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Por que a los japoneses les gustan bebidas raras?





¿Por qué los japoneses aman las bebidas raras?

Cada vez que nos llega información sobre alguna bebida o gaseosa muy extraña, notamos que es oriunda de Japón. ¿De dónde surge la pasión nipona por beber líquidos estrambóticos?
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En las últimas décadas, Japón se ha convertido en una de las más sorprendentes naciones del planeta. O, para ser más precisos, en una de las que más se complace en shockear al resto: el concepto de “ir demasiado lejos” pareciera no poder aplicarse a esta gente: cada vez que asoma una noticia insólita, el país del sol naciente es el casi seguro escenario. La imagen de ese Japón excéntrico comenzó a establecerse aún antes de que apareciera Google, cuando los ninjas, Godzilla y Astroboy cedieron popularidad ante los bizarrísimos programas de juegos en TV, los más estrambóticos fetiches sexuales y por supuesto, las más extravagantes comidas y bebidas que la imaginación y la ciencia son capaces de crear.
Huelga aclarar que la noción de lo extraño y lo curioso es cien por ciento subjetiva: lo que para un pueblo resulta extravagante o raro no necesaria ni obligatoriamente debe serlo para otro. Todo es según el color del cristal con que se mira, pero volviendo al tema de las bebidas, está claro que los japoneses nos superan largamente en inventiva y audacia. Cómo pensar de otra manera al ver (o probar) gaseosas que utilizan elementos tan inusuales como albahaca, curry, chocolate, wasabi, ciruelas agrias, salsa Tabasco o ensalada mixta.



Cerveza multicolor. La a cervecería Abashiri cree en los peces de colores: una de sus invenciones más curiosas es la Okhotsk Blue Draft, hecha con agua de icebergs del mar de Okhotsk, entre Japón y Rusia; tiene un notable color azul (extraído de ciertas algas) y forma parte del portfolio arco iris de la firma, junto a la Hamanasu Red (roja, a base de rosa canina) y la Shiretoko Green (verde, inspirada en el bosque japonés homónimo). Planean una nueva variedad elaborada con algas; no anuncian el color… pero quizá mejor no enterarse.









Agua y ajo. Kuro Ninniku No Chikara (“Poder del Ajo Negro”) es una bebida energizante hecha con ajo negro (ajo fermentado popularísimo en Japón); se asegura que puede curar la resaca alcohólica como asimismo aumentar la concentración. Los comerciales siempre muestran gente jugando al golf contra un ventarrón, después de beber este producto. Del posible (y criminal) aliento posterior, ni noticias.






Cinco para el queso. No sólo encontramos queso en la pizza: así lo demuestra el Needs Cheese Drink, jugo de frutas saborizado con queso. Tal como lo leen. Esta inextricable combinación, originaria de la norteña isla de Hokkaido, viene en tres sabores (queso, moras y yuzu, cítrico japonés), se puede beber o usar como aderezo de ensaladas y ha tenido el mérito de aprovechar la superproducción de leche en las granjas locales y al mismo tiempo, de dejar estupefactos tanto al público extranjero como al local.






Humo sobre el agua. La vieja frase “vos fumá” resulta demodé ante el Liquid Smoking, bebida energizante a base de hierbas y raíces que no contiene nicotina, pero reproduce sus efectos. Un método más que se suma a los miles ya existentes para dejar el faso, con la ventaja de no ensuciar ceniceros y no recargar encendedores.





Me importa un Pepsino. Si años atrás la Pepsi Twist (con jugo de limón) resultó curiosa para el paladar argento, ni hablar de lo que pudo haber ocasionado la Pepsi Ice Cucumber, una versión saborizada con pepino, apreciado vegetal de la culinaria nipona. Verde, transparente y dulce, tuvo sus quince minutos de fama, motivo para que la firma norteamericana redoble la apuesta con sabores aún más exóticos y rebuscados como yogur, shiso (mezcla de albahaca y menta), azuki (dulce de porotos colorados), ¡e incluso fruta de baobab africano!








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