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Quiso Chorear Dos veces seguida y lo rompieron todo..

Quiso robar dos veces una estación de servicio y lo desfiguraron

Un caso impactante en Bahía Blanca.

Dos motochorros asaltaron el mismo negocio y en ambas oportunidades los empleados los enfrentaron. La segunda vez, uno de los ladrones recibió una brutal paliza



--"Esto es un robo".

--"¿Qué estás haciendo?".

--"Dame la billetera".

--"No".

--"¿Qué querés, que te dispare?".

Este diálogo, ocurrido el fin de semana en una estación de servicio de Bahía Blanca, debería ser una situación anormal, pero ocurre a diario en la provincia de Buenos Aires. Muchas veces, el delincuente ni pregunta, directamente dispara. En esta ocasión, los empleados tuvieron suerte. El ladrón agarró la billetera (en la que sólo había diez pesos) y salió corriendo, pero un playero lo interceptó, lo tiró al piso y lo golpeó en la cara. Como respuesta, el motochorro se le colgó del cuello y lo mordió. Entonces, otro compañero logró controlarlo y le dio varias trompadas. Cuando estaba casi inconsciente, lo dejó. La Policía detuvo al herido, que tuvo que ser asistido en un hospital.

"Mi actitud fue esa, ni lo pensé, fue un segundo. Ahora pedí cambiar de turno... tengo miedo de trabajar a la noche", contó ayer Matías, de 24 años, el joven que golpeó al asaltante, de 22. Además, explicó que lo reconoció como quien les había robado dos semanas antes, también en el turno noche y junto a un cómplice.

La secuencia se inició pasadas las dos de la madrugada del sábado en la estación de servicio YPF, regenteada por la empresa Petroeste y ubicada en la esquina de Alem y Florida, a unas cinco cuadras de la Universidad.

Rastros. El revólver tenía una bala en la recámara. (La Brújula 24)

"A las 2.10 entró la moto Yamaha azul y llamé a mi compañero porque le vi cara de conocido. Cargó 130 pesos de nafta y me dijo: ‘Ahí viene mi compañero y te paga", relató Matías a Clarín. Cuando se dio vuelta tenía al otro ladrón que, cuchillo en mano, le exigió la billetera. Pero el empleado lo enfrentó, hubo un forcejeo y los motochorros escaparon sin concretar el robo.

Matías llamó a la Policía y radicó la denuncia en la comisaría 2°. Allí le contaron que los mismos ladrones, después del fallido asalto, fueron hasta otra estación de servicio ubicada a dos cuadras, de la compañía Shell, y se llevaron 380 pesos.

Alrededor de las seis de la mañana, cuando estaban cambiando de turno, los delincuentes volvieron al comercio. Uno se quedó en la moto y el otro se bajó, entró a una oficina y amenazó a los cinco empleados con un revólver calibre .22 largo. Uno de los jóvenes lo reconoció, porque hace varios años había trabajado en esa estación de servicio. Allí se produjo el diálogo que da comienzo a esta nota.

"Tomó la billetera y salió corriendo, pero otro compañero que estaba atendiendo afuera, en el sector de GNC, le dio una patada. Ahí se le cayó el arma. El asaltante se le colgó del cuello y lo lastimó a mordiscones. Entonces vino otro playero y le pegó tres piñas. Después yo le di varias trompadas en la cara hasta que se quedó sin reacción", contó Matías.

El ladrón tuvo que ser curado en un hospital y fue llevado a la seccional 1°, donde ayer permanecía detenido. Según fuentes policiales, el revólver que usó tenía una bala en la recámara y estaba "apto para funcionar".

"Hace un mes que venía robando en las estaciones de servicio de la zona. Le venía saliendo bien. Nosotros nos hartamos y reaccionamos", justificó el playero, aunque admitió estar "arrepentido" y reveló que su familia le reprochó lo que hizo. "Mi viejo no quiere que siga estando en el turno noche. Espero que al ladrón lo mantengan preso al menos hasta que yo cambie el turno", dijo Matías.
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