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Pedófilos de EEUU sexualmente inactivos piden ayuda





Pedófilos de EEUU sexualmente inactivos piden ayuda para superar sus tendencias




No son delincuentes, sino ciudadanos de EEUU que reconocen sentir atracción sexual por los menores, aunque nunca la han llevado a la práctica.

Su principal objetivo es evitar que se produzca el abuso sexual; creen que acabar con el estigma social de los pedófilos ayuda a prevenir el abuso.




No están vigilados por la policía. Tampoco levantan sospechas. Viven una vida normal. Los hay solteros, jóvenes, adultos, mayores, casados, solteros... ¡incluso con hijos! Pero son pedófilos, y así se reconocen. Con todas las letras.

Viven con amargura, porque quieren dejar de sentir esa atracción por los menores. Pero no pueden. Tampoco saben cómo. No disponen de ayuda. No saben dónde acudir, en qué terapeuta confiar, qué medicinas tomar. Se sienten atrapados por su enfermedad en una sociedad que no les ofrece más escape que el silencio. “Desearía tener un cerebro que funcionase con normalidad”, confiesa uno de ellos.

Eso sí: nunca han abusado de un niño. Por eso se sienten, como indica el nombre de su asociación “pedófilos virtuosos”. Y explican: “No nos llamamos virtuosos porque seamos mejores que los demás, sino porque no somos peores”.




"La gente no elige sentirse atraída por hombres, mujeres... o niños"


Según explica el Dr. Ray Blanchard, profesor de psiquiatría de la Universidad de Toronto, “la gente no elige sentirse atraída por niños o adultos como tampoco nadie elige sentirse atraído por hombres o mujeres”.

No todos los pedófilos son abusadores de niños, ni todos los abusadores de niños son pedófilos, puntualiza este experto. “Los abusadores se definen por sus actos; los pedófilos por sus deseos. Ellos no pueden ser culpados por lo que sienten; más bien se les debe reconocer el autocontrol al que deben someterse para comportarse éticamente”.


La asociación “Pedófilos virtuosos” fue creada en Estados Unidos para apoyar las personas que sufren esta parafilia. Ayudan a luchar y vencer a esos instintos criminales, no sin enorme sufrimiento. Así lo refleja un testimonio que aparece en su página web.

“Soy un joven de 20 años que ha estado intentando superar la atracción a chicas jóvenes desde que tenía 13. Las mujeres no me interesan. Desearía con toda mi alma tener un cerebro que funcionase con normalidad. Sé que no puedo actuar conforme lo que siento, pero necesita hablar con un especialista porque no creo que pueda superarlo esto solo. Pero si hablo con un terapeuta podría denunciarme, porque le tengo que hablar de mi atracción hacia chicas jóvenes. No sé si él podría o no, e incluso no sé cómo conseguir más información. Tampoco puedo hablar con mis amistades del problema que tengo. Pienso mucho en suicidarme”.

Según los impulsores de la web, éste es sólo un ejemplo de los muchos testimonios angustiados que les llegan. Recuerdan que hay un gran número de pedófilos que viven su condición en secreto, y que muy pocos tienen noticia de su existencia. Pero no pueden hablar de ello, porque admitir esta condición “es invitar a la sospecha, el odio y el ostracismo social”.







Están fallando las leyes


Los reclamos de estos pedófilos no siempre caen en el olvido. Margo Kaplan, profesor de Derecho en la Universidad de Rutgers, escribió un artículo en el New York Times de este lunes titulado “La pedofilia es un desorden, no un crimen”. En él denuncia que las leyes norteamericanas (y por extensión las de otros países con códigos penales similares) “están fallando a los pedófilos y, en consecuencia, ignorando las oportunidades para prevenir el abuso de niños”.

Kaplan, experto en leyes criminales y en derechos humanos, critica que las leyes ignoren el fenómeno de la pedofilia hasta la comisión del delito sexual, y que enfaticen más el castigo que la prevención. “Parte de este fallo parte de la concepción equivocada de que la pedofilia es lo mismo que molestar a los niños. Pero una persona puede ser pedófila y nunca obrar en consecuencia. (...) La pedofilia es un estado, no un acto”.

El psiquiatra español José Carlos Fuertes, experto en medicina legal y forense, coincide con Kaplan. “Hablamos de una enfermedad mental, un trastorno de la sexualidad. Los pedófilos son, en primer lugar, enfermos psíquicos”.




Como tales enfermos, manifiestan distintos niveles de gravedad. Cuando la pedofilia va acompañada de otros trastornos de la personalidad en individuos muy irritables, narcisistas o depresivos, el control resulta mucho más difícil. Pero no imposible, ni mucho menos.

“Casi todos los pedófilos tienen severas dificultades para autocontrolarse. Pero bien es verdad que se pueden tratar. Yo he tenido varios pacientes con este problema. A unos les basta con una psicoterapia sencilla; otros necesitan fármacos… pero se pueden recuperar y llevar una vida normal sin peligro para nadie”, asegura el doctor Fuertes.

¿Y qué ocurre con personajes como el pederasta de Ciudad Lineal? En opinión de este especialista, se trata de casos muy extraños, donde la pedofilia se junta con una personalidad psicópata, narcisista e impulsiva, que empeora con el uso de anabolizantes.




Capaces de resistir la tentación


En sintonía con lo que afirman Kaplan y Fuertes, Los “pedófilos virtuosos” dejan claro que, aunque no hayan escogido la atracción que sienten hacia los niños, y no pueden hacer que ésta desaparezca, son capaces de resistir la tentación. Es una de las razones por las que quieren darse a conocer.

“Muchos de nosotros no representamos ningún problema para los niños en absoluto. Sin embargo, somos objeto de desprecio por tener una atracción sexual que no elegimos, que no podemos cambiar, pero que resistimos con éxito”.

El aislamiento social acarrea graves consecuencias. Muchos de estos pedófilos ‘inactivos’ caen en la depresión ante la imposibilidad de encauzar sus tendencias; a veces incluso se suicidan.

Paradójicamente, el rechazo social aumenta el riesgo de los niños porque los pedófilos se asustan todavía más ante la idea de reconocer sus desviaciones sexuales frente a un terapeuta. “Viviríamos una vida mucho más feliz y productiva si nos pudiéramos mostrar ante la gente no como monstruos sino como seres humanos con una desafortunada carga que soportar”, aseguran.

La web advierte de que las leyes obligan a los profesionales, en ciertos territorios de EEUU, a desvelar los nombres de quienes hayan confesado en consulta su atracción por los niños. Así deben hacerlo si consideran que el paciente puede ser peligroso para los niños. Por eso recomiendan consultar anónimamente por teléfono las condiciones legales de la consulta antes de concertar una cita o revelar la identidad.




Consejos para pedófilos


Los pedófilos virtuosos remarcan que el objetivo principal de su asociación es evitar el abuso sexual de los menores. Para eso ofrecen una serie de recomendaciones. Una son generales, destinadas a todo público, y otras son específicas para los que padecen la parafilia.

Para todo el mundo:


1)"Si usted tiene noticia de que un niño puede estar en peligro, llame a la policía inmediatamente".


2)"No olvide que los pedófilos no escogen su orientación sexual, y que hay muchos de ellos que nunca han tenido un contacto sexual con niños; despreciarlos es injusto e inútil".


3)"Cualquier persona que se relaciona con pedófilos, especialmente los terapeutas, nos ven como personas que sufren dolor en sus vidas, no como potenciales delincuentes sexuales. Nos ayudan no sólo a cumplir la ley, sino a llevar vidas felices".

Para los pedófilos:


1)"Evite estar solo con niños que les resulten atractivos; así evitará la tentación. Y en cualquier caso, NUNCA TENGA CONTACTO SEXUAL CON UN NIÑO".

2)"Participe en el grupo de discusión de la asociación".

3)"Busque un terapeuta competente si usted considera que debería recibir ayuda de un profesional de la atención mental".



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