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Perimeter: la máquina capaz de destruir el mundo aún está



Perimeter: la máquina soviética capaz de destruir el mundo aún está en operación





Los que recuerdan la satírica comedia nuclear de Stanley Kubrick Dr. Stangelove (o cómo aprendí a amar la bomba) seguramente estarán familiarizados con el tema de una máquina capaz de destruir el mundo (la doomsday machine), es parte de la iconografía paranoica del estira y afloje de la guerra fría. En esta película de 1963 un general estadounidense lanza un impulsivo y accidentado ataque a la Unión Soviética, justo en el momento en el que el embajador soviético anuncia que han encendido una máquina programada para responder a un ataque nuclear destruyendo al planeta. De esta forma generando un Armageddon donde destuir al otro es destruirse a sí mismo.

Esta es la mejor inspiración de una máquina apocalíptica, ser un preventivo, una fuerza equilibrante que haga vacilar con su amenaza invisible al otro antes de apretar el botón; y en el peor de los casos, pues es simplemente una especie de hipergoismo infantil en el que el que perdió simplemente destruye la cancha para que nadie más pueda jugar.

Como suele suceder, la ficción de Kubrick se materializó en la máquina apocalíptica Perimeter, construida en 1984, apodada “la mano de la muerte” (Mertvaya Ruka) y la cual, según reveló el coronel ruso Valery Yarynich a un periodista de Wired, sigue operando. Como si en la inteligencia del mundo de las máquinas aún vivieramos en los 80s, anacrónicamente sujetos a conflictos soterrados, que podrían brotar en una cortina de tiempo y aniquilar la vida en el planeta.

La máquina Perimeter fue construida como respuesta al anunció de Ronald Reagan de que Estados Unidos estaría desarrollando un escudo de rayos laser y armas nucleares en el espacio (apodado, para más metaficción en esta narrativa, Star Wars).

Para que el sistema del Perimeter funcione un oficial de alto rango la debe de encender. Una vez encendida la máquina intenta determinar si tierra soviética (suponemos que ahora rusa) ha sufrido un ataque nuclear a través de unos sensores que miden la radiación, la presión aérea y vibraciones sísmicas. En el caso de que determine que así sea, el sistema checa si existe comunicación con el cuarto de guerra (war room), si existiera comunicación con los altos mandos de la milicia entonces la máquina asumiría que todavía habría comandos calificados para ordenar un contraataque y se apagaría. Pero en el caso de que la línea de comunicación estuviera muerta, entonces la máquina entraría en fase apocalipsis transfiriendo automáticamente autoridad de lanzar un ataque a quién sea que la estuviera operando dentro de su bunker aislado, sobrepasando todas las líneas de mando.






En ese momento el contraataque iniciaría desplegando una serie de mísiles protegidos en stilos diseñados para soportar los pulsos electromagnéticos de una explosión nuclear. Después de lanzar estos mísiles, la máquina se intentaría comunicar con las armas que hayan sobrevivido al ataque para producir un ataque masivo. En este punto las máquinas ya habrían tomado el mundo y estarían por destruirlo.

Según Nicholas Thompson de Wired, la máquina apocalíptica soviética fue construida justamente para desalentar un ataque de proporciones irreversibles. Para que, en el caso de que los radares soviéticos detectaran lo que les pudiera parecer como un ataque nuclear estadounidense, tuvieran tiempo de analizar la señal y esperar el contraataque, sabiendo que tenían un respaldo.




En los tiempos de la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos aseguraron sus fronteras con sistemas automatizados para poder responder a un ataque nuclear imprevisto. Imagine algunos medios de aniquilación global, como por ejemplo “Skynet” de las películas Teminator.

“La Unión Soviética elaboraba un proyecto con el nombre de 'La mano muerta'. Algunos de los misiles nucleares de él podían ser lanzados por un canal de radio o por orden de un sistema de mando en el caso de que el país estuviera expuesto a un ataque nuclear y el Comandante en Jefe fuera incapaz de tomar una decisión”, afirma el profesor Petr Belov, Doctor en Ingeniería.

“La mano muerta” utilizaba un sistema de sensores que medían la actividad sísmica y el nivel de radiación para detectar un ataque nuclear por sorpresa. Era capaz de lanzar un arsenal nuclear sin que nadie apretara el famoso “botón rojo”. De este modo la URSS podía contraatacar, incluso aunque fuera cortada la comunicación con el Kremlin.

“Es necesario tener un sistema que automáticamente pueda activarse al instante después del primer ataque del adversario. La existencia de tal sistema le da a entender al enemigo que incluso si logra destruir nuestros centros de mando y privarnos de la posibilidad de tomar decisiones, habrá algunos medios automatizados para lanzar el resto de los misiles como contraataque”, dice Leonid Ivashov, General Coronel.



Los Estados Unidos también tenían una contramedida secreta de nombre clave “El espejo”. En ésta durante tres décadas equipos de aviones se relevaban uno a otro en el aire para intentar descubrir restos de las explosiones nucleares si el mando terrestre se perdiera durante un ataque. La mayor diferencia entre “La mano muerta” y “El espejo” radica en que los estadounidenses confiaban en seres humanos para dar la señal de alarma. Cuando terminó la Guerra Fría el sistema se cerró, sin embargo, corren rumores de que la versión soviética sigue vigente. Los pocos que pueden saberlo hablan de manera muy cautelosa.

“No puedo comentar porque no estoy informado sobre su situación actual”, responde Leonid Ivashov.

Sin embargo, con el declive del tratado sobre la no proliferación de armas nucleares todos los países empiezan a hablar sobre la posibilidad de golpes bajos puesto que el avance del nuevo tratado probablemente será obstaculizado por los planes de los EE. UU. de construir un escudo antimisiles. Este sería un hecho que rompería el equilibrio internacional concediendo a ese país una injusta ventaja.

“Lo único que puedo añadir es que la siguiente reducción de los arsenales nucleares es muy importante tanto para Rusia y EE. UU. como para el resto del mundo, de manera de impedir que su destino dependa de algún régimen político”, subraya Serguéi Lavrov, Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia.

Y quién sabe, si se firma el tratado y continúa el desarme nuclear es probable que el destino del mundo ya no dependa de ninguna “mano muerta”...





Las cuatro condiciones para el 'Armagedón'
Antes de poner en marcha el algoritmo de ataque de respuesta, el Perímetr debe cumplir cuatro condiciones.

Lo primero que comprueba es la veracidad de un ataque nuclear contra Rusia. Luego chequea la existencia de comunicación con el Estado Mayor General. Si el Mando Militar no responde, el Perímetr lanza una señal al Kazbek ('maletín nuclear'). De responder el Kazbek, el sistema delega el poder de tomar decisiones al oficial de mayor rango en el puesto de mando. Y solo en caso de que reciba la orden de este último, o no reciba ningún tipo de comunicación, comienza a actuar.

Sin embargo, hay veces que el sistema puede actuar sin recurrir al máximo mando militar del país (Kazbek). Al descubrir, por ejemplo, múltiples fuentes puntuales de radiación electromagnética intensa e ionizante y compararlas con los datos sobre movimientos sísmicos en lugares con las mismas coordenadas, el sistema llega a la conclusión de que se trata de un ataque nuclear a gran escala. En este caso el Perímetr puede dar la señal de ataque incluso sin la autorización del Kazbek.
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