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Prepara mate + yapa (divertido)

El mate

El mate es una bebida o infusión muy común en países de Suramérica como Argentina, Uruguay, Paraguay y sur de Brasil.
Acá van algunas instrucciones sobre cómo preparar un buen mate, ya que no es tan fácil como parece si es que lo queremos hacer bien.

Ingredientes necesarios:

Un mate
Hay de varios tipos, mate de calabaza, de chapa, de plástico, etc. Yo recomiendo los mates de mate (los redonditos) y los de calabaza, como el de la foto.(La segunda)







Bombilla
Tambien hay de varios tipos, aunque no creo que influya mucho... (usar preferentemente de alpaca)



Yerba
Marcas hay un montón, en general yo tomo Taragüi o Rosamonte (Selección especial).



Agua
El agua debe estar a una temperatura de unos 83 grados centígrados. Hay que tener cuidado y no dejar hervir el agua, ya que el sabor del mate se torna más fuerte y la yerba se 'lava' más rápido.



Ingredientes superfluos:

Azucar
El azúcar muchas veces es agregada en la preparación del mate, junto con la yerba. Esto es algo que no va (... y en esto soy irreductible...
El azúcar le cambia el sabor al mate y no es cierto que lo haga menos amargo. Lo hace dulce, y horrible. Así que si quieren tomar Mate, sigan bien los consejos, para que no quede demasiado fuerte, pero no le pongan azuuca'!

Preparación
Ya estamos listos para preparar el mate.
En una pava calentar el agua hasta unos 83 grados.
Poner yerba en el mate, un poco menos de 3/4 de la capacidad. Con la mano tapar la boca del mate, darlo vuelta y sacudirlo enérgicamente varias veces. Esto se hace para que la parte más fina de la yerba quede en la superficie y no pase por la bombilla en los primeros mates.
Volver el mate a su verticalidad natural (si, pararlo de nuevo!). Con el dedo hacer un huevo en uno de los costados, donde se pondrá la bombilla. Echar un chorro de agua en el hueco, despacio.
Tapando la bombilla, introducirla en el hueco hasta que queda enterrada en la yerba.
Si, una imágen vale más que 1000 palabras, así que ahi tienen:






Fijense que en la parte de arriba quedó una 'islita' de yerba sin mojar. Bueno, esta islita debe permanecer así, y a medida que vamos cebando vamos incorporando yerba sin mojar al mate, para que no quede tan amargo y dure más.
Ya podemos empezar a cebarlo. El agua se echa sobre la bombilla, despacio y hasta donde querramos, siempre que la islita quede seca.

El mate se toma cuando uno quiere, con amigos, estudiando, solo, en casa, en el parque, en la facu, en la terraza. Es una cosa social, las 'rondas' de mate son algo muy común cuando se junta gente en algún lugar. Las rondas deben mantener el orden de tomado de los integrantes, y el mate circula de la mano del cebador al siguiente en la ronda, que al terminar el mate se lo da al cebador y este al siguiente en la ronda y ....
Cuando no se quiere tomar más mate, cualquier integrante de la ronda al devolver el mate dice 'gracias'. El cebador interpreta el 'gracias' como un 'no quiero más' y la próxima ronda lo saltea. Varias veces ha sucedido que gente por demás de agradecida dijo 'gracias' en el primer mate (por decirlo) y un cebador severo y atento lo salteó por el resto de la tarde, haciendo caso omiso de los insultos y demandas del agradecido arrepentido. En el Truco (un juego de cartas) esto se llama 'a cara de perro'. Cuando se canta algo (en el juego) por más que sea sin querer, la orden es acatada y no puede ser deshecha bajo ningún concepto.
Despues de una cantidad de cebadas el mate se 'lava'. Lo que significa que pierde su sabor y la yerba comienza a flotar.
La cantidad necesaria de cebadas hasta que el mate se lava depende de varios factores, a saber:
* Pericia del cebador
* Gusto y exigencia de los integrantes de la ronda (Ehhh, el mate está re lavado che, cambiale la yerba!)
* Calidad de la yerba (como dice el tango: ...ni yerba de ayer, secándose al sol...)
* Temperatura del agua (muy caliente => se lava más rápido)
* Cantidad de cebadas



En caso de taparse la bombilla, en general se arregla con unos golpecitos en el 'culo' del mate (la parte inferior) o levantando levemente la bombilla e inclinándola un poco más.

Bueno, con eso ya tienen para un rato, no pretendía tampoco hacer una super página sobre el mate. Es sólo para enseñar a algunos que no son de acá cómo hacer un buen mate, y a otros que sí son de acá pero.... en fin...

Les dejo un texto que me mandaron por mail, dice que es de Lalo Mir,




El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en las casas. En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: "¿Dulce o amargo?". El otro responde: "Como tomes vos". Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y Es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!".
Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, "¿está caliente, no?". Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
Ahora vos sabés: un mate no es sólo un mate...
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