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Patakies De Oia





Cuenta la leyenda que estaban todos los ¨ORIXAS¨ danzando en una fiesta y XAPANA estaba mirando por un pequeño agujero de la puerta. OGUM lo vio y le pregunto a su madre -¿Por qué se esconde mi hermano?- A lo que ella respondió -Porque no se quiere mostrar con sus yagas-
Entonces ¨OGUM¨ salio, tomo a su hermano y le hizo con paja de la costa, la vestimenta que lo hace tan característico.
¨XAPANA¨ entro entonces en la fiesta y empezó a danzar con los otros ¨ORIXAS¨. Al verlo estos se corrieron y lo dejaron danzando solo, espiandolo desde sus lugares.




"OIA" al verlo así se fue y danzo junto a él. Levantando un viento ( el Afefe) el cual levanto las pajas de "XAPANA" y lo mostro a sus hermanos de rostro y cuerpo hermoso. Entonces todos sus hermanos fueron y danzaron junto a él.



"XAPANA" en agradecimiento con "OIA" le dio el poder que tiene sobre los ¨MUERTOS¨ por eso se dice que ella danzo con la ¨MUERTE¨ y la venció. Su arma en un "XERIQUE", "EREUXIN" O "EIRU" (que es la crim de caballo, atado a un cabo de hueso o madera) es con lo que ella domina los"EGUNES"


Según otro patakíe de Oiá, hace mucho tiempo vivían en una tribu tres hermanas: Iemaiá, Oshún y Oiá, hijas de Olofín, jefe de la tribu y dios
.


Aunque las hermanas eran muy pobres, eran felices. Iemaiá era la mayor y mantenía a sus dos hermanas pescando en el mar. Oiá era la más pequeña y Oshún la cuidaba, mientras hacia esto también pescaba en el río y recogía piedras, las cuales vendían.



Muy grande era el amor entre las tres hermanas. Un día la tribu fue invadida por tropas enemigas. Oshún no pudo escuchar los gritos de Oiá, a la cual amarraba para que no se perdiera haciendo sus habituales travesuras ya que se encontraba sumergida en el río, ni tampoco la escuchó Iemaiá, la cual estaba muy alejada de la costa. Así, los enemigos se llevaron a Oiá como cautiva.
Cuando Oshún descubrió la pérdida de su hermana querida, enferma de melancolía comenzó a consumirse lentamente. Sin embargo, logró conocer cuanto pedían los enemigos por el rescate de Oiá y poco a poco comenzó a guardar monedas de cobre, hasta que tuvo el dinero suficiente para rescatar a Oiá.




El jefe de la tropa enemiga, quien estaba perdidamente enamorado de Oshún y que conocía la pobreza de ésta, duplicó el precio del rescate mientras se hacían las negociaciones. Oshún se arrodilló, lloró y suplicó, sin embargo el jefe le pidió su virginidad a cambio de la libertad de su hermana. Por el amor que profesaba a Oiá, Oshún accedió. Cuando regresó a la casa con Oiá, le contaron todo a Iemaiá, y la hermana mayor en reconocimiento al gesto generoso de Oshún y para que Oiá no olvidara jamás el sacrificio de su hermana, adornó la cabeza de ésta y sus brazos con monedas de cobre.
Mientras Oiá estaba cautiva, su padre, el dios Olofin había repartido los bienes terrenales entre los habitantes de su tribu:



A Iemaiá la hizo dueña absoluta de los mares


a Oshún, de los ríos




a Ogún, de los metales, y así sucesivamente. Pero como Oiá no estaba presente, no le tocó nada. Oshún imploró a su padre que no la omitiera de su representación terrenal. Olofin, quedó pensativo al percatarse de la justeza de la petición y recordó que sólo quedaba un lugar sin dueño: el cementerio. Oiá aceptó gustosa, y así se convirtió en ama y señora del camposanto.



Es por esto que Oiá tiene herramientas de cobre para mostrar su eterno agradecimiento al sacrificio de Oshún y come a la orilla del río, como recuerdo de su niñez.





Mitos de Oia y Eguns :
Oiá no podía tener hijos y fue a consultar al babalaô. Este le dijo, entonces, que si ofreciera sacrificios, podría tenerlos. Uno de los motivos por los cuales no tenía todavía era porque ella no respetaba su prohibición alimentaria (ebbó), que prohibía comer carne de carnero. El sacrificio sería de 18.000 caracoles de mar (el pago), muchas telas coloridas y carne de carnero.




Con la carne preparó un remedio para que ella lo comiera; y nunca más debería comer de esa carne. En cuanto a las telas, deberían se entregadas como ofrenda. Ella así lo hizo y, tiempo después, dió a luz nueve hijos (número místico de Oyá). De ahí en adelante ella también pasó a ser conocida por el nombre de "Iyá omo mésan", que quiere decir "la madre de nueve hijos" y que se aglutina como "Iyansan".





Hay otra leyenda para explicar el mito de Iansã. En cierta época, las mujeres eran relegadas a un segundo plano en sus relaciones con los hombres. Entonces ellas resolvieron castigar a sus maridos, pero sin ningún criterio o límite, abusando de esta decisión, humillándolos en demasía. Oiá era la líder de las mujeres, que se reunían en el bosque.



Oiá había domado y entrenado un mono marrón llamado ijimerê (en Nigeria). Utilizó para ello una rama de atori (ixã) y lo vestía con una ropa hecha de varias tiras de tela colorida, de modo que nadie veía el mono debajo de las telas. Siguiendo un ritual, mientras Oiá blandía el ixä en el suelo el mono saltaba de un árbol y aparecía de forma alucinante, moviendose como fuera entrenado para hacerlo. De este modo, durante la noche, cuando los hombres pasaban por ahí, las mujeres (que estaban escondidas) hacían aparecer el mono y ellos huían totalmente asustados. Cansados de tanta humillación, los hombres fueron con un babalaô para intentar descubrir lo que estaba sucediendo. A través del jogo de Ifá, y para castigar a las mujeres, el babalaô les cuenta la verdad y les enseña como vencer a las mujeres a través e sacrificios y astucia. Ogum fue el encargado de la misión.



El llegó al lugar de las apariciones antes que las mujeres. Se vistió con varias telas, quedando totalmente cubierto y se escondió. Cuando las mujeres llegaron, apareció súbitamente, corriendo, gritando y blandiendo su espada por los aires. Todas huyeron desesperadas, inclusive Oiá. Desde entonces los hombres dominaron a las mujeres y las expulsaron para siempre del culto de Eggun; hoy, ellos son los únicos autorizados para invocarlo y venerarlo. Pero, aún así, ellos rinden homenaje a Oiá, en su calidad de Igbalé, como creadora del culto de Eggun. Conviene hacer notar que, en el culto, Egum nace en la selva (igbo igbalé). En Brasil, en el ilê awo, él nace en el cuarto de balé, donde son colocadas ofrendas de comidas y realizadas ceremonias a los Eguns. Oiá también es venerada como madre y reina de Eggun, como Oiá Igbalé. Y, como nos explica la leyenda, Oiá, la selva y el mono están intimamente ligados al culto, inclusive en relación a la voz del mono como forma de hablar del Eggun



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