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Pakistán: tierra hostil para los cristianos





Pakistán: tierra hostil para los cristianos









Queman casa de cristianos en Pakistán








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En Pakistán, como en otras regiones de Oriente Medio como Irak o Siria, los cristianos, son ciudadanos de segunda.



A la persecución que sufren por parte del Estado Islámico en Irak y Siria se une la que perpetran los talibanes.





La presión internacional ha logrado detener la ejecución de un hombre, Shafqat Hussain que iba a ser ajusticiado este jueves tras haber sido condenado por homicidio involuntario.


Numerosas organizaciones pro-derechos humanos de todo el mundo habían asumido su defensa con el incontestable argumento de que cuando fue declarado culpable del presunto delito aún era un niño de catorce años.



La organización británica Child Rights Intarenational Network, había insistido además en que su confesión fue arrancada bajo tortura, tales son las 'garantías' que ofrece el Gobierno de aquel país.


El gobierno paquistaní dice ahora que llevará a cabo una investigación sobre su edad en el momento de la condena, y si la tortura tuvo lugar.


La ley paquistaní prohíbe la ejecución de personas que eran menores de 18 años cuando cometieron los delitos.









Un auténtico infierno


Es sólo un ejemplo de que Pakistán es un auténtico infierno legal.


Sobre todo para quienes no profesen la oficialidad suní.


Y muy en especial, para los cristianos, a quienes se asesina por el mero hecho de ir a misa.



Pakistán es un país islámico -predominantemente suní- en el que, como puede deducirse por lo expuesto, la garantías legales son una broma macabra y en el que son frecuentes los ataques contra minorías religiosas, como el ocurrido a finales de enero contra la comunidad chií en el sur del país que causó 58 muertos y medio centenar de heridos.



Fue a raíz de un ataque talibán a una escuela el pasado mes de diciembre en el que murieron 132 menores, cuando el Gobierno criminal paquistaní endureció las medidas antiterroristas, sobre todo la pena de muerte para los reos que se encuentran en el corredor, acusados de delitos que no han admitido recurso.



Entre los 8.000 prisioneros que el Gobierno de Pakistán prevé ejecutar en los próximos días se encuentra Asia Bibi, cristiana acusada de blasfemar contra Mahoma en 2009.


Un presunto delito que nunca ha podido probarse, lo que indica a las claras que, probablemente, nunca se cometió.



Hace apenas unos días, un doble atentado en dos iglesias de Lahore mató a 15 cristianos e hirió de gravedad a 75. El Papa ha condenado ya el genocidio que "el mundo trata de esconder".
Condena papal



"Son iglesias cristianas. Nuestros hermanos pierden la vida porque son cristianos", se lamentaba el Papa Francisco este lunes tras conocer estas muertes de cristianos, sólo por ir a misa.






Sin posibilidad de huir, algunos de ellos murieron en el interior de la iglesia cuando se inmolaba un terrorista del grupo Jamaar Ul-Ahrar; otros perdían la vida en la puerta de otra iglesia del mismo pueblo, atacada simultáneamente en un doble atentado.





Son otras 15 vidas perdidas y 75 heridos de gravedad en un genocidio que, según el Pontífice, "el mundo trata de esconder".



En Pakistán, como en otras regiones de Oriente Medio como Irak o Siria, las minorías religiosas -entre las que se encuentra la cristiana- son ciudadanos de segunda.



A la persecución que sufren por parte del Estado Islámico en Irak y Siria se une la que perpetran las escisiones del grupo terrorista talibán, como Jamaar Ul-Ahrar, que operan en el país contra todo aquel que "no implante el régimen islámico".






En esta ocasión, dos terroristas eligieron un par de iglesias de Lahore, una ciudad paquistaní en la que residen 30.000 cristianos y en donde los vendedores ofrecen rosarios e imágenes de la Virgen y Jesucristo en sus calles polvorientas, para inmolarse en nombre de Alá.






Los relatos de algunos testigos eran, sencillamente, escalofriantes:

'No había seguridad en la iglesia, nuestra propia gente les paró en la entrada.

Desde la azotea de mi casa vi trozos de carne, piernas y brazos volar por los aires.


Mi hermano Sadiq Masih estaba dentro de la iglesia, pero está a salvo', contaba un vecino que presenció la escena.






Poco después de que se produjesen las explosiones, una turba quemó vivos en el área a dos jóvenes sospechosos de haber participado en el atentado.


"No tenemos suficiente seguridad en nuestras iglesias. Exigimos que se nos de la seguridad y se arreste a quienes nos atacaron", manifestó el secretario del Arzobispado de Lahore, Mushtaq Ghulam.











Fuente



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