesgo de diabetes. Asimismo, la cafeína y el ácido fosfórico de las bebidas cola pueden reducir la densidad de los huesos de aquellas personas que las consumen con frecuencia.

Avena (+/-)

Para la mayoría de las personas, la avena es sinónimo de un desayuno saludable. Sin embargo, tal vez haya que replantearse la comida de la mañana. Un estudio controlado que llevó a cabo el Hospital de Niños de Boston descubrió que ingerir solamente avena instantánea en el desayuno amentaba el apetito y el consumo de calorías de los niños en más del 80% para el resto del día, si se lo comparaba con la ingesta de un omelet de vegetales y fruta en dicha comida. (Comer avena partida no estimulaba tanto el apetito). Los investigadores atribuyen estos resultados a fluctuaciones en el azúcar en sangre que se producen después de ingerir una comida consistente en productos a base de granos procesados, y destacan la importancia de consumir alguna proteína en el desayuno.

Pizza (+/-)

La pizza no es exactamente un alimento beneficioso para la salud, pero sin duda contiene ingredientes saludables. La salsa de tomate es rica en licopeno, un poderoso antioxidante. Nuevos estudios sugieren que el licopeno puede brindar toda una gama de beneficios, entre ellos la disminución del riesgo de sufrir cáncer y la reducción del colesterol y de la presión arterial. Si a la pizza se le agregan vegetales, los beneficios de esta comida aumentan. No obstante, habrá que abstenerse de añadir salchicha, salchichón y otros ingredientes ricos en grasas saturadas (que ya se ingieren con el queso). Lo que más preocupa de la pizza son las calorías y cómo afectan nuestra silueta; por esa razón, es mejor pedirla por porciones.

Huevos (+)

El huevo tiene mala prensa. Esta reputación negativa surgió debido a que la yema es una fuente de colesterol. Sin embargo, las investigaciones no han demostrado que el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular se incremente en aquellas personas que consumen huevos. Por ejemplo, en un estudio que abarcó a más de 115.000 personas de uno y otro sexo, no se encontró ninguna relación entre la ingesta de huevo y el riesgo de sufrir enfermedades coronarias o derrame cerebral durante un lapso de ocho años, excepto entre los diabéticos. De hecho, las mujeres que comieron más de un huevo por día presentaron el riesgo más bajo de enfermedad coronaria. Además, los huevos constituyen una excelente fuente de proteínas y ahora muchos huevos orgánicos son ricos en ácidos grasos omega-3, gracias a un cambio en la alimentación de los pollos.

Pescado (+)

Comer pescado dos veces por semana puede reducir el riesgo de padecer ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y muerte cardiovascular súbita. El pescado es rico en ácidos grasos omega-3, los cuales pueden disminuir el riesgo de diabetes, mal de Alzheimer e inflamaciones. Los que más nos benefician son los peces pequeños y grasos, como sardinas, arenques, anchoas, salmón (orgánico o salvaje) y caballa (excepto el carita lucio). Los peces grandes –pez espada, atún, blanquillo y tiburón, entre otros– encabezan la cadena alimentaria marina y acumulan muchos contaminantes. En general, el atún bajo en grasas, trozado y enlatado, con menor proporción de contaminantes (como mercurio) que el atún blanco o de sushi, es también una buena opción.

Endulzantes artificiales (+/-)

Aquellos que están tratando de conservar la línea se sorprenderán con estas novedades: estudios recientes indican que incluso los sustitutos no calóricos del azúcar, tanto los “naturales” como los artificiales, pueden hacernos ganar kilos. En febrero, investigadores de la Universidad de Purdue publicaron un estudio en el cual se mostraba que las ratas engordaban cuando se las alimentaba con comida endulzada artificialmente con sacarina. Los especialistas suponían que el hecho de que al gusto dulce del sustituto del azúcar no le siguieran montones de calorías, confundía la respuesta de las ratas a las calorías en general. Como resultado de ello, ingerían más comida. Si bien esta reacción no se aplica necesariamente al género humano, numerosos dietistas han descubierto que, después de consumir algún alimento sin azúcar, las personas lo compensan permitiéndose algo dulce de alto
contenido calórico.







Fuente: http://entretenimiento.latam.msn.com/articulo.aspx?cp-documentid=9011677
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