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Revolucion Estudiantil - Anecdota

“Por una orden emanada desde Buenos Aires se había operado una reorganización en el personal directivo del Colegio Nacional, designándose un nuevo rector y vicerrector, personas ajenas a nuestro medio social. Pronto los alumnos de los cursos superiores comenzaron a demostrar cierto descontento por la poca diligencia o interés de las nuevas autoridades. Uno de los motivos era que los alumnos habían organizado un centro literario que promovía certámenes, conferencias y actos estudiantiles y no contaban con el estímulo de las autoridades.-

Los estudiantes habían solicitado a las autoridades nacionales el envió de un inspector y al no obtener respuestas, decidieron que el primer día después de pascua concretar una demostración de protesta. La idea fue realizar un motín con estruendos de petardos y gritos, demandando la renuncia del rector. (Comenta el profesor Berrondo que los alumnos involucrados se habían comprometido a cumplir con la tarea, a pesar de las consecuencias que se pudieran producir).

Los juveniles revoltosos se reunían en la casa del señor Domingo Cerezo. Pero se anoticiaron que uno de los compañeros había faltado al juramento, poniendo en conocimiento del motín al rector. También se enteraron que la autoridad había previsto que los celadores y porteros fueran provistos de látigos para dar a los amotinados una tunda.-

El 3 de abril de 1892 los alumnos ingresaron al establecimiento y esperaron que la campana diera inicio a las actividades, momento en que arrojaron los petardos y comenzaron a gritar fuera el rector. Lo esperado se produjo, es decirle choque entre los celadores y los porteros con los estudiantes, pero la cuestión alcanzó ribetes inesperados, pues uno de los alumnos había llevado un revólver.

El rector y sus acompañantes al comprobar su situación de inferioridad se refugió en el despacho de la rectoría, mientras los alumnos exigían su renuncia. El profesor Enrique Boman, un científico sueco que había adquirido renombre por sus estudios arqueológicos, se colocó en la puerta, pero fue sometido al igual que el rector que fue llevado a la calle y expulsado del establecimiento.-

Se formó luego un consejo que decidió cerrar el Colegio y enviar un telegrama al Ministro de Instrucción Pública de la Nación. En la refriega fue herido en la pierna el profesor Berrondo.

A los pocos días llegó desde Buenos Aires el inspector Clemente Frigeiro que, después de analizar la situación, decidió que la reacción de los estudiantes había sido justa y designó como rector del centenario Colegio a don Javier Castro y al herido profesor Berrondo como vicerrector”. (Diario El Torneo. 1892).-

Fuente:http://www.catamarcaguia.com.ar/
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