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pirateria: historia y mitos





La historia de la piratería se remonta al inicio propio de la navegación marítima y consiste en el saqueo por parte de una embarcación de otra con el propósito de robar su carga, exigir rescate por los pasajeros, convertir a éstos en esclavos y/o apoderarse de la nave misma.

Con el término pirata se englobaba a un conjunto de marinos que robaban por cuenta propia en el mar o en las zonas costeras. Dado que no tenían que rendir cuentas a nadie no contaban con la protección de ningún país y eran perseguidos por todos aquellos estados cuyos barcos habían sido atacados, o veían amenazado su comercio marítimo regular. La bandera negra (o roja) que enarbolaban era el símbolo de su libertad y como oposición a los pabellones nacionales.

Los piratas eran considerados mercenarios experimentados en la lucha cuerpo a cuerpo y aprovechaban la superioridad numérica de sus tripulaciones y la velocidad de sus barcos para apoderarse de barcos de carga, con escasa tripulación y sin experiencia en las armas. Asediaban y destruían el velamen del barco acosado, lo que impedía su capacidad de maniobrar y huida. A continuación, lo abordaban y de una forma generalmente sangrienta se hacían con la victoria. Conseguían grandes botines por la venta de todo aquello de valor capturado: el buque, piezas de artillería, esclavos, así como por los rescates de los pasajeros.




El famoso pirata Edward Teach, Barbanegra, medía 1’95 m, poseía una larga barba que enlazaba a las cejas con bucles y trenzas unidos mediante lazos de colores. Para amedrentar a sus adversarios montaba colosales espectáculos de luces y fuegos, encendía mechas de cañón que estaban pegadas a su sombrero para crear una nube de humo alrededor de su cara y aparecía en medio del combate con al menos 6 pistolas atravesadas en su pecho y un sable de más de metro y medio.



El pirata más exitoso de la época dorada de los piratas fue Bartholomew Roberts, Black bart, llegó a capturar 470 navíos a bordo de su barco Fortuna. Anne Bonny y Mary Read fueron dos mujeres piratas respetadas por su fiereza que combatieron bajo el amparo de John “Calico Jack” Rackham.


Corsarios
El corsario, por el contrario, aceptaba las leyes e instrucciones de su monarca y ofrecía una fianza como garantía de dicho acuerdo. La patente real que se le entregaba, legalizaba su misión por lo que su participación en la guerra no podría ser considerada ni como un caso de piratería, ni como un acto de guerra privada.



Los corsarios eran particulares que fletaban y armaban barcos para alterar el tráfico marítimo de los países enemigos al gobierno que servían, mediante una actividad similar a la de los piratas. Éstos particulares recuperaban la inversión con el botín conseguido (barcos y villas capturadas, rescates por pasajeros, venta de esclavos capturados, etc.) Una parte de este botín se la llevaba a la Nación que le otorgaba la patente, a cambio de su protección y de poder utilizar sus puertos. Este tipo de piratería fue utilizado por naciones adversarias para desgastar y entorpecer la expansión territorial, al tener que vigilar sus propias costas y la de las colonias.



Francis Drake fue, además de corsario inglés, explorador, comerciante de esclavos, político y vicealmirante de la Marina Real Británica. Dirigió numerosas expediciones navales contra los intereses españoles en la península ibérica y en las Indias, siendo nombrado caballero por la reina Isabel I en recompensa por sus servicios a la corona inglesa.




Jeireddín Barbarossa, junto con su predecesor y hermano Aruj, fundó una organización pirata que llevó a los magrebíes a alcanzar gran poder sobre el comercio del Mediterráneo. Se convirtió en una verdadera pesadilla para el Imperio español de la época y buena parte de la Europa cristiana.

Bucaneros
Los bucaneros eran en un principio cazadores que vendían carne ahumada a los barcos en la parte desabitada de la isla La Española (actual Haití y República Dominicana) durante los siglos XVII y XVIII. Como consecuencia de su abandono por parte de los españoles, el ganado había proliferado por ausencia de depredadores naturales y se cazaban fácilmente. La carne era asada y ahumada a la vez con madera verde mediante un ingenio que llamaban barbacoa. Dada la merma rentabilidad de este negocio y sus vínculos con la piratería hicieron que muchos se convirtieran.

El bucanero más famoso fue Henry Morgan, quien congregó a unos dos mil bucaneros y 40 barcos para asaltar y saquear la ciudad de Panamá. Inglaterra le recompensó nombrándole Caballero y Gobernador de Jamaica.

Filibusteros




Los filibusteros eran piratas, que aprovechando el declive del Imperio Español en el siglo XVII, subyugaron el mar de las Antillas. Dado el gran número de islas que se encontraban en estos mares, los filibusteros aguardaban escondidos el paso de galeones cargados de riquezas provenientes de las indias para su abordaje.

Mitos Piratas



La bandera que utilizaban comenzó siendo roja ya que con ello se simbolizaba el derramamiento de sangre lo que estimulaba la rendición de sus victimas por el miedo y la intimidación que ello suponía. Este color fue remplazado por el negro, símbolo de la muerte (tradicionalmente las banderas negras eran izadas como advertencia a las otras naves de plagas a bordo). La calavera y los huesos cruzados enfatizaban la simbología de muerte y destrucción.

La piratería era violenta y algunos piratas tapaban el hueco dejado por la pérdida de un ojo con un parche. También se creó el mito de que se tapaban un ojo para ajustar su sensibilidad a la oscuridad como preparación a la batalla dado que se adentraban en el interior de los oscuros camarotes. Ello demostraba su infalibilidad.

Aunque la historia de las prótesis para miembros amputados (era la mejor forma de evitar la gangrena) se remonta al 300 D.C., la asociación del garfio con los piratas surgió probablemente de la novela “Peter Pan”, con el Capitán Garfio. El mito de la pata de palo surgió de un malentendido de la novela “La isla del tesoro”. En ella, el pirata Long John Silver usa una muleta de madera porque le amputaron una pierna a la altura de la rodilla, pero no se dice en ningún momento que llevara una pata de palo.

El ron es tradicionalmente la bebida que se asocia a los piratas porque era la bebida más económica producida en el Caribe. El motivo de su uso es que el agua se estropeaba al poco tiempo y se le añadía ron para desinfectarla y para que supiese mejor. El vino y la cerveza también eran consumidos y en ocasiones de una forma descontrolada por lo que en ocasiones fueron derrotados fácilmente al no poder tenerse en pie.

El pirata de La isla del Tesoro es la fuente de casi todos los clichés acerca de los piratas, como el parche del ojo o el loro como mascota. Sin embargo, los pendientes de aro si eran utilizados por los piratas porque pensaban que llevarlos mejoraba la visión y la puntería.

Temían a las sirenas, como augurio de mala suerte. Los científicos creen que se confundían al avistar los manatíes, unos mamíferos marinos herbívoros que habitan aguas costeras de baja profundidad. Al verse atraídos, fruto de su superstición, dirigían sus barcos hacia las rocas, haciendo que éstos encallasen.


Colón fue un pirata catalán que ocultó su identidad ante todos

Un documental revela detalles impensados de la historia oficial. Cristóbal Colón combatió al mismo rey que financió su viaje al nuevo mundo, sin que éste supiera la verdadera identidad del "falso genovés"




Antes de que la contemplación de un huevo le trajera ideas revolucionarias como que la tierra era redonda, Cristóbal Colón, el conquistador de América, fue un corsario catalán que peleó contra el rey Juan II de Aragón durante la Guerra Civil por la corona de esa región (1462-1472).

En efecto, Colón no era un marinero genovés, ni un soñador y tampoco tenía padres dedicados a la hilandería.

Según las conclusiones de una investigación científica , Cristóbal Colón tuvo que mantener su origen en el más estricto secreto, ya que el hijo de Juan II, vencedor de esa guerra, se convirtió en Fernando II de Aragón y luego en el esposo de Isabel de Castilla, formando el matrimonio que unificó los reinos de España.

Por temor a represalias por parte del hijo de su enemigo y además teniendo en cuenta que los Reyes Católicos lo habrían excluido de todo apoyo en su aventura americana de haber conocido su pasado, el futuro descubridor habría ocultado sus raíces incluso a sus personas más cercanas.

Colón, sin embargo, sí dio una pista sobre su origen, según el programa de TV, al escribir que él no era el primer almirante de su familia, tal vez en referencia a un pariente que comandó la flota corsaria que libró una batalla contra Juan II frente a las costas de Portugal, en la que él participó.

Las conclusiones recogidas por el profesor de estudios medievales Charles Merrrill-, excluyen de antemano la posibilidad de que Colón fuese el hijo de un humilde hilandero genovés, como han sostenido algunos historiadores.

Tras minuciosos exámenes realizados por investigadores españoles y estadounidenses de los huesos del descubridor, de su caligrafía, de aptitud de escritura, de lo que se conoce de él y de otros aspectos, los expertos definen más a fondo la vida de Colón.

Por ejemplo, determinan que fue una persona culta, cuyo idioma materno fue muy probablemente el catalán, y de la que no se conoce ningún texto escrito en italiano, incluso cuando escribía a sus banqueros de Génova.

Tanto su caligrafía -con rasgos catalanes- como su fluidez con el lenguaje escrito, indican que lejos de ser el hijo de un hilandero genovés, Colón disfrutó de una buena educación desde su infancia, probablemente en catalán.

Su escritura en castellano "muestra una clara influencia del catalán", explica en el programa Gabriel Roura, archivero de la catedral de Gerona.

También se descarta en gran parte la teoría de que Colón fuera de origen judío, motivo más que suficiente para haber ocultado su pasado en una España unificada donde operaba la Inquisición.

El origen de Colón ya había sido puesto en duda por otros investigadores. En su tesis, los investigadores italianos Lionero Boccianti y Renato Biagioli sostienen que el conquistador fue hijo de una relación extraconyugal entre Anna Colonna, esposa del príncipe de Taranto Antonio Del Balzo Orsini, y Giovanbattista Cibo, quien luego se convertiría en el papa Inocencio VIII.

Al quedar embarazada, Colonna se refugió, con ayuda de una hermana, en una ciudad del norte de Italia, donde habría dado a luz a su hijo y años más tarde, el propio Inocencio VIII fue -de acuerdo a esta teoría- el encargado de dar al niño en adopción a Domenico Colombo, un comerciante de lanas genovés, y a su esposa, Susanna Fontanarossa. La historia oficial dice que son estos últimos los padres reales de Colón.


Piratas ingleses toman las islas malvinas





Un 3 de enero de 1833, los piratas ingleses produjeron el ilegal acto vandálico de robarse nuestras Islas Malvinas, en la actual provincia de Tierra del Fuego, Patagonia Argentina. En esta primera oportunidad, ya que se la robaron 3 veces, no estuvieron mucho tiempo usurpando nuestro territorio insular. Para explicar un poco esto deberemos introducir la figura patriótica del Gaucho Rivero.
El Gaucho Rivero había nacido en Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos, el 27 de noviembre de 1808, fue llevado a las Islas Malvinas por Luis Vernet, en 1827, para trabajar como peón de estancia, también llevaba a un francés como capataz y a un irlandés como encargado de los negocios. El negociante Luis Vernet, nacido en Hamburgo (alemania) de ascendencia francesa recibió una concesión territorial en la Islas Malvinas, de cuya administración se hace cargo y para cuyo menester contrata a algunos gauchos, negros y aborígenes, mano de obra barata para poder explotarlos como corresponde. La carrera de Luis Vernet es meteórica, ya que 2 años después de la concesión territorial es designado comandante político y militar de las Islas Malvinas, aunque guarda pocos sentimientos de lealtad hacia nuestra Patria, en el intercambio epistolar que mantiene con el encargado de negocios británico pone como remitente “Falkland Islands” en lugar de “Islas Malvinas” que es la denominación oficial del territorio que gobierna.
Es dura la vida en las Islas, el Gaucho Rivero y sus compañeros la pasan mal, encima Luis Vernet les paga con vales y estos vales no siempre eran reconocidos por los comerciantes, que respondían a Vernet, o eran tomados a un valor mucho menor.
El 28 de diciembre de 1831 la corbeta de guerra estadounidense “Lexington”, al mando del pirata norteamericano, capitán Silas Duncan, arribó al Puerto Luis, con bandera francesa, para no dar a conocer su verdadera procedencia y aprovechando un descuido en tierra cañonea las defensas de la Isla, destruye el asentamiento, usurpa los edificios públicos, saquea los almacenes, se roban los cueros, alimentos, queman toda la pólvora y apresa a varios habitantes. Rivero y sus gauchos tiene que esconderse en el interior de la isla para no ser atrapados. Los piratas estadounidenses permanecen en la Isla casi un mes. Al momento del ataque, la colonia de Puerto Luis contaba con unos 124 habitantes: 30 negros, 34 porteños, 28 rioplatenses angloparlantes y 7 alemanes, a los que se le sumaba una guarnición de aproximadamente 25 hombres. Removidas sus autoridades y dañadas sus instalaciones, el archipiélago quedó en estado de anarquía, los presos del penal deambulaban libremente, y los piratas atracaban impunemente en sus fondeaderos.
En Buenos Aires se produjo una indignación generalizada: el diario porteño La Gaceta Mercantil calificó el atentado de "infracción al derecho de gentes" y "ultraje al pabellón argentino"
Luis Vernet, encontrándose en Buenos Aires hace designar al Sargento Mayor de Artillería Mestivier para que lo reemplace en su ausencia y recomponga los desastres provocados por la “Lexington”. Mestivier parte inmediatamente en la goleta de guerra “Sarandí” al mando del Teniente Coronel de Marina Pinedo.
Llegado a las Islas Malvinas, el Comandante Pinedo comienza a recorrer las costas de las Islas en la Goleta "Sarandí", antigua nave insignia y capitana del Almirante Guillermo Brown, como para recomponer el estado de desorden, pero, en su ausencia, el 30 de noviembre se produjo una sublevación en Puerto Luis, en medio de la cual el comandante Mestivier fue asesinado por el sargento Manuel Sáenz Valiente en su propio hogar y en presencia de su esposa. Su cadáver fue arrojado en una zanja vecina. El ayudante de Pinedo, Gomila se instaló en la habitación del fallecido comandante; reinaba una anarquía total.
Cuando regresó al Puerto, Pinedo las encontró en total estado de insubordinación. Por ser el siguiente oficial en rango, asumió el cargo de Mestivier, recompuso la cadena de mando, apresó a los rebeldes e inició las actuaciones sumarias del caso. Unos días después el orden había sido restaurado.
La tragedia sucedida en Malvinas simplificó dramáticamente la invasión británica posterior: además de la inutilización de las defensas y fortificaciones argentinas de Puerto Luis, de la destrucción de edificios y del robo de materiales a manos de la USS Lexington, el archipiélago se hallaba en medio de un caos administrativo, sólo estaba defendido por una goleta y su escasa dotación, varios de sus soldados estaban presos y en estado de virtual insubordinación, la mayoría de los habitantes eran colonos extranjeros que habían recibido recientemente la nacionalidad argentina, gran parte de ellos era de origen británico y dudarían antes de tomar las armas en contra de su país natal.
En Enero de 1833 llega la corbeta pirata inglesa “Clío” y se adueña de la Isla. Su capitán le ordena al Teniente Coronel Pinedo que arríe la Bandera Argentina y que abandone la Isla. Designa como máximas autoridades al francés, capataz de Vernet y a su encargado de negocios (de nacionalidad irlandesa). El 3 de enero de 1833 desplazan a las autoridades legítimas argentinas, arrían la Insignia Patria y colocan en su lugar la bandera inglesa.
El 26 de agosto de 1833, el Gaucho Rivero con otros 7 patriotas, Juan Brasido, José María Luna, Luciano Flores, Manuel Godoy, Felipe Salazar, Manuel González y Pascual Latorre, cansado de tantas vicisitudes, de tanto apátrida gobernando a las islas, de la bandera inglesa flameando en el mástil, produce un levantamiento revolucionario.
Estos rebeldes, además de su desventaja numérica, estaban pobremente armados con facones, boleadoras y viejos mosquetes, en contraste con las pistolas y fusiles con los que contaban sus oponentes, por lo que decidieron actuar por sorpresa. Tras un breve enfrentamiento mataron a las autoridades ilegítima que los piratas ingleses habían dejado y tomaron la casa de la comandancia. Impidieron el izado de la bandera británica durante los siguientes cinco meses, izaron nuestra Bandera Nacional, como corresponde y se hacieron cargo de las Islas
En enero de 1834 llega otra corbeta inglesa con soldados para capturar a los insurrectos revolucionarios, constituyendo el segundo acto de piratería, robándose por segunda vez nuestras Islas Malvinas, son apresados los gauchos argentinos y aborígenes (aunque debieron transitar varios meses las islas para lograr apresar al Gaucho Rivero) y enviados a Gran Bretaña para ser juzgados, aunque en 1835 son repatriados y dejados en libertad, ya que consideraron, los ingleses, que no habían producido un acto de vandalismo, castigado con la muerte, sino un acto patriótico.
La última patriada del Gaucho Rivero lo encuentra defendiendo su terruño combatiendo en la Vuelta de Obligado en 1845.
Las generaciones pasadas, las presentes y las que vendrán seguiremos viviendo con el culto de la Soberanía Nacional, basados en la filosofía aglutinante de ser Patria y no ser colonia, de ser potencia y no ser factoría, de tener dignidad patriótica y no ser serviles a los piratas extranjeros, de ser Nación y no satélite, ni campo de pastoreo de mesiánicos o iluminados o corruptos gobernantes.
El Gaucho Rivero ha sido uno de los puntos de partida de la Nación Justa, Libre y Soberana que todos los argentinos nos merecemos.
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