Popular channels

¡Qué lindos recuerdos!

¡Qué lindos recuerdos!

Argentinos lo dio vuelta y entró a la Sudamericana. Sin el fútbol exquisito del 85, al menos lo ganó con una buena jugada colectiva.





La clasificación para un torneo internacional, en el caso de Argentinos, dispara inevitables reminiscencias de un pasado glorioso por la proeza de la Libertadores del 85 y un estilo delicioso, puro toque y fútbol de disfrute. Anoche, durante la mayor parte del partido, el equipo de Néstor Gorosito no desplegó un juego como para rendirle homenaje a aquellos años. Así y todo, con un hombre menos y a ocho minutos del final, elaboró una maniobra colectiva interesante (la tocaron Gabriel Pérez y Hauche hasta que definió Delorte) y hubo festejo en un estadio pequeño, con nombre enorme y resultados impecables para el Bicho.

Las comparaciones suelen ser odiosas. Aquel equipo que quedó grabado en la memoria colectiva de los futboleros argentinos tenía a Batista, Borghi, Ereros, Videla... y hacía de local en la cancha de Ferro. Esta vez, si hubo un jugador ochentoso, alguno que intentó parecerse a los que hicieron historia, por momentos fue Gabriel Peñalba. Buscó el toque, el desequilibrio por abajo, la idea sencilla y a la vez tan compleja --por lo que se vio en este caso-- de pasarle la pelota a un compañero. El resto, poquito. Porque con Delorte como referencia de área, la mayoría se tentó demasiado con buscarlo con el pelotazo frontal que no lastimó en absoluto. De ese modo, el grandote tenía que recibirla de espaldas y con dos marcadores encima. Así, las jugadas se diluían sin peligro.

A Argentinos, además, se le complicó porque Central logró ponerse en ventaja sin haber hecho demasiado. A los 15 del primer tiempo, con pisadita de fútbol cinco para desparramar a Torrico, Damián Díaz le dejó el partido cuesta arriba. A los rosarinos les faltó acelerar para definirlo de contragolpe. Sin nada en juego y con exceso de juventud, ni siquiera con la expulsión de Mercier mostraron determinación.

Argentinos, con Alvaro Pereira impreciso y Cabrera intermitente, se repitió en esos centros frontales o con disparos desde afuera del área: de Hauche, de Escudero, del propio Peñalba... Hasta que encontró lo que buscaba con un centro a ras del piso y con una bonita jugada colectiva sobre el final. Algo del estilo de aquel equipo glorioso...

Fuente: http://www.ole.clarin.com/notas/2008/06/21/futbollocal/01698985.html
0
0
0
0No comments yet