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Protesta del Campo, entender mejor (arreglado)

A ver. Está claro que lo que está ocurriendo con el conflicto entre el Gobierno y el “campo” (nótese que los medios de comunicación hablan de él como una figura holística, cuando lejos está de serlo), es una lucha de poder.

En algún punto, se trata una lucha muy interesante para el dinamismo de la política y la negociación entre los diferentes actores sociales.

Ahora bien. Luciano Miguens, titular de la Sociedad Rural (cuyo predio fue regalado, literalmente, por Mene..) dice: “si las autoridades nacionales dieran "marcha atrás" en el programa de retenciones anunciado, demostrarían "inteligencia y capacidad de darse cuenta de que el país ha sido beneficiado con esta reactivación del campo".


¿Hace falta aclarar semejante expresión de soberbia?

El campo se ha reactivado no por la gracia de Dios, ni la predicación de Luis Palau, sino por condiciones estructurales que ha impuesto el Gobierno Nacional. ¿Ahora resulta que hay que darle gracias? ¿Qué ellos son los únicos que luchan por el país?


Digamos que los hombres de campo fueron y son los primeros en “irse” cuando las condiciones se ponen adversas. Entonces, si el campo está furioso porque con las retenciones disminuyen sus increíbles ganancias, es porque las ganancias por la exportación que el campo está teniendo se debe a las condiciones económicas mantenidas por el Gobierno (léase dólar a tres pesos).


Por otro lado, estamos hablando de retenciones a la exportación de soja y no de todos los productos que produce el campo. El margen de utilidad que está teniendo la soja por el precio internacional es indescriptible. Y no hace falta aclararlo, o ha disminuido la venta de 4x4? Es decir, una de las consecuencias secundarias de esta medida es evitar los grandes riesgos para el suelo que trae aparejado una posible “sojización”. Es decir, la producción de monocultivo.

Asimismo, el campo que ahora parece tener un discurso nacionalista, hablando de una “pueblada”, parece olvidarse de la historia. No es muy difícil leer un libro de historia y encontrar vastos ejemplos del comportamiento de la oligarquía terrateniente. Esa que habla mucho, pero que se enoja cuando el país quiere industrializarse. Pero claro, no nos olvidemos, este “campo” bondadoso siempre piensa primero en los argentinos, por eso es tan barato consumir carne en nuestro país. ¿O será que prefieren exportar la mejor calidad y deja los cortes “populares” para nuestro país?

El debate es más largo, lleva años y seguirá estando en puja porque los intereses son grandísimos. Pero bueno, no olvidemos como fue el reparto de tierras en Argentina, con solo mirar una biografía de Roca tal vez nos alcance.

En este ida y vuelta, en este “enojo” de esos hombres fortachones del campo, se está poniendo en discusión también algo que hace a la base del capitalismo: “bueno, ¿cuanto puede ganar usted?”. Y sí, como buenos (siervos) capitalistas, nadie va a querer que le toquen su torta. Pero bueno, si ya se ha comprobado que el “efecto derrame” no tuvo mucho efecto, valga la redundancia, brindo por estas medidas que deberían tender a la distribución.

Ahora bien, aquí es donde la discusión debería ponerse interesante. El problema, y que el Gobierno no sale a reconocer, es que se hace con dicha recaudación. Es esto lo que deberíamos estar discutiendo. Pero ni el campo quiere, ni el Gobierno le gusta que le digan como distribuir. O directamente, no distribuye. Si el campo realmente quiere contribuir a que el país salga adelante, deberá claudicar en su postura. Y el Gobierno deberá, de una vez por todas, hacer algo con la inexplicable desigualdad social que aun persiste, esa que se publica en un diario al lado del titular: “Las reservas del Central están en un record histórico”.

Vesciunas, Lucas

Fuente:http://www.abchoy.com.ar/leeropinion.asp?id=37804
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