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¿Qué pasa si colocamos metal en el microondas?






Desde chicos nuestros padres nos han dicho que nunca pongamos algo de metal dentro del microondas. La sola y terrible idea de quemar la casa de tus padres poniendo utensilios metálicos en el microondas, funcionaba: nunca, bajo ninguna circunstancia, colocamos nada de metal.

Ahora bien, ¿qué tan certera es esa idea? ¿Qué pasa si lo hacemos? ¿Te animarías a probarlo?

¿Cómo funcionan los microondas?

El horno microondas funciona como un acelerador de partículas -no, no sirve como máquina del tiempo- lo que hace es emitir ondas de radiación electromagnética. Un pequeño transmisor ubicado dentro del electrodoméstico neutraliza la radiación y permite que las ondas reboten libremente dentro del microondas, todo gracias a las paredes metálicas de las que están hechos estos hornos.

Al rebotar rápidamente entre las paredes internas, las microondas aceleran las moléculas de agua presentes en nuestras comidas, lo que calienta la comida. Así de simple, y complejo, es el funcionamiento de este aparato.

Este es el motivo por el cual tampoco podemos calentar vestimenta dentro del microondas: ¡las prendas de tela no tienen partículas de agua para calentar!



¿Qué tan peligroso puede ser?

Deberíamos cuestionarnos cuáles son los metales que resultarían más peligrosos dentro de un horno microondas. Luego, deberíamos preguntarnos si el tamaño o la forma del objeto de metal importa o no.

La mayor parte de los utensilios de metal que tenemos en nuestras cocinas son de aluminio o de acero inoxidable. Pero no es el tipo de metal en el microondas lo que determina cuán peligroso puede resultar, sino su forma.

Muchas comidas preparadas, se nos presentan en bandejas de papel aluminio, estas bandejas normalmente no resultan peligrosas, ya que tienen el espesor justo y necesario para no generar inconvenientes, y de hecho favorecer el calentado del contenido.

Si accidentalmente olvidamos una cuchara cuando vamos a calentar nuestra comida, lo que probablemente pase es que la cuchara se caliente un poco, pero nada mucho más grave que eso. En cambio si dejamos un tenedor dentro del microondas, la cosa se puede poner más peligrosa.



Sucede que el tenedor, por su forma, generaría que el impacto de las ondas entre las partículas de metal sea mucho más rápido e intenso. El resultado: ¡chispas!

Las chispas no necesariamente conducen a un incendio ni a la muerte de toda tu familia, pero sí pueden generar una avería grave en tu microondas, dañando el magnetrón.



Además, quizás no moriremos en la explosión, pero lo que es seguro es que la comida nos ha quedado fría, ya que las ondas, rebotando tanto entre los elementos de metal, han aislado nuestro almuerzo.


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