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Pornógrafos anónimos

Pornógrafos anónimos


Hola me llamo Alex, tengo cerca de cuarenta años y llevo consumiendo pornografía desde los trece años. Al principio eran revistas eróticas que robaba de la casa de mis abuelos, luego revistas que compraba yo solito e incluso recuerdo un viaje de fin de curso, donde montamos una gran juerga el viernes por la noche. Nos reunimos montones de muchachos para ver como auténticos “hooligans” la porno del Plus, todo un acontecimiento para nuestra generación
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Las dos únicas veces que me pude sentir más o menos avergonzado por ser un niño pajero, fue cuando un cura de mi colegio se quedó mi revista porno del mes y jamás me la devolvió. O aquel verano que mis abuelos decidieron pintar mi cuarto y descubrieron mi Interviú preferido, con montones de hojas que no se podían ni pasar. Fuera de esas contadas ocasiones, jamás me sentí culpable o sucio por tener instintos humanos y tocarme la puntita para aliviarme. Recuerdo mi primer Salón Erótico de Barcelona, cuando pude coincidir personalmente con otros pajeros como el mítico Manolo Valencia y descubrir que no era el único friki orgulloso. El FICEB unió los lazos de montones de aficionados al porno, como existen freaks del fútbol o el cine fantástico. Pero repito, jamás me sentí culpable o sucio por consumir porno
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En la actualidad me gano la vida entrevistando actores porno, mi familia lo sabe y no tiene reparo alguno. Por placer suelo entrar un par de veces al día en internet para consumir porno y raro es el día donde no dedique media hora en repasar, que se cuece en el mundillo. Me lo paso teta repasando momentos del porno español con Paco Gisbert o conociendo en persona a los actores que marcaron mi juventud. Es evidente que formar parte de la familia de Actrices del Porno es un honor y algo que hubiera ilusionado sobremanera, al Alex pajero de los años ochenta. Por desgracia conozco personalmente que significa tener un “adicto” en casa y desde pequeño me crie sabiendo que se siente cuando alguien es dependiente de una substancia legal o ilegal.

El 100% de mis amistades o familiares, consumen porno diariamente y ninguno de ellos puede hacerse llamar adicto. Son simplemente personas sexualmente adultas y libres que hacen lo que les parece bien con su cuerpo. Incluso la única persona que conocí que se machacaba la puntita más de cuatro veces al día, era un tío sano y majo. El mismísimo Rat-Penat confeso en esta misma web su pasión por el porno y los shows en vivo, pero ni de lejos lo podríamos calificar como un enfermo mental. ¡Mi educación infantil estuvo basada en la fe cristiana y jamás lograron que viera algo ilegal, adictivo ni pecaminoso en conocer mi propio cuerpo!


Digo todo esto a modo de carta, dado que hoy me tope una vez más con otro extraño video en YouTube. Hace unos días ya publicamos un divertido clip que banalizaba con el consumo de porno, pero esto ya es salirse de madre. Trata a los consumidores de porno como auténticos enfermos y personas que no son capaces de controlar sus instintos. Lo peor de todo, es que se trata de videos grabados por personas extremadamente jóvenes y que realmente piensan que consumir porno es un vicio malsano. Estoy en contra de la pedofilia, la zoofilia y la violación, pero señalar a los consumidores de porno como si se enmarcaran en estas categorías que acabo de citar, me ofende y deja mal cuerpo. Repito, llevo consumiendo porno desde mi adolescencia, pero tengo total consumo de mi cerebro, si por cualquier motivo un día no me masturbo. No salgo a la calle con un cuchillo en la mano. No tengo mono de porno, no sufro temblores, sudores ni ansia incontrolable por entrar en una web
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No conozco nadie que tenga esos síntomas, incluidos los aficionados más fanáticos que suelen dejar comentarios en las páginas de noticias. Tratar al consumidor de porno parejo al alcohólico, me resulta denigrante y humillante. Respeto que cada uno tenga la religión que le apetezca e incluso que se llegue virgen al matrimonio si es por convicción, pero no siento que ellos tengan el mismo respeto hacia mí. El cuerpo humano tiene unas fases y seguramente la más complicada sea la adolescencia, la vida de un chaval ya está lo suficientemente llena de dudas, como para encima meterle en la cabeza que ir contra sus propios picores es una adicción. Vivo en una comunidad de vecinos llena de chavales y no suelo cruzarme con ninguno tirado en la escalera con espasmos, sudores y pidiendo cincuenta céntimos para una revista porno. ¡Básicamente porque la adicción al porno es una patraña!


Claro que hay adictos al sexo, pero suelen ser millonarios de Hollywood que ciegos de cocaína y poder, se acostumbran a las piscinas llenas de prostitutas. Por eso cuando su carrera cae por el desagüe, terminan en clínicas. Pero no son chavales de barrio que se la pelan delante del ordenador. ¡Os dejo con el video de marras! Yo realmente como ex adolescente que fui, no me veo para nada reflejado en él. Creo que la palabra adicción no debería ser tratada a la ligera, aunque si realmente quieren concienciar a los críos de lo cruel que es el mundo. Deberían empezar por peligros auténticos como los banqueros, los políticos y demás calaña…

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