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Salta-El gran desafío educativo

El gran desafío educativo: calidad, equidad, modernización e inversión



La escuela está en crisis y no encuentra el camino hacia la igualdad de oportunidades. La economista Silvia Alvarez y la defensora oficial Natalia Buira analizaron a fondo el tema





"Un país que destruye la escuela pública no lo hace nunca por dinero, porque falten recursos o su costo sea excesivo. Un país que desmonta la educación, las artes o las culturas, está ya gobernado por aquellos que sólo tienen algo que perder con la difusión del saber".
La frase, contundente, del escritor nacido en Cuba y formado en Italia, Italo Calvino, fue citada por la defensora oficial Natalia Buira en la nueva ponencia del ciclo Salta en un mundo en cambio, dedicada a la preocupación más urgente y más profunda en la Argentina. "La educación un derecho triunfante en el discurso pero precarizado en los hechos", señaló la abogada, quien puso el acento en la inequidad de la enseñanza.
La ponencia, realizada el 11 de setiembre en la planta editorial de El Tribuno, fue compartida por la economista y docente de la Universidad Católica de Salta, Silvia Alvarez.
Uno de los grandes interrogantes que se plantea en la Argentina, y que aún no tiene respuesta, gira en torno de por qué en el país que fue líder en educación pública, los resultados en las evaluaciones internacionales arrojan tan malos resultados. Ese interrogante se profundiza cuando se menciona que el presupuesto educativo creció del 4 a 6 por ciento del PBI en la última década.
La evaluación PISA 2012 ubicó a la Argentina en el lugar 59 sobre 65 países examinados. Nuestros jóvenes de quince años fallaron en matemáticas, lectura comprensiva y ciencias. El análisis de las expositoras apunta a mostrar falencias en la calidad educativa, en la formación docente, en los sistemas de evaluación y, sobre todo, la existencia de dos realidades educativas que van de la mano de una fractura social.
"Existen diferencias notables entre la educación pública y la privada; entre la educación pública urbana y la rural, Las elites escolarizan a sus hijos en colegios de jornada completa con una oferta curricular varia da en contenidos. Adicionalmente establecen lazos al interior de los estratos reforzando las redes sociales necesarias para una buena inserción laboral. Los sectores populares van a escuelas con mayores carencias en infraestructura y oferta curricular", dijo la doctora Buira, citando a la CEPAL. En el país que creó la escuela laica, gratuita, pública y universal para que todos tuvieran las mismas oportunidades, hace apenas 130 años, "la escuela actúa más bien como mecanismo de diferenciación social que solo asienta las desigualdades que posteriormente se reproducen en el mercado de trabajo. La Unesco advirtió en 2009: "La desigualdad de oportunidades en educación es un factor de acrecentamiento de la pobreza, el hambre y la mortalidad infantil y mengua las perspectivas de crecimiento económico por eso los gobiernos deben actuar con mayor sentido de la urgencia".
Los buenos programas preescolares tienen una tasa de retorno del 700%, mejorando el desempeño escolar, disminuyen la deserción, bajan los embarazos adolescentes y son un gran preventivo de la criminalidad. Sin embargo, la solución no aparece.
Signos de atraso
Las carencias de la escuela media pública tienen resultados crueles: el 75 por ciento de los adolescentes pertenecientes a familias con más altos ingresos concluyen el nivel secundario; en el otro extremo, solo se gradúa el 24 por ciento.
Por cada ocho alumnos universitarios pertenecientes al 20 por ciento más rico de la población hay apenas uno que proviene del 20 por ciento más pobre.
De cada 100 graduados del nivel medio, 75 egresan de privadas y 25 concluyen sus estudios universitarios. En cambio, sólo 4 de los 25 que provienen de instituciones estatales llega al diploma.
El 26% de los jóvenes del país no estudien ni trabajan.
Sólo 5,6 % de las escuelas ofrecen jornada completa
La obligatoriedad de la enseñanza media produjo un incremento de la matrícula y curiosamente, una caída en la cantidad de graduados.
Según planteó la economista Silvia Alvarez, la educación -argentina y salteña- afronta cuatro desafíos, que deberá superar si quiere pasar de una escuela concebida en "la era industrial" e ingresar a la "era del conocimiento": superar la deserción y repitencia, optimizar calidad y evaluación, garantizar la equidad y asegurar una inversión acorde a los tiempos.