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Proyecto de Ley contra el acoso sexual.

LEY PARA LA PREVENCIÓN Y SANCIÓN DEL ACOSO SEXUAL EN ESPACIOS PÚBLICOS
.-

Artículo 1. OBJETO. La presente ley tiene como objeto la prevención y la sanción del acoso
sexual que sea producido en espacios públicos y que afecten los derechos de las mujeres.

Artículo 2. ÁMBITO DE APLICACIÓN. Esta ley se aplica en todo espacio de propiedad,
dominio y uso público, así como en espacios del dominio privado de libre acceso.-

Artículo 3. CONCEPTO. Se entiendo por acoso sexual en espacios públicos toda conducta u
acción, física o verbal, con connotación sexual y no deseadas, realizada por una o más
personas en contra de toda mujer, llevada adelante en lugares o espacios públicos, o de
acceso público, que de manera directa o indirecta afecten y/o perturben su vida, dignidad,
libertad, integridad física y/o psicológica y/o el libre tránsito, creando en ellas intimidación,
hostilidad, degradación, humillación y/o un ambiente ofensivo en los espacios públicos,
siempre y cuando no configure un delito más severamente penado.

Artículo 4. SANCIÓN. Agréguese el artículo 129 bis al Código Penal el que quedará
redactado de la siguiente manera.

“Artículo 129 bis: Será penado con una multa de 100 a siete mil pesos el que ejerciere
acoso sexual callejero contra una mujer.”. El monto de dicha multa será destinado al
Consejo Nacional de la Mujer para el fortalecimiento de políticas públicas de prevención.
Este artículo deberá ser exhibido en espacios públicos y en edificios oficiales.

Artículo 5. SEMANA NACIONAL CONTRA EL ACOSO SEXUAL CALLEJERO. Institúyase desde
el 12 al 18 de abril de cada año como la “SEMANA NACIONAL CONTRA EL ACOSO SEXUAL
CALLEJERO”

Artículo 6. ÓRGANO DE APLICACIÓN. El Consejo Nacional de la Mujer será el órgano de
aplicación de la presente ley y será el encargado del diseño de las políticas públicas
tendiente a prevenir el acoso sexual contra las mujeres en espacios públicos.
El diseño de las políticas públicas deberán propender a la incorporación en la currícula
escolar de campañas de concientización y lucha en contra del abuso sexual en espacios
públicos; incorporación en el ámbito laboral de campañas de concientización y lucha
contra el acoso sexual en el espacio público; elaboración de campañas para la difusión
pública de la prevención y lucha contra el acoso sexual en espacios públicos.

FUNDAMENTOS
.
Sr. Presidente:
Sabemos que el fenómeno de la violencia de género siempre debe ser analizada
desde su extrema complejidad y que es síntoma de las asimetrías que se han conformado
en nuestras sociedades respecto de ambos sexos y los estereotipos culturales que los
rodearon.
La interacción de múltiples factores, psicológicos, sociales y culturales han puesto a
la mujer en situación de vulneración de sus derechos y la han capturado y reducido
durante décadas al ámbito doméstico alejada de los centros de poder y de la toma de
decisiones. A pesar de su lento proceso de emancipación y su lucha por “salir al espacio
público” y ocupar cargos electivos, hecho que pudo ser efectivo recién en el siglo XX, las
mujeres como tales, continuamos siendo un colectivo que no ha alcanzado la plena
igualdad, encontrándonos en situación de clara asimetría frente a los hombres. Habrá
mujeres que puedan considerar exageradas estas palabras, a la luz de sus historias
personales, pero lo cierto es que se sustentan en el enorme grupo de mujeres que no
acceden a espacios de poder, que ven reducidos sus salarios en comparación a la de sus
colegas hombres, que deben ocuparse con exclusividad de las tareas del hogar y la crianza
de sus hijos y que en definitiva, tienen un reducido ámbito de autodeterminación y
libertad.
Podemos afirmar que desde la primer conferencia de Beijing de 1995 hasta hoy se
visibilizaron aspectos relacionados con los derechos de la mujer, y se verificaron algunos
progresos tales como el dictado de normativa específica, la creación de organismos
públicos especializados, el acceso a la justicia, la puesta en marcha de programas de
capacitación en perspectiva de género, pero aún resta comprometer y movilizar a la
comunidad en su conjunto para trabajar en pos de una relación de verdadera paridad
entre los géneros.
En este contexto debemos decir que el espacio público que ha sido desde antaño
reservado al hombre, y vedado a las mujeres es donde aún hoy, nos sentimos
amenazadas y donde las mujeres, y especialmente las mujeres jóvenes reciben todo tipo
de agresiones que afectan su integridad y su dignidad como sujetos plenos de derecho.
En ese espacio común los hombres parecen sentirse con derechos a “apropiarse”
simbólicamente de la mujer con frases que las reducen a un simple objeto de su
satisfacción personal, o a cosas que son admiradas. Nos estamos refiriendo a la violencia
simbólica que deben soportar las mujeres cuando se las acosa con frases que no
consientes o con actitudes que las afectan.Muchas de estas situaciones, las más graves, están contenidas en los Códigos
Penales, pero otras conductas menos lesivas que afectan la dignidad de las mujeres, no
han sido incorporadas, ni parecen querer ser consideradas como tales, por una cultura
social de claro sesgo patriarcal.
Recientemente una joven mujer, puso en palabras y difundió ante los medios
públicos la intimidación causada por varios hombres que la acosaron en la vía pública y la
pusieron en una situación de afectación de derechos – que esta vez- debido a su claridad
resultó visible para cualquier persona, fuere hombre o mujer. Su manifestación clara
acerca del agravio al que se la sometió, casi al punto de ser coartada su libertad
ambulatoria permitió hacer una reflexión sobre estas situaciones.
En este caso, no se ha tratado de conductas solapadas o que pudieren dar lugar a
confusión, tales como las que suceden en espacios laborales donde la mujer es acosada a
través de sutiles aproximaciones que la ponen en una situación de dificultad probatoria
que los operadores judiciales se resisten a comprender. Se trató claramente de un acoso
con connotaciones sexuales que constituyen una clara agresión que no debe ser tolerada
por el ordenamiento jurídico. Se trata de conductas lesivas a los derechos de las mujeres
que deben justificar una sanción de naturaleza penal a los responsables.
Éste es sólo un relato que sale a luz de los miles que sufren las mujeres a diario
pero que quedan ocultos.
Al respecto contamos con datos elaborados por “acción respecto” un colectivo que
trata esta problemática y nos ilustran que: al 89,4% de las mujeres NO les gusta que las
acosen sexualmente por la calle; el 38,2% de las mujeres sufrió su primer acosos antes de
los 13 años de edad; y el 94,4% de las mujeres encuestadas fue acosada sexualmente en la
calle.
El presente proyecto tiene como objetivo la prevención y sanción del acoso sexual
en espacios públicos contra la mujer. Es dable destacar que el proyecto conceptualiza el
acoso sexual en espacios públicos como aquel hecho contra una mujer, pues entiende,
esta legisladora, que se trata claramente de una cuestión de género, donde es la mujer,
por su género, la que es víctima de estas acciones repudiables.
Es claro, que la erradicación del acosos sexual callejero dependerá de un cambio
cultural, donde deje de ser naturalizado por hombres y mujeres la violencia que éste tipo
de acoso conlleva y se tome conciencia de la intimidación que produce.
Más allá de la sanción en particular que aquí incorporamos, el proyecto apunta a
ser un puntapié para esta tan ansiada toma de conciencia y cambio cultural.
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