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Santiagueña y El Rompe Cabezas De 18 Mil Piezas

Curioso pasatiempo de una docente jubilada.


Santiagueña se "rompe la cabeza" con

juego de 18 mil piezas


Teresa Campos tiene un pasatiempo fuera de lo común. Se pasa días enteros intentando armar rompecabezas de hasta 18 mil piezas. Su hobby la llevó a pedir a Europa puzzles cada vez más complejos.

Esta docente jubilada en el 2006, divorciada, con tres hijos varones mayores, vive en el Barrio Cabildo y hace casi diez años, es una fanática de armar rompecabezas de varios miles de piezas.

Luego de armar ejemplares de hasta 3 mil piezas, en 1.999 le comenzaron a llegar desde Europa los verdaderos desafíos: rompecabezas de 9 mil, 12 mil y finalmente de 18 mil piezas. Sus hijos son los encargados de conseguirle estos puzzles, a través de amigos en el viejo continente. Incluso en una oportunidad fueron sus propios hijos quienes viajaron y regresaron con la sorpresa para su madre.

Cada vez que sus hijos le traían estos rompecabezas, que cuestan alrededor de 380 dólares, confiesa que su alegría era tanta que parecía como “un niño con juguete nuevo”. Era el comienzo de un nuevo desafío.

A partir de allí, había que comprar la madera para usar de base del rompecabezas, según la medida del ejemplar. “Era todo un proceso, buscar el lugar, colocar la madera sobre las mesas y empezar”, confiesa.




Toda una estrategia

Pero armar estos rompecabezas de tantas piezas requiere de una estrategia. Teresa realiza primero una selección de piezas, que tiene que ver con sus características. Las clasifica, primero las que van al borde de la figura y luego por el color, verticales u horizontales.

Así comienza el armado y va formando partes hasta ir uniendo. Es un proceso de entretenimiento, que realiza en sus tiempos libres, generalmente por la tarde y noche, durante un mes o un mes y medio.

Una vez finalizado el armado, Teresa pasa un pincel con plasticota escolar sobre la superficie del rompecabezas para fijarlo y luego en la parte de atrás con el mismo elemento y papel consigue que una vez seco, quede firme.

En las paredes de su casa del Barrio Cabildo, tiene colgados como cuadros, algunos de los ejemplares de 3 mil piezas que armó. Otros, los regaló a familias amigas que también los exhiben en sus paredes.

Teresa cuenta que es indescriptible la emoción que le genera armar estas piezas, pero cuando va a colocar la última, comienza otra sensación: “me siento vacía, ya puse la última pieza, no tengo qué más armar” dijo.



Pero ¿Como comenzò?

Su inquietud por armar rompecabezas tuvo su origen cuando sus hijos, adolescentes entonces, intentaban armar uno de pocas piezas. Ella vio que era complicado y trató de ayudarles. Pero esa situación la entusiasmó y la atrapó.

Así fue como comenzó a armar ejemplares de 1.500, 2 mil y 3 mil piezas. Pero después vendrían los verdaderos desafíos.

Teresa confiesa que muy pocos conocen de su afición por los rompecabezas. Los que sí saben dicen, “yo no lo haría” o le expresan cosas como “¿Estás loca?, a las que ella toma con humor.

En una oportunidad un albañil que reparaba su casa, al observar uno de los ejemplares más grandes, le dijo asombrado que “cómo podía armar semejante rompecabezas, yo le pondría numeritos”, le dijo el obrero.



Los ejemplares de 9 mil piezas tienen una medida de 2,93 de largo por 1,38 de alto. Uno corresponde a una réplica de “La Torre de Babel” (1563) del pintor Piete Brueguel. El otro de igual cantidad, es una reproducción de “Las Bodas de Caná” (1562/63) de Paolo Veronese. El de 12 mil partes, corresponde a “La Creación” de Miguel Ángel, cuyo original se encuentra en la Capilla Sixtina de Roma y el de 18 mil piezas es una imagen de los cuatro primeros mapas planisferios que se realizaron.

Teresa campos armó casi cincuenta rompecabezas y espera conseguir otro ejemplar interesante, en la medida de las posibilidades teniendo en cuenta los costos y la dificultad de conseguirlos, mientras arma nuevamente uno de estos ejemplares, que desarmó para poder continuar con su hobbie.
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