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Las autofotos o autorretratos no son nada nuevo, de hecho, son algo realmente antiguo. Numerosos artistas los pintaron a lo largo de la historia, y esta clase de fotografías comenzaron a tomarse poco tiempo después de la invención de la cámara. Sin embargo, hoy las selfis son todo un fenómeno social y lo que muy pocos saben es que en realidad esconden algo mucho más profundo que el simple hecho de tomarse una fotografía a sí mismo.




Una foto dice más que mil palabras y esto es totalmente cierto. En las selfis hay un claro protagonista y ese no es el paisaje, no es una situación especial, no es una provocación artística y tampoco una denuncia de algún tipo. El protagonista en estas fotos es la persona que la toma, siempre dispuesta en un primer plano. Como si fuera poco, nadie se toma una sola selfi, sino que varias para luego dedicar el tiempo «necesario» hasta dar con la mejor.






En quienes publican selfies claramente se evidencia una determinada propensión a subir más de una al día a las redes sociales y lógicamente, no es por amor al arte. Según los expertos, todo se trata de diferentes grados de casos bastante obvios de lo que en psicología suele llamarse narcisismo subclínico, egocentrismo y cierto grado de trastornos o irregularidades emocionales, y además, los psicólogos creen se trata de una forma de buscar la validación de los otros, comúnmente enmarcada dentro de los «Me gusta».



ROBERT CORNELIUS (1809–1893)

(El primer autorretrato fotográfico conocido, realizado en 1893 por Robert Cornelius)




Asimismo, los expertos aseguran que existe una enorme diferencia entre tomarse una selfi para mostrarse en un lugar importante y donde no hay otra persona que opere la cámara del teléfono que, hacerlo en sitios no relevantes, con el solo objeto de exponer el rostro (una selfi en el baño).








La moda de las selfis no solo tiene un componente social y hasta adictivo, sino que también puede traer consecuencias muy complejas, pues suelen implicar conductas muy impulsivas, tanto es así que, como muchos sabemos, existen numerosos casos de personas que hasta han perdido la vida tomándose esta clase de fotos, por más descabellado que esto pueda sonar.