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Residencia presidencial de Olivos

CARLOS VILLATE OLAGUER era un perfecto modelo de los elegantes de la época. Asiduo habitante de la quinta, daba en ella espléndidas fiestas y hasta poseía un muelle al que llegaba en su yate. En 1913, falleció en la quinta, legando la misma para residencia veraniega de los presidentes argentinos y en su legado agregaba ..."en caso que el gobierno no aceptara esta donación, es mi voluntad que sea construído un gran parque, dándolo al gobierno nacional para beneficio público...".

La donación fue aceptada por decreto el 30 de setiembre de 1918 con la firma del Presidente Hipólito Yrigoyen. El primer ocupante oficial, que lo hizo simbólicamente, fue el Dr. Honorio Pueyrredón, quién tomó posesión de la misma en nombre del Presidente Yrigoyen, el que nunca la utilizó.

Fue ocupada circunstancialmente por varios funcionarios del gobierno, hasta que el verano de 1931 pasó a residir allí el Tte. Gral. José Felix de Uriburu, presidente de facto desde hacía pocos meses. En ese tiempo no existía una residencia presidencial y los presidentes vivían en su domicilio particular.

El Presidente General de División Agustín P. Justo ocupó la quinta ocasionalmente y en 1933 creó allí una colonia de vacaciones. Justo se ocupó de embellecer el parque, mejorar la casa, embaldosar las veredas con baldosas de Obras Sanitarias de la Nación de San Isidro, instalar un alambrado artístico perimetral y sustituyó las tranqueras blancas por hermosos portones techados.




1 Caminos sinuosos hacia la barranca



2 Grupo de "Phoenix Canariensis"


Otra de las obras de Justo fue la plantación de jacarandaes de la Av. del Libertador -entonces Tte. Gral. J. F. Uriburu- que maravillaron al Presidente Franklin D. Roosevelt, en su visita al país durante el gobierno de Ortiz ("llueve celeste ...", fue la aclamación al ver caer las flores de los jacarandáes ).

Cedió al Círculo Militar el sector entre la entonces Av. Uriburu y el río.

Como la donación especificaba que la quinta fuera residencia presidencial veraniega y no había sido así los herederos de Villate en 1940 solicitaron judicialmente se revocara la donación por incumplimiento de la cláusula testamentaria. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia dictaminó que la fracción continuara como Quinta Presidencial.

El Presidente Ortíz pasó sólo algunos fines de semana. En esos años, el presidente, para ausentarse de la Capital y residir fuera de su territorio debía pedir autorización a la Legislatura, lo que se suprimió en tiempos del Presidente Tte. Gral. Juan Domingo Perón.

Castillo, en verano, vivió en su quinta particular en Martínez.

El Tte. Gral. Perón residió en la quinta y realizó numerosos arreglos incluyendo el microcine. También cedió instalaciones para la U.E.S. (Unión de Estudiantes Secundarios).

El Tte. Gral. Aramburu fue el primero en habitarla permanentemente.

De allí en más fue habitada por casi todos los presidentes constitucionales o de 'facto'. En tiempos del Dr. Frondizi había conferencias de prensa al mediodía seguidas de una buena parrillada.

Durante la presidencia del General Juan Carlos Onganía se hizo construir un escenario sobre la pileta de natación para que actuaran 'Los Cinco Latinos' y un incendio causó grandes daños en la casa.

Durante el período del Tte. Gral. Alejandro A. Lanusse se construyó una capilla.

El Dr. Héctor J. Cámpora no habitó en la quinta y seguidamente la ocupó Raúl Lastiri hasta la tercera reelección del Tte. Gral D. Perón, quién se trasladó a la quinta con su esposa, M. Estela Martínez de Perón. A su muerte un importante sepulcro se construyó en honor suyo y de M. Eva Duarte de Perón. Sin embargo, los cuerpos de ambos fueron retirados de allí durante el gobierno del presidente 'de facto' Tte. Gral Jorge R. Videla.

La ocupó luego el TTe. Gral. Roberto E. Viola. Su sucesor Leopoldo. F. Galtieri prefirió residir en Campo de Mayo.

Restaurada la Constitución fueron sus ocupantes el Dr. Raúl Alfonsín y el Presidente Dr. Carlos Saúl Menem. Durante su mandato se realizaron obras de restauración y se construyó una pequeña cancha de golf.

EL PAISAJE

La quinta tiene una superficie aproximada de 35 hectáreas y está dividida en dos sectores, la casa y las antiguas dependencias, hoy transformadas en la sala de recepción del presidente y otras oficinas anexas.

La casa propiamente dicha se encuentra en el sector este en un nivel de altura que le permite disfrutar de vistas hacia el río y hacia 'el campo' (hoy límitado por la Avenida Maipú). El diseño arquitectónico de Prilidiano Pueyrredón le confiere al paisaje su verdadera importancia. Pintor y arquitecto, Pueyrredón fue un gran conocedor de la costa ribereña, panorama que pretendió enmarcar en las ventanas de la casa.

El parque de la quinta presidencial es un espacio verde único por su riqueza botánica y su antigüedad. Centenarias palmeras 'Phoenix canariensis', 'Butia yatay' y 'Chamaerops humilis' aparecen en grupos o aisladas en distintos sectores del parque. Acompañan también a otros árboles de gran porte, muchos de ellos coníferas del tipo cedros, cipreces, criptomerias y pinos de diferentes especies.


Sector de la Cancha de Golf



Camino de Plátanos


La residencia presidencial se encuentra adornada por hermosos ejemplares de 'Araucaria bidwillii' de frutos gigantes. Caminos sinuosos con juníperos enormes y otros arbustos recortados al estilo topiario en sus márgenes, van rodeando la casa y permiten apreciar todos los sectores desde distintos lados. El terreno desciende suavemente hacia el río. En la barranca, un bosquecito de tipas (Tipuana tipu); por el lado sur, una hermosa avenida de plátanos (Platanus acerifolia). Hacia el frente, un gran espejo de agua refleja la silueta sencilla de la gran casona. El eje central se prolonga hacia el oeste, pasando por el Patio de Armas rodeado por altísimos cercos recortados, hasta llegar a la Avenida Maipú por un camino flanqueado por tilos. En la vereda de dicha avenida las copas de los enormes 'ibirá puitás' (Peltophorum dubium) se llenan de flores amarillas al finalizar el verano.

Muchos ejemplares añosos de diferentes especies enriquecen la flora de este parque: Acer palmatum, liquidambar, cipreces calvos, moreras péndulas, cycas, sterlizias, jacarandaes, un palo borracho de flores blancas plantado por el Presidente Perón, entre muchas otras que no se mencionan y que además conviven con aquéllas plantadas más recientemente.

El césped bien cuidado del parque tapiza el suelo en toda su extensión como una gran alfombra verde. En un sector, las suaves diferencias de nivel de la cancha de golf dan un cierto movimiento al terreno.

Este gran jardín de características inigualables por su belleza y riqueza merece un cuidado especial y un mantenimiento a conciencia, teniendo en cuenta que los ejemplares de muchos años de edad son fácilmente atacados por enfermedades. Un censo de todas las plantas existentes y su clasificación botánica actualizada serían un gran aporte técnico e histórico.

El jardín del Presidente es también parte de su investidura y siempre deberá verse tan bello como fuera planeado por quiénes lo plantaron.



Plano de la 'Quinta de Azcuénaga', diseñado por el Arq. Prilidiano Pueyrredón (año 1851).

"Su planteo es realmente original y responde al criterio... de situarse frente al paisaje aún a costa de contradecir los cánones de la arquitectura de Buenos Aires.

El volúmen es una sucesión de terrazas que se van achicando para convertirse exclusivamente en un mirador, que es el objeto de toda la casa. La planta de claras resonancias barrocas, vive en función de las vistas del río y termina en dos brazos que resultan igualmente miradores. Otra novedad del planteo lo constituye la vinculación interna de los locales tanto en planta como en altura formando un conjunto muy compacto.

El tercer avance de esta arquitectura es su gran transparencia, pues tiene ventanas muy grandes que abren gran parte de los muros..."

Su dueño la llamaba por esta característica 'La Pajarera'... Arquitectura en el Estado de Buenos Aires, Instituto de Arte Americano, FAU, Bs As, 1955.



Invernáculos de la Quinta Presidencial (circa 1937)


CUANDO EL 24 DE Octubre de 1580, Juan de Garay repartiera las tierras río arriba entre los primeros pobladores de la Ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires,dieciocho de estas 'suertes' o 'chácaras' pertenecieron a lo que es hoy el Municipio de Vicente López.

La suerte Nº 39, de unas 400 varas de frente y una legua de fondo (hoy Av. de los Constituyentes) con límites laterales entre las actuales calles de Malaver y Villate, correspondió a Rodrigo de Ibarrola. A partir de esto, es difícil seguir el rastro de los propietarios hasta el siglo XVIII. Es en 1779 cuando Manuel de Basavilbaso, Alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos Aires y Administrador General del Correo del Virreinato, compra la 'suerte' de Ibarrola. Su hija y única heredera, Justa Rufina de Basavilbaso y Garfias, se casa con su primo hermano Miguel de Azcuénaga y Basavilbaso, más reconocido por su actuación como vocal de la Primera Junta de Gobierno del 25 de mayo de 1810. El matrimonio tuvo predilección por la Chacra de Los Olivos -como ya se conocía el paraje por entonces- que recorrían con caballos de silla mientras hacían abrir los caminos a fuerza de hacha y guadaña ó renovaban los frutales. A la quinta concurrían los familiares de Azcuénaga, su hermana Ana casada con el Virrey Olaguer Feliú, así como Flora casada con Gaspar Santa Coloma que eran vecinos y propietarios de la quinta 'San Antonio', ubicada entre las actuales calles Roca y San Martín. Los prolegómenos de los sucesos de 1810, luego la guerra de la independencia, los alejaron por un tiempo de la chacra.

Los hijos del matrimonio Azcuénaga Basavilbaso fueron: María del Rosario (que falleció soltera), Miguel José (soltero también), Antonia (casada con Mario Lozano y sin sucesión) y Manuela (casada con su primo hermano José Antonio de Olaguer Feliú y Azcuénaga quiénes tuvieron seis hijos, dos de ellos ciegos).

En 1828, al fallecer Justa Rufina Basavilbaso heredan la quinta Miguel José y Manuela de Azcuénaga. El 19 de diciembre de 1833 muere, en la quinta, Miguel de Azcuénaga. La calle de Vicente López que corre a la vera del ferrocarril al Tigre -antiguo 'Camino del Bajo'- lleva hoy su nombre.

Miguel José compra y cría caballos, de ahí el nombre de 'Cabaña Azcuénaga'. Se dedica también a hermosear la quinta y para ello cuenta con la colaboración de su amigo, el arquitecto y pintor Prilidiano Pueyrredón, hijo del Gral. Don Juan Martín de Pueyrredón. Él es quién proyecta el plano de la quinta, en base al cuál se construye el edificio que aún se conserva con algunas modificaciones posteriores. Ésta fue la primer obra de Prilidiano en nuestro país, aunque no dirigió personalmente la construcción. Pudo verla realizada a su vuelta de Europa en 1854.

La quinta se embelleció con la nueva construcción y con las obras de parquización. Miguel José vivió la mayor parte de su tiempo en su casa de la calle Torres. Luego de la muerte del Coronel Dorrego, se desterró en Chile hasta la caída de Rosas.Ya anciano, testó en favor de sus sobrinos Olaguer Feliú Azcuénaga, muy queridos por él. Repartidas las propiedades de la herencia, la quinta pasa a nombre de Antonio Justo Olaguer Feliú, 'el ciego humanitario', quién quedó soltero y sin sucesión directa. Al morir en 1903, la heredad pasó a manos de su sobrino Carlos Villate Olaguer. Se estima que por ese tiempo la quinta se reduce a los límites actuales entre Av. Maipú y el río.

Fuente:
http://www.construir.com/Econsult/Construr/Nro50/document/olivos.htm
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