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Otro buitre se puso en la cola para cobrar



Dart inició la demanda en 2003 y reclama una deuda de 835 millones de dólares. Kicillof ya había pedido negociar con todos.

Un viejo conocido fondo buitre golpeó la puerta del juez neoyorquino Thomas Griesa. Se trata de EM Limited, del multimillonario Kenneth Dart, quien desde hace varios años reclama a la Argentina por los títulos de deuda en default. La novedad es que ahora pretende sumarse al reclamo que Paul Singer y otros buitres manejan en el juzgado de Griesa, en vistas de la docilidad del magistrado. La demanda original de EM data de 2003 y es por 835 millones de dólares, aunque en el reclamo no queda claro si contempla los intereses vencidos. Si Griesa le da el visto bueno al pedido, ese monto se sumaría a los 1700 millones que la Argentina debe pagar a los buitres por la deuda en default según la sentencia vigente.

“EM ahora busca una orden judicial de parte de este tribunal igual a la medida emitida en el caso de NML contra la Argentina”, justificó Kenneth Dart a Griesa. Pretende sumarse a la lista de empresas beneficiadas por el fallo del juez del distrito sur de Nueva York, que obliga al Estado nacional a pagar a los holdouts la totalidad de la deuda en default y para recién ahí poder afrontar los compromisos con los acreedores que ingresaron a los canjes lanzados desde 2005. Las firmas que hasta ahora vienen festejando las decisiones de Griesa son NML Capital, Aurelius Capital, Blue Angel Capital, Olifant Fund junto a un grupo de inversores argentinos.

“Compra grandes cantidades de deuda pública de países del Tercer Mundo a 20 centavos de dólar y obliga a los gobiernos a pagar dólar por dólar. Su última apuesta es forzar al gobierno argentino a abonar la deuda en mora. Una vez más pagó diez centavos de dólar de la deuda y quiere que los argentinos le paguen el valor nominal.” La frase corresponde al ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, quien en 2005, previo al canje de deuda argentino, ya anticipaba la pelea que los fondos buitre iban a librarle al país. Se refería al magnate Kenneth Dart.

El fondo EM fue pionero en acorralar a la Argentina para intentar cobrar la totalidad del valor nominal de la deuda en sus manos. En el temprano 2004 la Justicia lo habilitó a solicitar embargos contra la Argentina por 105 millones de dólares de las reservas del BCRA depositados en la FED estadounidense.

A diferencia de colegas suyos en el terreno de las finanzas de alta especulación, la familia Dart construyó un verdadero imperio a través de la producción “real”: a fines de los ’50, su padre, William, encontró la forma de moldear bolitas de poliestireno para fabricar vasos térmicos. Dart Container se posicionó desde entonces como una empresa líder en el negocio de los plásticos. Tiene en la actualidad 7500 empleados y 20 plantas en varios países, entre ellos la Argentina, en el Parque Industrial de Pilar, donde goza de beneficios fiscales.

Dart tiene experiencia en extorsionar a países a través de la cláusula pari passu, de la cual Griesa se agarró para fallar en contra de la Argentina. EM Capital ya sacó provecho de una situación similar durante el proceso de reestructuración de la deuda de Perú. En el historial de Dart también se incluyen enfrentamientos, entre muchos otros, con el gobierno de Brasil. En los ’90, Dart llegó a tener en sus manos el 4 por ciento de la deuda brasileña a canjear. Por ese porcentaje pagó sólo 375 millones y finalmente obtuvo 605 millones. Es también extravagante: el hombre renunció a la ciudadanía norteamericana para no pagar impuestos y adoptó la de Belice.

Si bien la entrada de EM Capital en la sentencia de Griesa puede leerse como una ratificación de la postura contraria a la Argentina, en realidad puede contribuir a ordenar un poco la situación. A eso se refirió hace poco el ministro de Economía, Axel Kicillof. “Le pedimos al juzgado que convoque una reunión con todos los acreedores que no entraron al canje: buitres y holdouts. Esto no se arregla sólo con Paul Singer, de NML Capital. Va más allá”, indicó el funcionario. La idea de Kicillof es que si el 7,6 por ciento de los holdouts se sientan a la mesa, potencialmente se podría llegar a un arreglo general y definitivo, en lugar de acuerdos parciales con cada uno. Si Griesa acepta el pedido de Dart, la sentencia por 1700 millones se elevaría en 835 millones.

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