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Paracaidistas sobre Sicilia (Operación Husky)





Paracaidistas sobre Sicilia (Operación Husky)


Mapa de las tropas aliadas desplegadas


En los planes para la invasión de Sicilia (Operación Husky), se confió parael asalto aéreo a la 505 brigada de paracaidistas de la 82 DivisiónAerotransportada americana para saltar antes del ataque por vía marítima delSéptimo Ejército estadounidense del General Patton; los paracaidistas debíanapoderarse de las tierras altas que seextendían detrás de la playas a invadir, en la costa Sudoccidental de Sicilia,con el fin de resguardar a las playas frente a cualquier contrataque. La Primera brigada de desembarco aéreollegaría en planeadores a la costa sudoriental, para ocupar mas allá de lasplayas un puente llamado Ponte grande, cerca del puerto de Siracusa, ayudar aapoderarse del puerto y silenciar una batería costera.

Este asalto aerotransportado, que sería el mayor hasta el momento realizadopor los aliados, tropezó desde sus comienzos con factores adversos. Los pilotosamericanos de las Alas 51 y 52 de transporte de Tropas, que iban a volar conlas tropas y a remolcar a la mayoría de los planeadores británicos carecíancasi en absoluto de experiencia en vuelos nocturnos, y la ruta señalada, en unesfuerzo por apartarla de la artillería antiaérea de la flota que transportaba a las fuerzas dedesembarco marítimo, era muy complicada y exigía tres cambios agudos de rumbodurante el vuelo nocturno sobre el mar.

Airspeed Horsa, muy utilizado sobre Sicilia, el día D, y en la Operación Market sobre Arnhen. El fuselaje podía partirse en dos partes, con bisagras, a fin de permitir la fácil descarga. Envergadura 25 metros, Longitud: 16 m; tripulación: 2; carga: 29 soldados o un obús de 75mm


La infantería inglesa de planeadores fue la primera en levantar el vuelodesde los aeródromos de Túnez, en la tarde del 9 de Julio (Operación Ladbroke) 2075 hombre de la Primera Brigada de desembarco aéreo británico despegó desde Kairouan en 144 planeadores Airspeed Horsa y Waco CG-4A (Hadrian) pilotados por hombres del Primer Regimiento de Pilotos de Planeadores y remolcados por Armstrong Whitworth Albermal y Handley Page Halifax de los Squadrons ns. 296 y 296, y por cerca de 100 Douglas C-47 Sky trains, de la 51 Ala de transporte norteamericana.

Siete de los 144 planeadores no llegarían ni siquiera a atravesar la línea costera africana, y una vez sobre el Mediterráneo, aviones y planeadores encontraron vientos huracanados con mar picado. Algunos escuadrones fueron desplazados por elviento hacia el este de la ruta marcada, mientras que otros procedentes de la retaguardia alcanzaron a las agrupaciones que le precedían. Era una noche sin luna y un obstinado viento procedente de la costa de cabp Pessaro hasta la zona de descenso, anuló la labor de los navegantes, quienes no pudieron dar un informe preciso. Soltados con precipitación, 69 planeadores "aterrizaron" en el mar, mientras que otros 59 erna esparcidos en un área de 40 km, desde cabo Pessaro a Cabo Murro di Porco.

Un Armstrong Whitworth Albemarle remolcando a un planeador Horsa


Aún así, el 90% delos aviones lograron llegar al extremo Sudoriental de Sicilia, desde dondeviraron hacia el Nordeste, con un cruso en zigzag a la búsqueda del lugar de la costa, en Siracusa, dondesoltar a los planeadores. Esta fase del viaje fue iniciada por un total de 115 aviones que transportaban 1200 hombres, pero fueron pocos los que consiguieron encontrar el lugar señalado para soltar a los planeadores. Solo 54 planeadores tomaron tierra en Sicilia, de los que solo 12 lo hicieron sobre la zona o cercadel lugar previsto; el resto cayeron en el mar, con una pérdida de 252 hombres.

De os que sobrevivieron a la hecatombe, no llegaron al centenar los quepudieron ponerse en marcha hacia el objetivo de Ponte Grande; pero a pesar de su escaso número lograron apoderarse del puente. Aunque las tropas italianas superaron en cantidad, derrotaron a los asaltantes, ni siquiera pensaron en destruir el puente; cuando los soldados ingleses llegaron por mar avanzaronhasta el lugar aquella misma tarde, el puente estaba aún intacto y volvió amanos británicas. Otro grupo reducido de soldados aerotransportados logró conéxito imponerse a la batería costera que era también de los primeros objetivos.

Planeador británico Airspeed Horsa, utilizados por la británicos para capturar diversos objetivos alrededor de Siracusa (Ponte grande y batería costera)


Lanzamiento Norteamericano

Mientras tanto, los norteamericanos lanzaban a su 505 Regimiento de Paracaidista de la 82 División Aerotransportada, corriendo una suerte similar: los 226 C-47 de la 52 Ala deTransporte de Tropas cometieron los mismos errores de navegación, saltando los paracaidistas al azar, en el área comprendida ente Gela y Siracusa, tras perdersu trayectoria los aviones a causa de los vientos huracanados (dos volvieron aÁfrica, y otro se estrelló en el mar), y sobrevolar la propia flota dei nvasión, a las cuales tuvieron que agradecer que esta no disparase suartillería antiaérea, ya que se esperaba el ataque de la aviación italiana yalemana.

Una vez que la mayoría de losaviones cruzaron la costa de Sicilia, el fuego antiaéreo italiano y a alemán dispersó aún más las formaciones y, por otro lado, la preparación artilleranaval produjo una enorme nube de polvo que ocultó los puntos de referencia sobreel suelo. Los 4400 paracaidistas que se lanzaron lo hicieron de manera dispersa sobre el Sudeste Siciliano. Un solo batallón completo logró llegar al objetivo, pero a más de 30 kilómetros delobjetivo asignado.

Paracaidistas del 505 regimiento descargando un obús de 75 mm


Al tocar tierra, los hombres seencontraron en una región extraña, nada parecida a la a la de los mapas yfotografías que habían estudiado, su jefe. El coronel Jim Gavin, ni siquiera estaba seguro de encontrarse en Sicilia.

A los paracaidistas, reunidos engrupos reducidos, no les quedó otra opción sino de seguir la vieja regla deavanzar hacia donde los cañonestronaban, de este modo, casi todos se desplazaron hacia las playas invadidasdel Séptimo Ejército, enfrentándose en su camino a pequeños destacamentos italianos y alemanes, creando gran confusión entre estos respecto a losverdaderos objetivos de los lanzamientos aerotransportados.. Solamente 200 hombres cayeron en el objetivo marcado, el de las tierras altas que respaldabana las playas a invadir, cuya posesión podía condicionar el éxito o fracasofrente al contraataque enemigo.

Paracaidistas norteamericanos por un camino en siciliano


A pesar del escaso número, estos pequeños grupos lograron retrasar el ataque de la infantería italiana hasta después del desembarco marítimo y de la llegada de un batallón asaltante a lasalturas cercanas; dicho batallón pudo entonces detener a la infantería alemanaque atacó posteriormente las colinas, y para rechazar a los carros de combatealemanes dudó en solicitar el fuego de las baterías navales.

El segundo día,los alemanes consiguieron rebasar las colinas y estuvieron a punto de arrojaral mar algunas unidades americanas, pero la llegad de carros y artilleríapropios sostuvo y detuvo el contraataque alemán. En todo caso, y a pesar deléxito provisional, la cabeza de puente era tan inestable que su comandante enjefe, el teniente general George S. Patton, pidió que le enviaran refuerzosaerotransportados la segunda noche, el 11 de junio.

Planeador WACO CG-4 Hadrian, el principal de las fuerzas aerotransportadas americanas, capaz de ser remolcado a una velocidad de 200 Km/h y de transportar a 13 soldadoscompletamente equipados. Envergadura 24 m, longitud 14 metros


Aunque los barcos fondeados frente a las costas y las baterías antiaéreas instaladas en las playas fueron alertados de que los transportes C-47 iban a pasar hacia medianoche, en vuelo bajo y lento, nada pudo impedir la catástrofe que se avecinaba; después de dos días críticos en la cabeza de puente, las tropas desembarcadas estaban nerviosas (por los ataques aéreos del Eje en el día anterior) y los marinos que las cubrían sospechaban de todo avión.

Los aviones que transportaban a los 2000 paracaidistas volaban entre la inestable tranquilidad creada por la reciente incursión aérea alemana sobre los buques aliados, La primera oleada sobrevoló el sector sin provocar ningún incidente, pero cuando las siguientes se acercaban, una ametralladora solitaria se dejó oír; esta señal puso en funcionamiento a casi todas las armas antiaérea en la playa y en los buques. De los 144 aviones que salieron de Túnez, 23 se perdieron y 37 sufrieron graves daños; murieron 81 hombres, 16 desaparecieron y 132 resultaron heridos.

Mapa del avance aliado sobre Sicilia


Dos noches después, las tropas de la Primera Brigada paracaidista inglesa volaron a Sicilia en transportes pilotados por pilotos americanos, con la misión de apoderarse de un puente y de acelerar el ritmo del avance británico hacia Catania. De nuevo la artillería antiaérea de la flota Aliada volvió a abrir fuego contra ellos, derribando dos aviones y obligando a nueve a regresar. El resto fue dispersado y al ser posteriormente hostigados por la artillería alemana, terminó desaparecer el poco orden que todavía mantenían; otros 10 aviones tuvieron que regresar y 37 envueltos en llamas se precipitaron sobre el mar.

Los pilotos de los aviones aún capaces de volar no pudieron hacer otra cosa que dejar caer a los paracaidistas o soltar los planeadores en el momento y sobre el lugar que pudieron. De los 1900 hombres transportados, solamente unos 200 llegaron al puente, donde descubrieron que caían sobre un batallón enemigo. El pequeño grupo de asaltantes ingleses logó sin embargo apoderarse del puente, o al menos, protegerlo con su fuego hasta la llegada de la infantería británica.

El planeador Horsa ademas de las tropas era capaz de transportar un Jeep


A pesar de la tragedia ocurrida, los alemanes salieron bien impresionados por la operación aerotransportada aliada. Kurt Student la estimó como “decisiva” , y después de la guerra escribió: “ Si no hubiera sido por las fuerzas aerotransportadas aliadas, que impidieron la llegada de la División Panzer Hermann Goering, esta habría arrojado al mar con facilidad a las tropas desembarcadas en la cabeza de puente en la playa”. En realidad, Student exageraba bastante: La Division Panzer jamás amenazó seriamente a la cabeza de puente Aliada, nunca inquietó a las posiciones británicas y tan solo causó seria preocupación a una de las tres cabezas de puente americanas.

Los resultados obtenidos causaron una profunda impresión en Hitler, quien comenzó a preguntarse si fue o n acertada su decisión anterior de menospreciar tan radicalmente la potencia de las fuerzas aerotransportadas, después de Creta.

Un planeador Waco siendo remolcado


Pero los jefes aliados esperaban más de sus selectas fuerzas aerotransportadas. El final de esta clase de operaciones en Sicilia hizo que más de un comandante Aliado, en especial americano, dudara de las posibilidades de los asaltos aerotransportados de gran envergadura.


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