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Referencias históricas en "Game of Thrones"






Juego de Tronos, del autor estadounidense George R.R. Martin (Nueva Jersey, 1948) es la primera entrega de la saga Canción de Hielo y Fuego. Publicada inicialmente en 1996 bajo el título A Game of Thrones, la novela nos narra como una serie de rivalidades, conspiraciones y conflictos entre diferentes feudos acaecidos en un mundo medieval ficticio terminan por hacer estallar una guerra civil. Y pese a que el que suscribe remarca que la historia tiene su desarrollo en un territorio completamente ficticio (sin ir más lejos, la extensa prolongación de las estaciones que presenciamos en JUEGO DE TRONOS nos indica que se trataría hasta de un planeta distinto al nuestro), la atmósfera de baja edad media que Martin impregna en la obra hace que el lector experimente cierta sensación de déjà vu. Efectivamente, una lectura de esta ficción sin perder de vista el escenario histórico y político imperante en el mundo conocido durante los siglos XII al XV, pronto obtiene sus frutos en forma de aparición de referencias claramente evidentes. Sobre dichas pistas versará el tema de hoy, demostrando fehacientemente las camufladas conexiones entre el mundo de Canción de Hielo y Fuego y la Historia real.

El conflicto Stark – Lannister: la guerra de las dos rosas


El epicentro argumental de esta primera entrega se encuentra en el auge de fricción que se va instaurando entre la casa de los Stark y la casa de los Lannister. Ambos feudos habían manifestado su enemistad anteriormente, pero es en las páginas de JUEGO DE TRONOS donde el lector asiste a las fatales consecuencias del enfrentamiento armado. Bien, pues rascando un poco en la superficie de la trama, esta situación nos retrotrae a la conocida como Guerra de las Dos Rosas. Se trata de una sucesión de beligerancias acontecidas en el periodo de 1.455 a 1.485 en el reino de Inglaterra, que contaron como protagonistas a la casa de York (los Stark en esta novela) contra los Lancaster (los Lannister de Canción de Hielo y Fuego). En 1.399, alcanza el trono de Inglaterra Enrique IV, el primero de la dinastía Lancaster. A este monarca lo sucederían su hijo Enrique V (1.413) y su nieto Enrique VI (1.422). Por desgracia para esta estirpe, Enrique VI fue un gobernante inestable que provocaría no pocas dudas entre la nobleza. Es debido a ello que Ricardo Plantagenet, Duque de York y Lord Protector del Reino, iniciase una pugna por deponer al rey y devenir su sucesor. Al partir de aquí da inicio un complejo periodo de guerra civil en la que la casa de York termina finalmente por suceder a los Lancaster, pasando estos a ejercer una fuerte oposición armada y estratégica que termina involucrando a los reinos vecinos de Escocia y Francia. La sucesión de protagonistas y hechos es tan farragosa como compleja, por lo que me centraré únicamente en particularizar a los coronados durante este tumultuoso periodo de tiempo:

-Enrique IV (Casa de Lancaster). Reinado: 1.399 – 1.413.
-Enrique V (Hijo de Enrique IV, Casa de Lancaster). Reinado: 1.413 – 1.422.
-Enrique VI (Hijo de Enrique V, Casa de Lancaster). Reinados: 1.422 – 1.461 y 1.470 – 1.471.
-Eduardo IV (Hijo de Ricardo Plantagenet, Duque de York y Lord Protector del Reino, Casa de York). Reinados: 1.461 – 1.470 y 1.471 – 1.483.
-Eduardo V (Hijo de Eduardo IV, Casa de York). Reinado: 1.483 – 1.483.
-Ricardo III (hermano de Eduardo IV, Casa de York) Reinado: 1.483– 1.485.
-Enrique VII (Casa de Lancaster, unificador de las casas de Lancaster y York en la casa de Tudor). Reinado: 1.485 –1.509.


El fin de las hostilidades tiene lugar en 1.485, cuando Enrique de Tudor asciende al trono como Enrique VII. El nuevo monarca se casa con la hija de Eduardo IV, Isabel de York, y de esta manera fusiona las casas de York y Lancaster en la dinastía de los Tudor. Aunque más allá de las similitudes en ambos casos (novela y realidad histórica), también existen una serie de personajes en Juego de Tronos que podrían contar con sus homónimos históricos. Procedamos a enumerar algunos de los supuestos hayados:

  • Cersei Lannister: Un eco de esta reina podría ser la igualmente consorte real Margarita de Anjou (1.429 – 1.482). Esta mujer luchó duramente por los derechos dinásticos de su hijo Eduardo a alcanzar el trono. Al igual que Cersei, fue una fémina de armas tomar, erigiendo ejércitos y enfrentándose a los York, ya en aquel entonces dueños de la corona, en más de una ocasión.




  • Eddard Stark: El referente más obvio a este personaje es Ricardo Plantagenet (1.411 – 1.460). Este duque de York fue el que iniciase las disputas contra los Lancaster en 1.455. Al igual que en la novela de George R.R. Martin, el patriarca de los York terminaría su vida de forma muy similar al señor de Invernalia.




  • Joffrey Baratheon: En este caso emparentamos al hijo del rey Robert con Eduardo de Westminster (hijo de Enrique VI y Margarita de Anjou). Eduardo también hubo de ser aspirante a un trono en disputa y pieza fundamental de las intrigas de los Lancaster para gobernar el reino.




  • Robb Stark: El sucesor de Eddard Stark cuenta con muchos puntos confluyentes en la vida de Eduardo Plantagenet, heredero de Ricardo Plantagenet y coronado como Eduardo IV. Los dos heredaron muy jóvenes, amén de ser grandes luchadores que combatieron duramente a favor del nombre de su familia, incansables por saldar cuentas pendientes con la casa de sus irreconciliables rivales.




Una vez explicado todo esto, cabe decir que los parecidos entre este momento histórico y Juego de Tronos son evidentes; aunque interpretados de un modo ciertamente romántico. Puesto que los motivos que empujaron a la Guerra de las Dos Rosas no serían tan honestos como el vengar a una prometida asesinada; ni mucho menos castigar a un tirano por sus crímenes. Por desgracia, la realidad histórica fue mucho más banalmente terrenal y el germen verdadero de la contienda no fue otro que las aspiraciones al trono de Inglaterra de unos y otros. Con este pretexto, dicha guerra civil se cobró innumerables bajas y causó un profundo perjuicio al reino.

Las Rosas emblemas de la casa Lancaster y York.

La Guardia de la Noche - Los Caballeros Templarios

En 1.118 se crea una orden medieval denominada Los Pobres Caballeros de Cristo, aunque fueron más célebres como la orden del Temple o los Templarios. El nombre les viene al establecer su cuartel general muy cerca del Tempo de Salomón en Jerusalén. Originariamente contó con tan sólo nueve caballeros, todos ellos de procedencia francesa, que tenían como objetivo la recuperación y protección de los santos lugares de la cristiandad. Sin embargo, este colectivo de monjes guerreros fue creciendo hasta constituirse en una notable fuerza militar y económica que controlaba multitud de puntos estratégicos y hacía las veces de banca al inventar la letra de cambio. En este momento, todo lector de Juego de Tronos habrá comenzado a establecer paralelismos con los hermanos de la Guardia de la Noche. Por si no fuera así, comentar que ambos son órdenes guerreras que fueron movilizadas lejos para proteger ciertos lugares importantes. En uno y otro caso se trata de comunidades bastante herméticas y donde se impone el voto de austeridad y castidad a sus miembros. Pero las similitudes nos terminan aquí, los Templarios estaban constituidos en jerarquías (sirvientes, mozos de almacén, guerreros…) muy bien establecidas. Exactamente como la orden de la novela. Finalmente, los dos grupos coinciden nuevamente en su fama de neutralidad política además de por ser grandes constructores; dado que se atribuye a los conocimientos Templarios la edificación de las catedrales góticas europeas de la edad media.


Caballeros Templarios

Los Dothrakis De Khal Drogo - Los Mongoles:

El pueblo mongol era un conglomerado de tribus nómadas establecidas a lo largo de un vasto territorio asiático. Dichas comunidades tribales fueron unificadas en 1.206 cuando el guerrero Temudjin resultó vencedor y se erigió caudillo absolutista bajo el conocido nombre de Gengis Kan. A partir de entonces, esta hueste bárbara se extendería a través de China conquistando gran parte de Asia y llegando incluso a acosar el continente europeo. Nuevamente, los parecidos razonables con los nómadas conocidos como Dothrakis de Juego de Tronos son abundantes. En los dos supuestos se trata de nómadas que circulan libremente a caballo por extensas llanuras, organizados en tribus alrededor de un líder (Kan / Khal) y con los equinos como principal nexo cultural y fuente de sustento. Además, los Dothrakis, al igual que los mongoles se nos presentan como diestros arqueros (seis de cada diez guerreros mongoles eran arqueros a caballo, y los efectivos restantes eran lanceros mejor pertrechados) e incansables jinetes; tan modestos artesanos como excelentes cazadores y vigorosos combatientes. Y por último hay que destacar que en ambas figuras se intuye el concepto político de la meritocracia: donde los títulos se asignan en función al papel cumplido en la batalla o por la lealtad mostrada al líder; y no por trasmisión de herencia familiar.



Los Hijos bastardos:

Hay un último elemento interesante e influyente a destacar en la novela. Se trata de la aparición del fenómeno de los hijos bastardos. Tal vez a alguien le pueda parecer reprochable que un héroe casto y ejemplar como Ned Stark cometa adulterio y proteja seguidamente a su bastardo, así como la aparición de no pocos hijos ilegítimos con diferentes suertes a lo largo y ancho de la narración. Sin embargo, este detalle no es más que otro elemento histórico muy común en la época medieval. Recordemos que hasta entrado el S.XX el matrimonio cumplía principalmente funciones estratégicas y económicas más que sentimentales. Es por ello que la figura del amante representaba forzosamente algo necesario. Ejemplos de hijos bastardos hay en grandes cantidades. Por ejemplo, en la actualidad Leandro Alfonso Ruiz Moragas ha sido reconocido como hijo bastardo del monarca borbón Alfonso XIII y la actriz Carmen Ruiz Moragas. Otro célebre caso es el del político y militar Juan José de Austria, fruto de la unión extramarital de Felipe IV y la también actriz María Inés Calderón, episodio que se pudo leer en una de las entregas de las aventuras del Capitán Alatriste. Pero la lista se extiende interminablemente, pasando desde los Tudor (Enrique VIII intentó declarar a su único hijo varón, aunque bastardo, heredero la corona de Inglaterra) hasta los Borgia. Es por ello que un fenómeno como el bastardo debería ser mucho más común en las ficciones medievales o en las aventuras heroicas de capa y espada.


El bastardo Felipe IV


Y ya para concluir, destacar una “no referencia”. Resulta altamente curioso que no se establezca ningún sucedáneo evidente del clero. Puesto que es difícil comprender una trama de intereses políticos, nobleza e intrigas sin la intervención de la santa iglesia; se supone cuanto menos reseñable que Juego de Tronos no cuente con una analogía de esta histórica e influyente institución.