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Orígenes Nazis







Seguramente no son pocos los que piensan que Hitler fue el origen del nazismo, que fue Hitler el inventor de las teorías que el partido nazi tomó objetivos de estado, que fue Hitler quien vino a crear conceptos raciales fríos y desafiantes que culminarían con una de las más grandes guerras de la historia, por cielo, mar y tierra; cierto es que Adolfo Hitler fue el protagonista de tan escalofriante historia, sin embargo, aunque pudo orquestar la sinfonía del aparato nazi, Hitler fue uno más de los muchos influenciados por las doctrinas esotéricas ya existentes y en pleno apojeo de la época. Doctrinas como aquellas que describían a Aggarta, una ciudad subterránea en el desierto de Gobi donde habitaban seres de gran sabiduría y el rey del mundo, o la idea de que el gran retorno a la divinidad, que otros cultos identifican con el ascenso espiritual, se lograría a través de una reproducción racial pura que elevaría al hombre a su estado original, antes de la caída.



Ariosofía


s un hecho confirmado que Adolfo Hitler era ferviente lector de la publicación Astara, la cual difundía las ideas de un personaje poco conocido pero que influenció al mundo a través de sus ideas hasta el punto en que el paladín del nazismo, Adolfo Hitler, intentara llevarlas a cabo en la realidad: Jorg Lanz. Éste es un claro ejemplo de que las ideas y la comunicación son más poderosas que la fuerza. Las corrientes de pensamiento que fueron tomadas por al nazismo como propias fueron desarrolladas por Guido Von List y Gorg Lanz Von Liebenfels.


Según la doctrina ariosófica de Guido Von List, contrario al cristianismo o la mayoría de las religiones que creen en la unión con el todo o "dios" por medio del desarrollo espiritual, el hombre conseguirá la autorrealización espiritual a través de la regeneración racial, basado esto en la creencia de que la sangre guarda el conocimiento secreto necesario para la iniciación.


La alemania nazi, lejos de ser un producto hitleriano en su filosofía profunda, estuvo cimentado sobre bases esotéricas antiguas y propaganda racista anterior a la llegada de Hitler al poder.






El Wotanismo


List también extrajo lo relativo a la atlantida y Lemuria de la Teosofía (la corriente esotérica creada por Madame Blabatzky) y lo fusionó con sus ideas racistas para formar lo que fue conocido como ariosofía. Así como la teosofía había adoptado la Svástica, la ariosofía hizo lo mismo y la impregnó del significado de símbolo solar: la energía que se originaba desde un punto central, extendiéndose alrededor de él, sin embargo existen otros significados explicados en "Origen y significado de la Svástica". Según Josef Lewis Garilic en su obra "Enigmas de las Sociedades Secretas":

"El wotanismo listiano tenía dos fases; la primera estaba enfocada a la unión política de todos los pueblos de raza aria, y la dominación y eliminación de las razas inferiores; la segunda enfocada en la creación de la ciencia oculta de las Arman, quienes fungirían como guías espirituales del nuevo orden germánico"

List, junto con el Hoher Armanen-Orden (Alto orden germánico, un grupo de diez personas afines a sus ideas) visitó los lugares por los que Wotan (Odín, el dios padre nórdico) había pasado según el mito, y en sus viajes descubrió que la mayoría de los templos cristianos se habían construído sobre antiguos centros paganos, los cuáles, según él, estaban conectados entre sí a través de una energía "Wotanica".









Guido Von List fue el personaje que a través de la unión entre la Teosofía y sus ideas racistas creó la Ariosofía, futura base del Nazismo.





Las razas inferiores


Jorg Lanz, nacido en Viena en 1874, había sido un monje cristiano que había sido discípulo de un biblista de nombre Schlogl, cuyas obras antisemitas habían sido prohibidas por la iglesia. Lanz siguió su propio camino al adentrarse en escritos apócrifos y textos gnósticos que servirían de inspiración para alimentar su mente en lo que derivaría en una teología gnóstica y zoomorfa.

Un hecho curioso, es la idea de Lanz de que así como el cromagnon se desarrolló paralelamente al hilo de evolución que daría lugar al homo sapiens sapiens, Lanz creía que junto al verdadero hombre, que él identificaba con el ario por excelencia rubio y de ojos azules, se había desarrollado paralelamente una raza inferior y bestial que era compatible en términos de reproducción con el verdadero hombre y que de esta unión habían nacido las "razas inferiores" que él identificaba con los negros, los mongoloides y "mediterranoides". Y todo esto tenía su base en una lápida que había visto que tenía un grabado de un caballero en compañía de un simio (siendo el caballero el ario y el simio la raza bestial) y que creyó que tenía parentezco con el arte babilonio.






Astara: la publicación prenazi


Todas estas creencias, pseudociencias y pseudo religiones fueron difundidas por la publicación Ostara, de Lanz, que si bien todavía se publicó en tiempos donde no existía el partido nazi, sí fue el medio de difusión de las ideas que años después, los nazis tomarían como propias. También es interesante observar que ante las profecías del 2012 y todo este ambiente de la nueva era, en tiempos pasados ya Lanz proponía el año cósmico y una nueva era que daría inicio entre los años 1920 y 2640.








El nacimiento de la Tule Gessellschaft



En este ambiente de corrientes espirituales y doctrinas secretas, nace el 25 de diciembre de 1917 la Tule Gessellschaft, más comúnmente conocida símplemente como la Tule, la cuál sería una sociedad ocultista secreta destinada a perpetuar los secretos esotéricos del antiguo paganismo germano y que con el tiempo también tuvo una tremenda influencia en el surgimiento del nazismo.





Georg Lanz, publicó Ostara, la revista que difundiría las ideas racistas, pangermanistas y pseudocientíficas que tiempo después fueron desarrolladas por el nazismo.






Para ilustrar hasta que punto la Tule Gesselschaft tuvo impacto en el desarrollo del nazismo, se encuentran las palabras de uno de sus miembros destacados, Dietrich Eckart, a quien Hitler admiraría y dedicaría en parte su Mein Kampf, quien llegó a decir en su lecho de muerte:

"Sigan a Hitler. ¡Bailará! Pero yo fui quien escribió la música... Nosotros le dimos los medios para comunicarse con Ellos. No me extrañen; habré influido en la historia más que cualquier otro alemán..."


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