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Proyectos de armas "más locos" de la Segunda Guer

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En la Segunda Guerra Mundial, los ejércitos del mundo buscaron conseguir las “armas del triunfo”, para lograrlo se valieron de todo, hasta la locura.



. La intensificación de los combates en los frentes de la Segunda Guerra Mundial empujó la industria militar a crear más armas y más avanzadas. El Tercer Reich buscaba un ‘arma maravilla’ mientras los aliados planeaban asegurarse la victoria


Zveno ('Escuadra', URSS)
Fue un proyecto de 'avión portaaviones', también denominado avión parasito, empleado por la URSS en el inicio de la guerra

Consistía en un Tupolev TB-1 o un bombardero TB-3 Tupolev pesada actúa como nodriza de entre dos y cinco combatientes. Dependiendo de la variante Zveno, los combatientes ya sea en marcha con la nave nodriza o atracados en vuelo, y podían abastecerse de combustible del bombardero. La definitiva Zveno-SPB usando un TB-3 y dos Polikarpov I-16, cada uno armado con dos bombas de 250 kg, fue utilizado operacionalmente con buenos resultados contra objetivos estratégicos en Rumania durante los primeros compases de la guerra germano-soviética. Lo mismo escuadrón después llevó también a cabo un ataque táctico contra un puente sobre el río Dniéper que había sido capturado por el avance de las fuerzas alemanas.




Ratte ('Rata', Alemania). Habría sido el sucesor del Maus. Un proyecto increíble de un tanque de más de mil toneladas de peso y con tripulación de 20 personas, 'Rata' estaría armada con 2 cañones previamente destinados para los buques.



El desarrollo del Ratte comenzó en junio de 1942, a cargo de Krupp. Su tripulación superaba los 20 hombres, la misma cantidad de personal que se necesitaba para operar cuatro tanques. Sobre el papel, el peso del Ratte era de 1000 toneladas, con una planta propulsora formada por 8 motores de lancha torpedera Daimler-Benz MB501 de 20 cilindros, o por dos MAN V12Z32/44 empleados en submarinos, alimentados por gasóleo y que proporcionaban la hercúlea potencia de 16.000 y 17.000 cv. Su velocidad máxima se estima en 40 km/h, y su autonomía era desconocida, aunque podemos suponer que sería relativamente corta, dada la gran potencia que se requería para mover este titán.

El Ratte tenía una longitud de 35 m, con una anchura de 14 m y una altura de 11 m. Su armamento lo componían 2 cañones de 280mm 54.5 SK C/34, 1 cañón de 128 mm KwK 44 L/55, 8 cañones antiaéreos Flak de 20 mm y 2 ametralladoras automáticas MG de 15 mm. La capacidad de munición era de 100 obuses de 280 mm para cada cañón, con un total de 200 obuses. En cuanto al blindaje, frontalmente contaba con 360 mm de acero (un blindaje similar al del acorazado Bismarck), y 220 mm en los laterales.



El Ratte era un vehículo problemático en lo que a su movilidad se refiere. Su inmenso tamaño y su peso lo hacían torpe a la hora de maniobrar, y dada su supuestamente corta autonomía, era difícil y costoso transportarlo hasta el frente. Con orugas de 3,6 metros de anchura y 1.000 toneladas de peso, habría destrozado todas las carreteras por las que hubiese pasado. El Ratte podía vadear ríos poco profundos, dada su gran altura, pero era un gran problema el superar acantilados o ríos muy profundos. Su gran tamaño traía consigo la desventaja de ser un blanco extremadamente fácil para la aviación aliada. A pesar de contar con cañones antiaéreos, sus grandes dimensiones hacían factible el atacarlo con bombarderos de gran altura, que no podrían ser alcanzados por las baterías antiaéreas terrestres.




Maus ('Ratón', Alemania). Este tanque de asalto superpesado fue propuesto en 1943. El monstruoso vehículo de 188 toneladas de peso y con blindaje de 200 milímetros fue diseñado para frenar el asalto soviético.



Platillos volantes de Hitler (Alemania). Aunque ahora figuran en obras de ciencia ficción, en realidad existieron dos proyectos alemanes de aviones de nuevo tipo: en forma de platillos.

¿Son algunos de los OVNIs que han sido vistos por todo el mundo desde hace casi 60 años armas secretas fabricadas por el III Reich? Así parece, al menos, indicarlo el misterioso informe recibido por el autor de este reportaje, según el cual muchos de los extraños objetos voladores avistados desde 1945 corresponderían en realidad a modelos de aeronaves diseñadas en su tiempo por los nazis y mejoradas probablemente durante estos años en el interior de bases secretas.

Que algunos artefactos bélicos alemanes tenían una extraña forma discoidal no es ningún secreto. Así, bajo la designación de V-4 –la generalidad del público sólo conoce la V-1 y la V-2– se construyeron varios discos voladores para ser empleados como “bombas volantes”.

Así, los datos llegados hasta nosotros aseguran que en 1941 ya habían sido acometidos los estudios para diseñar la “peonza volante” de Schriever-Habermohl, un avión de forma circular y despegue vertical provisto de motores de “reacción convencional”, efectuándose a finales de 1942 las primeras pruebas de vuelo, durante las cuales se constataron graves errores de construcción.

Paralelamente, y después de una larga serie de ensayos, el ingeniero Richard Miethe comenzó a trabajar –también en 1942– en la construcción de aparatos que volaran y tuvieran forma de disco. De sus investigaciones, realizadas en colaboración con el científico italiano Giuseppe Bellonzo, surgiría una nueva versión de la V-7.

Transcurrido un tiempo, y bajo el apoyo del propio Führer, los equipos “Miethe-Bellonzo” y “Schriever-Habermohl” entraron en contacto con el propósito de aunar esfuerzos para realizar coordinadamente sus investigaciones y hacer otras en conjunto. Finalmente sus esfuerzos dieron como fruto la primera, legendaria e increíble V-7, aparato similar a un helicóptero ultrasónico que presentaba doce agregados tipo turbo BMW-028. En su primera prueba se remontó a una altura de 20.813 metros de altitud, alcanzando en la segunda 24.200. Y todo ello utilizando helio como “combustible de base”.

Por otra parte, se desarrolló también otra línea de “discos volantes” conocidos como serie Vril. De ella se ocupó el “grupo Schumann” en íntima relación con el departamento E-4, de la SS, especializado en “armas milagrosas”.

Hoy sabemos que llegaron a construirse 17 aparatos de la serie Vril-1. Su diámetro era de 11,56 metros, podían alcanzar velocidades de 2.900 km./h y llevaban un cañón teledirigido como dotación de combate. El Vril-1 era el equivalente revolucionario de un “avión de caza”, mientras que el Vril-9 era un “caza monoplaza”. Curiosamente, su diseño parece coincidir con el del aparato que fue visto en la Luna por el astronauta norteamericano Edwin Aldrige.


Dora (Alemania). Junto con su gemelo Gustav, Dora fue el cañón más grande jamás construido. Solo para trasladarse necesitaba una enorme plataforma de ferrocarril movida por dos locomotoras potentes



Una idea al borde de la locura, el portaaviones Habbakuk habría sido construido de material compuesto congelado y habría albergado más de 150 aviones de combate. (Reino Unido)



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