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Renè Gerònimo Favaloro y La Fundaciòn Favaloro

Renè Gerònimo Favaloro

Nacio en La Plata el 12 de julio de 1923 y murio el 29 de julio de 2000, fue un famoso cirujano torácico argentino, quien realizó el primer Bypass aorto coronario en el mundo.

Primeros años


Nació y se crió en el barrio “El Mondongo” de La Plata, Argentina. A pesar de haber tenido una infancia muy humilde, aprendió a amar el fútbol, y se hizo un hincha fanático del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata. René Favaloro siempre estuvo comprometido con el conocimiento, gracias en parte a su abuela materna, que le transmitió su amor por la naturaleza y la emoción al ver cuándo las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca".

Realizo la primaria en la escuela Nº45 situada en la calle 68 y diag 73. En esta escuela se levanto un mural en su memoria y sobre la rambla del diagonal los vecinos plantaron un árbol e hicieron un homenaje con tablones pertenecientes a la cancha de su querido equipo. Curiosamente la escuela queda a la vuelta del hospital policlinico "Gral San Martín"

En 1936, después de examinar, Favaloro entró en el Colegio Nacional de La Plata. Allí, docentes como Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña le infundieron los principios con base humanística.

Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.

Mientras cursaba las materias correspondientes a su año, se entremezclaba con los alumnos de sexto año de las cátedras de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, ambos titulares de Clínica Médica. También se escapabo a presenciar las operaciones de los profesores José María Mainetti, y Federico E.B. Christmann, de quien aprendió la simplificación y estandarización que aplicaría después a la cirugía cardiovascular, quizás la mayor contribución de Favaloro a las operaciones sobre el corazón y los grandes vasos.

El hecho fundamental de su preparación profesional fue su posición de residente en el Hospital Policlínico, centro médico de una amplia zona de influencia. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la Provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió a respetar a los enfermos, la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.

En 1949, apenas graduado, se produjo una vacante para médico auxiliar. Accedió al puesto en carácter interino y a los pocos meses lo llamaron para confirmarlo. Le pidieron que completara una tarjeta con sus datos, pero en el último renglón debía afirmar que aceptaba la doctrina del gobierno y se lo obligaba a afiliarse al partido peronista que gobernaba el país en esos años, lo que no admitió.

Por ese entonces llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en una zona muy rica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. Favaloro se encontró ante una decisión difícil, pero con la esperanza de que la situación política del país cambiaría en algunos meses aceptó la oferta.

Llegó a Jacinto Aráuz en mayo de 1950 y rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou quien falleció unos meses después debido a un cáncer de pulmón.

Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José, médico también. Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados.

Durante los años que ambos permanecieron en Jacinto Aráuz crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región.

Con la ayuda de los maestros, los representantes de las iglesias, los empleados de comercio y las comadronas, de a poco fueron logrando un cambio de actitud en la comunidad que permitió ir corrigiendo sus conductas. Así, lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud.


Pasión por la cirugía toráxica


Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica, a la vez que iba dándole forma a la idea de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. Quería participar de la revolución y no ser un mero observador. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le aconsejó que el lugar indicado era la Cleveland Clinic.

Si bien al principio tuvo dudas con respecto a dejar su profesión de médico rural pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aun mayor. Con pocos recursos y un inglés incipiente, se decidió a viajar a Cleveland. Trabajó primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía, en colaboración con los doctores Donald B. Effler, jefe de cirugía cardiovascular, F. Mason Sones, Jr., a cargo del Laboratorio de Cineangiografía y William L. Proudfit, jefe del Departamento de Cardiología.

Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero posteriormente se interesó en otras áreas. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio de Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiografías de los Estados Unidos.

A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. En 1970 publicó un libro llamado Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria.


La Fundacion Favaloro

La Fundación Favaloro para la Investigación y la Docencia Médica es una institución científica argentina dedicada a la asistencia médica, la docencia y la investigación. Fue fundada en 1975 por René Favaloro de acuerdo con los principios de la Cleveland Clinic de Estados Unidos, país donde trabajó durante varios años. Las actividades se desarrollan a través de dos instituciones, la Universidad Favaloro y el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular. En base a los principios del Dr. Favaloro, la fundación financia la atención médica, en sus centros de salud, de personas de bajos recursos, alcanzando casi el 30% del total de los pacientes.

Historia de la Fundacion Favaloro

Mientras se encontraba investigando en los Estados Unidos, Favaloro decidió crear en Buenos Aires un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular que se dedique a la asistencia médica, a la docencia y a la investigación. Regresó a la Argentina en 1971, tras presentar su renuncia en la Cleveland Clinic. La institución fue finalmente fundada en 1975 por Favaloro y otros colaboradores, y en su desarrollo influiría la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines, en especial el dirigente Ángel Peco.

En 1980 fue creado el Departamento de Docencia e Investigación de la Fundación Favaloro. Ese mismo año, con colaboración del Departamento de Órganos Artificiales de la Universidad de Utah, se implantó el primer corazón artificial en un ternero. La colaboración entre la Fundación y la Universidad de Utah continuaría: entre 1980 y 1982 se realizaron 16 trasplantes y Peter Willshaw, investigador de Fundación, desarrolló junto a investigadores de la universidad un dispositivo llamado COMDU (Cardiac Output Monitoring and Diagnostic Unit) que mejoraba las mediciones de flujo de los corazones artificiales. El proyecto debió cancelarse en 1982 debido a problemas presupuestarios, pero el sector de investigaciones, que pasó a llamarse División de Investigación Básica, continuó trabajando en diferentes problemáticas coronarias. Con el correr de los años, el Departamento de Docencia e investigación cambió su nombre por Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, y la División de Investigación Básica por Instituto de Investigación en Ciencias Básicas. En la actualidad las actividades de investigación y docencia son realizadas casi por completo en el ámbito de la Universidad Favaloro.

El 2 de junio de 1992 fue inaugurado el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, donde se concentró la actividad asistencial, y el 20 de ese mes se realizó la primera cirugía de la institución. A finales del siglo XX, la Fundación se vio inmersa en importantes deudas, agravadas debido a que el PAMI no cancelaba la millonaria deuda que tenía con la institución. Por este motivo, el 29 de julio de 2000 René Favaloro decide quitarse la vida de un disparo al corazón. Sin embargo, la Fundación consiguió superar la crisis y continuó con el legado de Favaloro, siendo una de las instituciones dedicadas a la investigación cardiovascular más importantes de América Latina.


Suicidio de Favaloro


Para el 2000 la Argentina estaba ya sumergida en una crisis económica y política y la Fundación Favaloro estaba endeudada en unos US$ 75 millones por lo que Favaloro pidió ayuda al gobierno sin recibir una respuesta oficial[cita requerida]. El 29 de julio del mismo año toma la decisión de quitarse la vida de un disparo al corazón. Después de su muerte se supo que le había enviado una carta al entonces Presidente de la Nación el Dr. Fernando de la Rúa la cual nunca había sido leída y en la que expresaba su cansancio de "ser un mendigo en su propio país" y le solicitaba ayuda para recaudar fondos para la Fundación. Además, expresaba que la sociedad argentina necesitaba su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que estaba envuelta.

Favaloro le dijo no a un pacto con la corrupción


Fue un ofrecimiento que le acercaron a última hora para salvar a su Fundación. El contestó: "Antes de cambiar mis principios, prefiero desaparecer". Al despedirse, denunció maniobras en la atención privada de la salud. De la Rúa revela que le propuso "estatizar" su centro cardiológico.

Hace cinco años, Fernando de la Rúa era señalado como uno de los verdugos. Hoy, el ex presidente responde por primera vez: "Le propusimos a René Favaloro estatizar su Fundación, días antes de su trágico final". Hace cinco años, Favaloro lloraba en despachos oficiales pidiendo ayuda, sintiéndose un "mendigo". Hoy, en medio de conflictos en la salud pública, el Gobierno retomó la entrega de subsidios al emprendimiento privado del cirujano. Hace cinco años, Favaloro era tentado con un pacto con la corrupción. ¿En qué consistía? ¿Quiénes se lo propusieron? ¿Fue una traición?

Esta investigación de Clarín reconstruye los momentos finales de la vida del médico y recorre los complejos motivos que lo llevaron a quitarse la vida con un disparo al corazón, el 29 de julio de 2000. La muerte del creador del by-pass, una técnica que les salvó la vida a miles de personas, impactó en la sociedad, pero hay mitos que lo sobrevivieron que hoy se pueden empezar a aclarar:

# Favaloro tuvo problemas económicos en su actividad, pero no murió pobre: dejó 14 departamentos, dos casas, dos campos en Magdalena y 93.107 dólares que entraron en sucesión, según revela la causa judicial que confirmó el suicidio.

# El Estado lo ayudó. En 1994 comenzó a recibir subsidios oficiales por 17,5 millones de dólares anuales, por partida específica del Presupuesto Nacional. La crisis los fue achicando y en 1998 ya no existían. Pero siguió vigente un convenio con el Ministerio de Salud, mediante el cual el Estado se hacía cargo del costo de operaciones de pacientes indigentes. Una planilla de pagos de 2000, a la que tuvo acceso Clarín, señala que la Fundación recibió ese año 5.770.000 dólares.

# No hubo uno, sino múltiples motivos de su decisión. Tenía 77 años. Había quedado viudo en 1998. Estaba deprimido por las deudas de su Fundación, donde había empezado a funcionar un comité de crisis. Acababa de ver la lista de personas que iban a ser despedidas. Se le había muerto un paciente el día anterior.

# No fue una actitud intempestiva. A la novia, Diana Truden, 46 años menor, ya le había confesado sus deseos de matarse en enero de 2000. Luego, en abril, hizo el trámite para obtener el permiso de portación del revólver que finalmente usó y que Clarín reproduce hoy por primera vez (ver facsímil).

# No sólo sintió ahogo por la corrupción en las obras sociales sindicales, sino también por trampas en clínicas privadas, a las que acusó de contar con "personal bien entrenado" para hacer negocios con la salud de la gente: "A docenas de cardiólogos —escribió en su adiós—, lo que más les interesa es el dinero".

# La insinuación que lo terminó de demoler jamás fue aclarada por nadie hasta hoy. La desnudó él mismo, en su carta de despedida a amigos y familiares. Decía: "El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse. Hemos tenido reuniones con mis colaboradores más cercanos (...) me aconsejaban que, para salvar a la Fundación, debemos incorporarnos al 'sistema'; sí, a los retornos; sí, al 'ana-ana', 'pondremos gente a organizar todo'. Hay 'especialistas' que saben cómo hacerlo. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado. En estos momentos, a esta edad, terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros, mis profesores, me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar. Prefiero desaparecer".

Mientras empuñaba ese revólver, una carta al presidente De la Rúa dormía en un cajón de la Casa Rosada. Nunca fue publicada en un diario. Decía: "Estimado Fernando: Te escribo estas líneas porque nuestra Fundación está al borde de la quiebra (...). Tenemos emergencias ineludibles que deben solucionarse en los próximos días. Necesitamos alrededor de seis millones de pesos".

"No tengo conexiones con el empresariado argentino. (...) a veces choco con algunos 'peces gordos' como Amalita o Goyo Perez Companc. Por eso, uno de los pedidos que te hice en nuestra última charla era que utilizaras tu influencia para conseguir la ayuda que tanto necesitamos".

"En fin, te ruego que influyas para conseguir una donación urgente, creo que es el camino más corto. Perdoname por el pedido. Te escribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido. Con el afecto de siempre, René Favaloro".

De la Rúa acepta hoy que no leyó la carta a tiempo, pero rechaza las imputaciones sobre falta de apoyo oficial: "De ningún modo hubo abandono a Favaloro. Al contrario, estábamos encima. Teníamos una relación de mucho afecto y amistad. Fue mi asesor en la Nación y en la Ciudad".

El ex presidente rompe el silencio sobre el plan ofrecido: "El buscaba una solución integral. Entonces, por indicación mía, se comenzó a evaluar con Héctor Lombardo (ministro de Salud) alguna forma de integración del Estado con la Fundación. Se pensó en la estatización y que siguieran operando ellos, aunque había que articularlo con el hospital público. Es cierto que se necesitaba una asistencia extra, porque el Congreso había suprimido los subsidios".

Confirma esa estrategia Néstor Pérez Baliño, entonces subsecretario de Atención Primaria de la Salud y luego presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología: "Favaloro me dijo que el Presidente había entendido el problema. Ibamos a estudiar el posible acople y se pensó en crear una comisión de expertos, pero a la semana murió".

La propuesta de De la Rúa sobrevuela un debate aún abierto sobre el papel que jugó el Estado frente al proyecto de Favaloro, quien renunció a ganar dos millones de dólares al año en Estados Unidos para intentar en la Argentina la medicina de excelencia, con atención gratuita de indigentes, desde una organización sin fines de lucro.

El año pasado, el presidente Néstor Kirchner consideró que "a través del Estado, tenemos que pedirle perdón a Favaloro" y que fue "un error y un pecado histórico" no haberlo ayudado. Los hechos contradicen buena parte de esa perspectiva: además de los subsidios, Favaloro recibió "adelantos de cápita" del PAMI por 3,5 millones de dólares y ayuda para conseguir préstamos internacionales (ver El tormentoso abrazo del poder).

El 1o de junio pasado, en la Casa Rosada, la administración Kirchner entregó 2.125.435 pesos para que la Fundación compre equipos médicos. Eduardo Raimondi, actual director general, dijo que la institución está "espléndida, produciendo más que nunca ciencia y docencia, con un lleno completo de alumnos de la escuela de medicina e ingeniería y con un 76 por ciento de ocupación de camas; viendo 9.000 pacientes por mes, 10 cirugías diarias y 20 trasplantes por mes".

Habló en el Senado, donde se conmemoró el Día de la Medicina Social, establecido por Kirchner desde el 12 de julio de 2004 para recordar el nacimiento de Favaloro. Hasta allí llega el debate: hace un año, más de 200 médicos desaprobaron la decisión presidencial. "Más allá de sus méritos técnicos e incuestionable calidad profesional —dice el texto—, el Dr. Favaloro dedicó toda su práctica profesional a la actividad en instituciones privadas, cuya principal finalidad (de acuerdo a las reglas del juego) es la rentabilidad económica y nunca invirtió sus esfuerzos en el sistema público de salud".

Favaloro se despidió derrotado: "Es indudable que ser honesto en nuestra sociedad corrupta tiene un precio. A la larga o a la corta te la hacen pagar".


La carta con la que Favaloro pidio permiso para aportar el

revolver que uso para matarse.




Estoy pasando uno de los momentos mas dificiles de mi vida:La fundaciòn tiene graves problemas econòmicos financieros como resultado de todo lo que sucediò en nuestro paìs.

Se nos adeuda dieciocho millones de dòlaresy se hace cada vez mas difìcil sostener nuestro trabajo diario que como siempre se brinda a toda la comunidad sin distinciòn de ninguna naturaleza, con tecnologìa de avanzada y personal altamente calificado, ademàs de la tarea docente y de investigaciòn.

Le envio una nota que destaca algunos hechos recientes. Quizà le sorpenda que no esta de acuerdo con la modestia que siempre me ha acompañado. Le ruego su publicaciòn -realmente lo necesito- para que se vea como se me trata en el mundo en contraste con lo que sucede en mi paìs. Me refiero a aquellos vìnculos al quehacer mèdico. La mayorìa de las veces un empleado de muy baja categorìa de una obra social -gubernamental o no- o de PAMI ni contesta mis llamados.

En este ùltimo tiempo me he transformado en un mendigo, mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algùn dinero que nos permita seguir con nuestra tarea.

Le quedo muy agradecido por su inestimable colaboraciòn y espero me haya comprendido. Yo no vivo de homenajes, me duran unos momentos. Si vivo de las cosas pequeñas de la vida y desde siempre mi mayor satisfacciòn es de ser ùtil a mis semejantes.
Un abrazo


Imagenes de Favaloro y la Fundacion









René Favaloro juntoa otro grande de la ciencia argentina: Federico Leloir


René Favaloro saludando al Papa Juan Pablo II

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