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Por que hay ojos grandes en los animes?

¿Sabes por qué los personajes del manga y el anime tienen los ojos tan grandes?



Profile Photo Por Vanessa Portela hace 5 horas en Miscelánea
El rasgo más característico de las personas asiáticas son sus ojos rasgados, eso es algo que todo el mundo sabe. En cambio, los personajes de los dibujos japoneses no se caracterizan precisamente por este rasgo en general, sino por todo lo contrario.

Los personajes creados en Japón tienen, en su mayoría, los ojos grandes, brillantes y redondos. En muchas ocasiones incluso de colores extraños y claros, algo que entre los japoneses se da con muy poca frecuencia de forma natural. ¿Por qué ocurre esto si no es algo propio de su raza?



El creador de los ojos grandes en el manga es Osamu Tezuka, padre de este género gráfico y uno de los pioneros de los dibujos animados japoneses. La primera historia que dibujó, “Maachan no Nikkicho” fue publicada en 1946, cuando el autor contaba con solo 17 años. En ella, los personajes ya aparecían con los ojos desproporcionados y occidentalizados. El motivo que le llevó a representarlos así fue que él pensaba que de esta manera se verían más expresivos que si los dibujaba con los ojos mongoloides propios de los japoneses.

Osamu Tezuka había nacido en 1923 y la Segunda Guerra Mundial le pilló en plena juventud. Quizás fue el vivir todas estas desgracias lo que hizo que buscase crear unas ilustraciones más humanas y expresivas, que se conectasen con el lector mediante la mirada, que es el espejo del alma.

Tezuka se inspiró para crear los ojos de sus personajes en los personajes de Walt Disney, que en aquel entonces era el máximo exponente de la industria de dibujos animados a nivel mundial. Concretamente, el personaje en el que más se fijó fue en Bambi, el pequeño ciervo que emocionó a varias generaciones. El dibujante llegó a afirmar que se había visto esta película alrededor de 80 veces.

Osamu Tezuka se hizo popular más tarde por historias como “La Nueva Isla del Tesoro” (1947), “Metrópolis” (1949), “Kimba, el león blanco” (1950), y “Astroboy” (1952). Fue sobre todo ésta última creación lo que le hizo conocido y memorable en la historia del manga.

Se trata de un referente de la mayoría de dibujantes japoneses, que copiaron su manera de representar los rasgos de los personajes y adaptaron su estilo con el paso de los años. Desde la creación de “Astroboy”, su carrera despegó y consiguió que millones de aficionados al manga se engancharan a él durante décadas.



Esta búsqueda de buscar más expresividad no se quedó aislada en el manga y el anime, sino que también se ha llevado a la vida real. Muchas personas en Japón buscan ser más expresivas y dar una imagen más occidental agrandándose los ojos para que parezcan menos rasgados, poniéndose lentillas de iris más grandes de lo natural, y maquillándose para crear ese efecto óptico y parecerse a los personajes de los mangas y los animes.

Curioso, ¿Verdad? Lo cierto es que pocas cosas en la animación y el dibujo están creadas por mero capricho. Las proporciones de los personajes siempre suelen intentar mostrar algo, ya sea parte de la personalidad del personaje, o alguna emoción que el lector debe sentir al leer la historia. El manga, más allá de lo que se pueda pensar, es más que un conjunto de dibujos creados para entretener al lector durante un buen rato. Muchas historias consiguen emocionar y hacer pensar a quien se las lee, y acaban siendo llevadas al cine por directores tanto asiáticos como occidentales. Muchos manga son piezas únicas que acaban siendo famosos a nivel mundial y considerados de culto, verdaderas obras maestras irrepetibles. Son más que simples dibujos más o menos desproporcionados.

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