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Paro docente en San Luis- Reflexiones.

El reclamo tiene estrecha relación con la familia, con el pan y la mesa del docente.

Como la lenta digestión de una boa, como el prologando embarazo de un paquidermo… así han sido los tiempos de nuestra paciencia. Hoy, la boa ha digerido y el paquidermo ha dado a luz… Han pasado 6 años desde que salimos a la calle con un reclamo conjunto. Los motivos no son los mismos. En aquella oportunidad, sin Ley que nos protegiera, con Juntas de Clasificación intervenidas, llevábamos una década sin nombramientos de maestros especiales, supervisores, preceptores, bibliotecarios… y como burla final… intervinieron las escuelas: ¡Directores de carrera desplazados por punteros!.

Ya entonces los salarios eran magros, pero el docente no reclamó en esa oportunidad por ellos. Aquél fue mucho más que un reclamo sectorial, fue la defensa de la escuela pública, de la carrera docente. No se conformó a todo el mundo. Se depositaron sobre nuestras espaldas expectativas de todo tipo, se sumaron a nuestra lucha otras carencias, otros reclamos que solo pueden ser satisfechos con el voto responsable o con la militancia desde un partido político.

El actual reclamo tiene estrecha relación con la familia, con el pan y la mesa del docente, con los recursos indispensables para una supervivencia digna.

Los salarios han quedado:

TAN DEPRIMIDOS que desaparecen en un suspiro de supermercado.

TAN INJUSTAMENTE LIQUIDADOS que no respetan antigüedad, ni zona, ni doble cargo.

TAN ULTRAJANTES que el salario por hijo es infinitamente menor al percibido en el resto del país.

TAN POCO SOLIDARIOS que se pretende considerar al crédito fiscal un aumento salarial, sabiendo que nada de ese supuesto beneficio llegará a los jubilados, tampoco incidirá en la antigüedad ni en la asignación por zona, ni podrá ser gastado en los productos de la inalcanzable canasta familiar.

Mal acostumbrados, los mandatarios se ofenden ante el reclamo:

¿Por qué pretenden trabajar en dos cargos? Dicen, los mismos empleadores que firmaron los decretos de designación para acceder, tal como lo permite la ley, al cargo que ahora cuestionan. Lejos están de explicar por qué se quedan con la mitad de lo que el docente debiera cobrar.

¡No hablemos de dinero, hablemos de calidad educativa!. Dicen, como aquel que habiéndole dado sólo pan duro al cocinero pretende que éste, con ese ingrediente, le prepare un coctel de camarones.

¡Día no trabajado es día descontado! Dicen quienes negocian o castigan con el quórum en todos los cuerpos que integran. Quienes viven de eternas vacaciones con el salario que pagamos, con viáticos desmedidos, con partidas que no deben justificar.

Con estupor asistimos diariamente a la hipocresía del doble discurso. En sus disputas con el Gobierno Nacional, nuestros funcionarios se llaman a sí mismos esclavos de la ley (la misma que aquí no respetan), se oponen a los recortes móviles al sector agropecuario mientras aplican igual estrategia a los salarios docentes.

Dentro de la provincia, para los reclamos de salud, educación, seguridad, argumentan falta de fondos, hablan del dinero que supuestamente les debe la Nación, declaran la emergencia económica… Mientras esto sucede, un arquitecto nocturno y extravagante, construye jardines colgantes, pirámides, cabildos; un personaje enmascarado almacena toneladas de serpentinas y de papel picado, apila plumas y concheros para el costosísimo carnaval importado y una hechicera prepara ungüentos y afeites para mejorar el aspecto de las marchitas y desvencijadas actrices veteranas que sueñan con ser primeras damas y llevarse junto al premio mayor, algún subsidio, o en su defecto, un crédito que no devolverán jamás.

Colegas, se está reclamando ni más ni menos lo que por Ley corresponde, aquello que en una sociedad justa, interesada verdaderamente en la educación, se otorga naturalmente.

Habiéndose obtenido el pago de un justo salario que permita al docente capacitarse y acceder a los bienes culturales; habiéndose cubierto la totalidad de los cargos; habiéndose equipado a la totalidad de las escuelas y no solo las estratégicamente escogidas; estaremos en condiciones de mejorar la calidad educativa. Pero ésta debe ser una tarea compartida, la docencia con los escasos recursos que cuenta, está haciendo su parte. Ahora es el Estado, garante indelegable, quien debe hacer la suya.

Fuente: http://www.cronicadesanluis.com.ar/cronica/index.php?option=com_content&view=article&id=2989&catid=66&Itemid=115&lang=es
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