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Retenciones, la mejor explicación

La Presión Tributaria sobre el agro

En el caso de las commodities, por la llamada ley de King, se pueden producir alteraciones bruscas en los precios y esas alteraciones se acentúan si existen correcciones monetarias.

Este es el caso cuando se producen devaluaciones monetarias, como ocurrió en distintos momentos de la historia argentina y últimamente en el 2002. En los mencionados casos quizás se podría explicar la aplicación, por un corto período, de un impuesto a esos beneficios extraordinarios, pero ese impuesto nunca debería incidir sobre los ingresos brutos y cuanto más debería ser un complemento menor del impuesto a las ganancias. La aplicación de impuestos sobre los ingresos brutos con alícuotas elevadas puede alterar significativamente las utilidades en las distintas actividades económicas.

En lo que sigue vamos a analizar las utilidades por hectárea que obtiene el productor y la incidencia impositiva de los gobiernos (fundamentalmente el nacional) en esas utilidades. Los impuestos que consideramos son: los de exportación (retenciones), ganancias y otros (inmobiliario, débito y crédito, etc.). No se incluyen el impuesto a los bienes personales y el producido por el crédito fiscal IVA.

Con respecto a los datos de costos utilizamos los publicados en «Márgenes Agropecuarios» (pág. 53 de la publicación de mayo de 2008). Algunos podrían decir que en ciertas regiones se deberían considerar costos menores pero eso podría significar ocultar costos con un desmejoramiento de la fertilidad de la tierra. El hecho de que ciertos costos no se efectivicen monetariamente no significa que no existan.

Con respecto a los rindes de los distintos cultivos se utilizan los promedios nacionales con ligeras modificaciones.

Comenzamos con el análisis de la soja.

Partimos del precio FOB índice del día 29 de mayo que fue de 461 dólares la tonelada. Vamos a considerar un rendimiento de 2,85 toneladas por hectárea que es el rendimiento promedio del país: a)El ingreso por hectárea a valor FOB ascendería a 2,85 toneladas por 461 dólares = 1.314 dólares.

b)Las retenciones llegaban a 40,5% del valor FOB, es decir 1.314 dólares x 41,6% = 532 dólares por hectárea.

c)Costo por hectárea: hacemos un promedio entre un 75% de soja de primera (614 dólares) y un 25% de soja de segunda (361 dólares) según Márgenes Agropecuarios de mayo del corriente año (pág. 53), lo que nos da 551 dólares.

d)Otros gastos de fobbing, como elevación, almacenaje portuario, etc. = 8,8 dólares por tonelada x 2,85 toneladas = 25 dólares por hectárea.

e)Resultado = u$s 1.314 – u$s 532 – u$s 551 – u$s 25 = u$s 206 por hectárea.

f)Impuesto a las ganancias = u$s 206 x 35% = u$s 72 por hectárea.

g)Resultado neto después del impuesto a las ganancias = u$s 206 – u$s 72 = u$s 134 dólares por hectárea.

h)Si sumamos los impuestos recibidos por los gobiernos (fundamentalmente el nacional) y lo recibido por el productor, tenemos: u$s 532 + u$s 72 + u$s 63 (otros impuestos que están incluidos en los costos de c) = u$s 667 + u$s 134 = u$s 801 por hectárea.

i)Lo recibido por el productor es igual a u$s 134 dividido u$s 801 = 16,7 por ciento.

j)Lo recibido por los gobiernos (fundamentalmente el nacional) fue de 79,3% por ciento.

k)El diferencial arancelario que reciben las plantas aceiteras es de 4%.

A continuación haremos el mismo cálculo para el maíz.

En este caso trabajamos con un rinde ligeramente superior al promedio nacional.

a)El ingreso por hectárea a valor FOB asciende a 7 toneladas x 215 dólares = u$s 1.505.

b)Las retenciones ascienden a 24,1 x 1.505 = u$s 363 por hectárea.

c)Los costos por hectárea (según Márgenes Agropecuarios del mes de mayo) ascienden a u$s 893.

d)Otros gastos de fobbing por hectárea ascienden a u$s 6,5 x 7 toneladas = u$s 46.

e)Resultado antes del impuesto a las ganancias: u$s 1.505 – u$s 363 – u$s 893 – u$s 46 = u$s 203 la hectárea.

f) Impuesto a las ganancias = u$s 203 x 35% = u$s 71 por hectárea.

g) Resultado después del impuesto a las ganancias = u$s 132 por hectárea.

h) Total recibido por los gobiernos y el productor = u$s 363+ u$s 71 + u$s 63 (otros impuestos) = u$s 497+ u$s 132 = u$s 629 por hectárea.

i)El productor recibiría el 21% (132 dividido 629) y los gobiernos (especialmente el nacional) el 79%.

Con respecto al trigo estos son los números:

a) El ingreso a valor FOB de una hectárea sembrada con trigo es de 2,82 toneladas por 345 dólares = u$s 973.

b) Las retenciones por hectárea suman u$s 973 x 27,1% = u$s 264.

c)Los costos por hectárea, según Márgenes Agropecuarios, ascienden a 551 dólares.

d)Otros costos de fobbing ascienden a u$s 10,5 x 2,82 = u$s 30 por hectárea.

e)Resultado antes del impuesto a las ganancias: u$s 973 – u$s 264 – u$s 551 – u$s 30 = u$s 128 por hectárea.

f) El impuesto a las ganancias asciende a u$s 128 x 35% = u$s 45 la hectárea.

g)La utilidad neta deducido el impuesto a las ganancias asciende a u$s 128 – u$s 45 = u$s 83 la hectárea.

h) La suma de las retenciones + impuesto a las ganancias + otros impuestos + utilidad neta del productor asciende a: u$s 264 + u$s 45 + u$s 30 (otros impuestos) = u$s 339 + u$s 83 = u$s 422 la hectárea.

i)La participación de la utilidad del productor es u$s 83 dividido u$s 422 = 19,7%.

j)La participación del Estado en la utilidad es de 80,3%.

En el caso concreto del trigo la utilidad neta del productor es menor, sino negativa, dado que al estar cerrada la exportación el precio FAS de mercado, que se deduce de un FAS arbitrario, es menor al que resultaría de la competencia del mercado.

Con respecto al girasol estos son los números:

a)El ingreso a valor FOB de una hectárea de girasol es de 1,9 toneladas por u$s 600 = 1.140.

b)La retención es igual a 41,1% x u$s 1.140 = u$s 469 la hectárea.

c)Los costos por hectárea son u$s 359 la hectárea.

d)Otros costos: u$s 123 la hectárea.

e)La utilidad bruta antes del impuesto a las ganancias es igual a u$s 1.140 - u$s 469 - u$s 359 – u$s 123 = u$s 189 la hectárea.

f)El impuesto a las ganancias es igual a u$s 189 x 35% = u$s 66.

g)La utilidad neta después de ganancias es de u$s 189 – u$s 66 = u$s 123 la hectárea.

h)La suma de la utilidad del productor con los impuestos a las retenciones, ganancias y otros impuestos es igual a u$s 469 + u$s 66 + u$s 30 (otros impuestos) = u$s 565 + u$s 123 = u$s 688 la hectárea.

i)La participación del productor en la utilidad neta es igual a 17,9%, resultado de dividir 123 por 688 dólares.

j)La participación del estado en la utilidad neta es igual a 78,1%.

k)El diferencial arancelario que reciben las plantas aceiteras es de 4%.

Como se dijo más arriba no se han incluido otros impuestos, como el resultado del crédito fiscal IVA y el de bienes personales, que darían lugar a una participación mayor de los gobiernos. En el artículo de Mario Arbolave «Los impuestos que paga el agro 07/08», publicado en «Márgenes Agropecuarios» del mes de diciembre del año pasado se hace un detallado análisis de los mismos y se llega para la soja a una participación del estado de 80,2% (recordemos que en ese momento los derechos de exportación eran menores). En el caso del maíz la participación del estado llegaba a casi el 90%. En dicho artículo no se hizo un cálculo para el trigo ni para el girasol.

Como se puede observar de los números anteriores, existe un desequilibrio entre lo que recibe en forma neta el productor y lo que reciben los gobiernos, fundamentalmente el gobierno nacional. Si las exportaciones de granos, subproductos y aceites ascienden este año a alrededor de 30.000 millones de dólares (no estamos considerando que parte de los granos se vendieron con anterioridad al inicio de la campaña, y a precios menores) y las retenciones ascienden a 10.300 millones de dólares, las utilidades antes del impuesto a las ganancias disminuirían aproximadamente en la mencionada cifra.

Por lo tanto, tendríamos las siguientes utilidades para los cuatro granos mencionados:

a)Soja: la utilidad antes de ganancias sería de 16,2 millones de hectáreas por u$s 206 por hectárea = 3.337 millones de dólares.

b)Maíz: la utilidad neta antes de ganancias sería de 4 millones de hectáreas por u$s 203 por hectárea = 812 millones de dólares.

c)Trigo: la utilidad antes de ganancias sería de 5,5 millones de hectáreas por u$s 128 por hectárea = 704 millones de dólares.

d)Girasol: la utilidad antes de ganancias sería de 2,4 millones de hectáreas por u$s 189 por hectárea = 454 millones de dólares.

e)Total: 5.307 millones de dólares.

Las utilidades sin retenciones sería de 10.300 millones (valor de las retenciones) + 5.307 millones = 15.607 millones de dólares x 35% (impuesto a las ganancias) = 5.402 millones de dólares. Este sería el impuesto a las ganancias que los productores de los cuatro granos tendrían que pagar si no hubiese retenciones. Pero como hay retenciones tienen que pagar alrededor de 1.857 millones de dólares en impuesto a las ganancias y 10.300 millones de dólares de retenciones, es decir 12.457 millones de dólares. Pagarían una suma mayor en 6.695 millones de dólares.

La utilidad neta para el productor de los cuatro granos sería de 3.450 millones de dólares. Hay que tener en cuenta que el sector lo que figura como impuesto a las ganancias es lo que resulta de aplicar la alícuota máxima (35%) sobre las utilidades brutas, lo que no implica que sea lo efectivamente pagado. Pero también hay que tener en cuenta que no se consideró ningún costo de oportunidad por el valor de la tierra, valor que se puede estimar en alrededor de 140.000 millones de dólares. Es decir que la relación rentabilidad/valor de la tierra estaría en 2,5%.

Las retenciones tienen también un fuerte efecto no sólo sobre la utilidad neta del productor sino también sobre las arcas provinciales, es decir sobre el país federal. La fuerte incidencia de este impuesto (no coparticipable) disminuye las ganancias del sector y por lo tanto el monto del impuesto a las ganancias (coparticipable). Esto explica una disminución en la coparticipación para aquellas provincias productoras.

En un artículo publicado por Marcos Daniel Bensimón titulado «Coparticipación federal de impuestos: necesidad de modificar sus términos» (Ambito Financiero, 27 de mayo) se alude a los temas anteriores. Según el autor, la «enorme brecha que el sistema mostraba entre los recursos y erogaciones fueron haciendo que para su financiación se tuviera que recurrir a afectar recursos que tenían otros destinos. Me refiero específicamente a los impuestos que recauda la AFIP y de los cuales son titulares la Nación y las provincias».

«Sin abundar demasiado sobre el particular, un conjunto importante de leyes que regulan impuestos que son por definición coparticipables fueron modificándose para destinar una parte de su recaudación a financiar el aludido sistema, en desmedro de los recursos correspondientes a las provincias».

«En el período 1993-2000 las provincias y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (MCBA) recibían un promedio de 42,4% del total de la Renta Federal, mientras que en el período 2001 a 2007 dicho promedio se redujo a 33%».

«Este tema volvió a tomar actualidad en el conflicto con el campo pues, como la Constitución Nacional lo dispone, las rentas aduaneras son un recurso exclusivo de la Nación y no coparticipables a las provincias y Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, es claro que su efecto no resulta neutro para las provincias y sus recursos, pues, por ejemplo, se disminuye en forma importante la recaudación del Impuesto a las Ganancias».

«Un reciente trabajo estima que para el año 2008 la participación de las provincias y la MCBA se reducirá a 30,5% de la Renta Federal, agravando lo comentado en párrafos anteriores».

En una tabla que Bensimón adjunta sobre las principales detracciones a la masa coparticipable, estima que sobre un total de 48.674 millones de pesos, a las provincias se destinaron 7.646 millones y a la Nación 41.027 millones.

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